Colombia y Venezuela en orillas opuestas

Muchos creyeron que con la "desgolfización" de las relaciones colombo-venezolanas se abría realmente un espacio para que la cooperación entre los dos países se profundizara. La realidad es bastante diferente. Y no se trata, como algunos simplistas quieren hacer ver, el resultado de que el vecino país tenga a un "loco" por presidente. Ocurre, sencillamente, que por primera vez en nuestra historia republicana, en las sillas presidenciales de ambos países se encuentran sentadas personas con proyectos políticos antagónicos y que además ejercen el poder desde perspectivas ideológicas contrarias (el tema de si persisten o no las ideologías puede formar parte de otro post). Muchos de los roces que se han presentado entre los dos países en los últimos tres años son el resultado de esta situación.


Los últimos capítulos en esta obra de suspenso se desarrollan en el campo político y comercial. En el primero, por cuenta de las denuncias sobre supuestos planes del DAS por desestabilizar a Venezuela. Las revistas Semana y Cambio hicieron eco de las denuncias de un testigo a cargo de la Fiscalía colombiana. Denuncias que se encuentran en etapa de investigación y sobre las que el Fiscal General tienen la responsabilidad de pronunciarse con rapidez y transparencia. Obviamente dichas denuncias levantaron ampolla en el Congreso de Venezuela y desde allí ahora se han alzado voces con el ánimo de producir efectos políticos. En este punto hay que ser un poco cínicos y preguntarse qué más podía esperarse de los diputados venezolanos. Y siendo más cínicos todavía, cabría preguntarse que estaría pasando si la situación fuera la inversa, y las denuncias de desestabilización recayeran sobre la oficina de seguridad del presidente Chavez en contra de Colombia. Los congresistas colombianos actuaría como el Parlamento inglés? No. Harían exactamente lo mismo que hacen sus pares venezolanos. Hasta aquí las gotas de cinismo.

Dice el presidente Uribe que el daño ya está hecho, que los medios de comunicación le hicieron grave daño a las relaciones exteriores de Colombia, que afectaron la inversión extranjera, que deterioraron la imagen internacional de Colombia, que esto y que lo de más allá. Pamplinas! La sombra de duda que existe sobre la infiltración del paramilitarismo (convivencia?) es demasiado grande y oscura y debe ser develada por el mismo gobierno. Lo demás son cortinas de humo. Ojalá no exista esa infiltración. Ojalá no exista esa convivencia, por la salud del Estado de derecho y por las consecuencias que esto tendría en el futuro inmediato. El daño no lo hacen los medios de comunicación, presidente. El daño lo hace la laxitud frente a los paramilitares y las mafías, y la penetración que ellos han hecho en algunas instituciones del Estado. El calor no está en las sábanas.

Por si esto fuera poco, el gobierno venezolano ha anunciado su intención de retirarse de la Comunidad Andina de Naciones (CAN). Otra vez apliquemos un poco de cinismo. Donde está escrito que Venezuela no se puede retirar de la CAN? Por qué tanta alharaca en los medios de comunicación? Claro que se afecta el comercio binacional. Claro que se afectan las comunidaddes que viven en la zona fronteriza. Lo que es importante es que Venezuela se ciña a los estatutos de la CAN; que cumpla los plazos y las condiciones establecidas para la denuncia del Tratado. Por lo demás, si existen sectores interesados en que el gobierno venezolano reverse su decisión -léase los empresarios de ambos países- pues deben hacer lo que se hace en estos casos: abrir un espacio amplio para la diplomacia, la negociación y el lobby. Sin patrioterismo, sin señalar con dedo acusador a la contraparte por hacer uso de un derecho que tiene. O Bolivia y Venezuela, o cualquier otro país de la región, tienen algún derecho de criticar al gobierno colombiano por buscar un acuerdo de libre comercio con los Estados Unidos?

Los proyectos políticos de Chavez y Uribe son opuestos. Sus herramientas son distintas. Sus métodos son distintos. Su talante es distinto y representan proyectos opuestos desde el punto de vista de la geopolítica hemisférica. Por eso es sabio aplicar integralmente la receta del Presidente Uribe para las relaciones con Venezuela: prudencia, prudencia, prudencia. Y claro, respeto a la soberanía, al derecho internacional y a la autodeterminación de los pueblos.

 

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