Los
últimos capítulos en esta obra de suspenso se desarrollan en el campo
político y comercial. En el primero, por cuenta de las denuncias sobre
supuestos planes del DAS por desestabilizar a Venezuela. Las revistas
Semana y Cambio hicieron eco de las denuncias de un testigo a cargo de
la Fiscalía colombiana. Denuncias que se encuentran en etapa de
investigación y sobre las que el Fiscal General tienen la
responsabilidad de pronunciarse con rapidez y transparencia. Obviamente
dichas denuncias levantaron ampolla en el Congreso de Venezuela y desde
allí ahora se han alzado voces con el ánimo de producir efectos
políticos. En este punto hay que ser un poco cínicos y preguntarse qué
más podía esperarse de los diputados venezolanos. Y siendo más cínicos
todavía, cabría preguntarse que estaría pasando si la situación fuera
la inversa, y las denuncias de desestabilización recayeran sobre la
oficina de seguridad del presidente Chavez en contra de Colombia. Los
congresistas colombianos actuaría como el Parlamento inglés? No. Harían
exactamente lo mismo que hacen sus pares venezolanos. Hasta aquí las
gotas de cinismo.
Dice el presidente Uribe que el daño ya está
hecho, que los medios de comunicación le hicieron grave daño a las
relaciones exteriores de Colombia, que afectaron la inversión
extranjera, que deterioraron la imagen internacional de Colombia, que
esto y que lo de más allá. Pamplinas! La sombra de duda que existe
sobre la infiltración del paramilitarismo (convivencia?) es demasiado
grande y oscura y debe ser develada por el mismo gobierno. Lo demás son
cortinas de humo. Ojalá no exista esa infiltración. Ojalá no exista esa
convivencia, por la salud del Estado de derecho y por las consecuencias
que esto tendría en el futuro inmediato. El daño no lo hacen los medios
de comunicación, presidente. El daño lo hace la laxitud frente a los
paramilitares y las mafías, y la penetración que ellos han hecho en
algunas instituciones del Estado. El calor no está en las sábanas.
Por
si esto fuera poco, el gobierno venezolano ha anunciado su intención de
retirarse de la Comunidad Andina de Naciones (CAN). Otra vez apliquemos
un poco de cinismo. Donde está escrito que Venezuela no se puede
retirar de la CAN? Por qué tanta alharaca en los medios de
comunicación? Claro que se afecta el comercio binacional. Claro que se
afectan las comunidaddes que viven en la zona fronteriza. Lo que es
importante es que Venezuela se ciña a los estatutos de la CAN; que
cumpla los plazos y las condiciones establecidas para la denuncia del
Tratado. Por lo demás, si existen sectores interesados en que el
gobierno venezolano reverse su decisión -léase los empresarios de ambos
países- pues deben hacer lo que se hace en estos casos: abrir un
espacio amplio para la diplomacia, la negociación y el lobby. Sin
patrioterismo, sin señalar con dedo acusador a la contraparte por hacer
uso de un derecho que tiene. O Bolivia y Venezuela, o cualquier otro
país de la región, tienen algún derecho de criticar al gobierno
colombiano por buscar un acuerdo de libre comercio con los Estados
Unidos?
Los proyectos políticos de Chavez y Uribe son opuestos.
Sus herramientas son distintas. Sus métodos son distintos. Su talante
es distinto y representan proyectos opuestos desde el punto de vista de
la geopolítica hemisférica. Por eso es sabio aplicar integralmente la
receta del Presidente Uribe para las relaciones con Venezuela:
prudencia, prudencia, prudencia. Y claro, respeto a la soberanía, al
derecho internacional y a la autodeterminación de los pueblos.
Colombia y Venezuela en orillas opuestas
Muchos creyeron que con la "desgolfización" de las relaciones
colombo-venezolanas se abría realmente un espacio para que la
cooperación entre los dos países se profundizara. La realidad es
bastante diferente. Y no se trata, como algunos simplistas quieren
hacer ver, el resultado de que el vecino país tenga a un "loco" por
presidente. Ocurre, sencillamente, que por primera vez en nuestra
historia republicana, en las sillas presidenciales de ambos países se
encuentran sentadas personas con proyectos políticos antagónicos y que
además ejercen el poder desde perspectivas ideológicas contrarias (el
tema de si persisten o no las ideologías puede formar parte de otro
post). Muchos de los roces que se han presentado entre los dos países
en los últimos tres años son el resultado de esta situación.










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