Los Ajedrecistas
El martes fuimos testigos de unas movidas en el ajedrez político que pueden calificarse como de alta escuela. Detrás de la llamada crisis política desatada a raíz de la reacción de Andrés Pastrana frente a la nominación de Ernesto Samper a la Embajada en Paris, hay un reacomodo de fuerzas que se alistan para jugar en el segundo periodo presidencial.
Me da la impresión de que Uribe necesitaba a Pastrana en Washington para neutralizarlo y para garantizar el apoyo conservador, pero en el fondo no estaba completamente tranquilo con esa situación, especialmente porque sabe que este tiene una agenda propia, porque se trata de la embajada más importante del país y porque son ampliamente conocidas las buenas relaciones de Pastrana con los americanos (hay que ver lo que pudo hacer en Washington en 1995 sin Embajada!). Evidentemente, Uribe se siente mucho más cómodo con una embajadora como Carolina Barco, que no es una rueda suelta y es completamente subordinada al presidente (al margen: ¿no debería ser ilegal que ciudadanos americanos representen a nuestro país ante la Casa Blanca?).
Con la decisión de nombrar a Samper en Paris, Uribe debía ser conciente de la lluvia de críticas que le caería encima, tanto desde Colombia como desde los Estados Unidos. Samper fue definitivo durante la campaña presidencial para conseguir que mucho cacique liberal apoyara la candidatura de Uribe. Por eso hizo el gesto de pagarle el favor. Pero Uribe se siente más cómodo con Samper por fuera del Gobierno. Las relaciones entre Uribe y Samper son de conveniencia y no están basadas en la confianza: Samper se le volteó a Uribe con el referendo (con su influencia sobre el Tribunal Supremo Electoral y la Registraduría) y lo apoyó en la reelección. Ahora Uribe hizo el gesto de querer apoyarlo para la Embajada en Paris pero en realidad debe estar más a gusto con el desenlace de la crisis. Crisis que además le permitió nombrar una Canciller de su propia cuerda, lo cual bajo otras circunstancias no habría sido tan fácil.
Pastrana también aprovechó la crisis para fortalecer su posición. Incluso, creo que en realidad la provocó deliberadamente. Con ella evitó que Samper se vinculara oficialmente al gobierno, en una posición que le daría acceso a un tema relacionado con el acuerdo humanitario y, eventualmente, con un dialogo más amplio con la guerrilla. Es decir, evitó que Samper reforzara sus relaciones con Uribe y, además, que se metiera en un tema que Pastrana considera como propio.
Pero además, con la entrada al gobierno de Carlos Holguín, el jefe del directorio conservador, y con la próxima celebración de la junta parlamentaria conservadora a finales de este mes, resulta inminente un cambio de mando dentro del partido azul. Al parecer Pastrana busca asumir la jefatura del Partido Conservador y, como consecuencia de lo anterior, la dirección de su bancada en el Congreso. El propio Holguín, como Ministro del Interior, será responsable de las relaciones con el Congreso y de la agenda legislativa del gobierno. Creo que cuando Pastrana salió de Washington ya tenía tomada la decisión de asumir la dirección del partido conservador (esto se ha mencionado en la prensa desde antes de la crisis), iniciar una nueva etapa política y renunciar a la embajada para bloquear a Samper. En este sentido Pastrana no perdió con la crisis, como parecería a primera vista.
El gobierno quedó molesto con Pastrana, pero en cambio las declaraciones del asesor presidencial Jose Obdulio Gaviria a Caracol Radio con respecto a Samper (el miércoles en la mañana) fueron muy generosas. Samper sabe que su influencia sobre el presidente se deriva de la que tiene sobre un sector del Congreso. Es paciente y puede esperar otra oportunidad para avanzar en su recuperación política, que cada vez es más difícil. La crisis lo golpeó fuerte, porque finalmente hubo un gran consenso sobre la inconveniencia de su nombramiento y además este se abortó. Queda una vez más confirmado que una cosa es que Samper haya logrado su reivindicación social y otra muy distinta es su reivindicación política. Él no está inhabilitado legalmente para ejercer cargos públicos, al contrario, el Congreso lo absolvió, pero todo parece indicar que la dirigencia, el “establecimiento”, lo tiene vetado de por vida.
En síntesis, el Presidente avanzó en la conformación de su equipo de gobierno, nombrando en la Cancillería y en la Embajada en Washington a dos funcionarias “pura sangre”. Si bien la táctica de tener cerca a sus opositores le ha funcionado en el pasado, a Pastrana le resultaba más costoso mantenerse dentro del gobierno que fuera (o viceversa, él percibe que puede obtener mayores beneficios políticos estando fuera del gobierno que adentro). Samper comprobó una vez más que sigue en el limbo político. Todos hicieron maromas con el fin de posicionarse de la mejor forma de cara al nuevo cuatrienio que está próximo a iniciarse.










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