Cuando comenzó el debate me encontraba viendo por enésima vez El Padrino. Y claro, prefiero mil veces volver a ver una película buena que ya conozco, a ver una que de antemano se sabe que es mala. Con mayor razón teniendo en cuenta que en el primer caso se trataba de una película que cae como anillo al dedo de la coyuntura electoral colombiana.
Viendo
El Padrino me puse a pensar en la política colombiana. Primero, cuando
Michael Corleone se presenta ante la Comisión de investigaciones del
Congreso para responder a las acusaciones sobre sus vínculos con la
cosa nostra. Uno de los senadores al servicio de la mafia (qué
casualidad!) hace una defensa de la comunidad italoamericana. Luego,
Michael lee un comunicado donde recuerda sus servicios durante la
Segunda Guerra Mundial, exhibe sus condecoraciones como prueba de su
honorabilidad y exige a la Comisión que demuestre rápidamente sus
acusaciones o, de lo contrario, que restituya su buen nombre con el
mismo despliegue publicitario. Durante toda la escena sentí un taladro
en mi cerebro que me recordaba a Jorge 40, a la Gata, a Mancuso, el
episopdio del DAS. Pasó por mi memoria una vez más la imagen de los
"comandantes" en la mesa directiva del Congreso y Salvatore en el
vehículo presidencial. Bajé la amargura con un sorbo de jugo de limón.
Pensé
nuevamente en la política colombiana cuando en la película surge una
frase que se cita con frecuencia. Michael recuerda una recomendación de
su padre: "ten a tus amigos cerca, pero a tus enemigos ténlos más
cerca". Tal vez eso sea lo que explique algunas alianzas y amistades en
el mundo político que de otra manera no tendrían explicación.
Cuando la película terminó subí a la sala con la esperanza de ver la última parte del debate, pero ya había terminado. Sentí pesar; por los candidatos que están legitimando la reelección del presidente con su presencia en el proceso electoral. Me pareció que El Padrino sigue tan campante en la política colombiana y que sigue agazapado detrás del poder político.










Comments