500
colombianos víctimas del desplazamiento interno como resultado del
conflicto armado interno completan cuatro días a la intemperie en un
parque de la localidad de Bosa, al sur de Bogotá, esperando a que el
gobierno (nacional y distrital) le dé solución a sus necesidades de
vivienda y salud, informó hoy Noticias RCN. Entre los desplazados hay decenas de niños y mujeres embarazadas.
De
acuerdo con la página Web de la Oficina del Alto Comisionado de las
Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR): “El problema de los
desplazados internos en Colombia es una de las situaciones más graves
del mundo. Hay más de un millón de desplazados internos y día a día
esta cifra aumenta producto de la violencia política asociada al
conflicto armado interno. Los desplazados internos lo pierden todo,
abandonan sus hogares, bienes y medios de vida y están en constante
peligro, ya sea de ser objeto de represalias o que un nuevo brote de
violencia haga necesario desplazarse nuevamente. El Gobierno de
Colombia ha solicitado ayuda internacional para dar asistencia a este
sector extremadamente vulnerable de la sociedad y apoyar la búsqueda de
soluciones.”
En febrero de 2004 un fallo de la Corte
Constitucional ordenó al gobierno de Alvaro Uribe atender con carácter
prioritario el problema (el drama!) del desplazamiento. En su
comunicado a la opinión pública, la Corte dice que “la situación en que
viven los desplazados representa un “estado de cosas inconstitucional”.
La Corte adoptó esta determinación debido a la situación de
desconocimiento masivo, generalizado y sistemático de los derechos
constitucionales de la población desplazada por la violencia, y a las
falencias estructurales de la respuesta estatal que comprometen varias
entidades públicas.”
“Los derechos fundamentales que la Sala
estimó violados fueron los siguientes: derecho a la vida digna, a la
integridad personal, a la igualdad, de petición, al trabajo, a la
salud, a la seguridad social, a la educación, al mínimo vital y a la
protección especial debida a las personas de la tercera edad, a la
mujer cabeza de familia y a los niños.
En ese momento la Corte
“ordenó al Consejo Nacional para la Atención Integral de los
Desplazados por la Violencia, responsable de “garantizar” los recursos
económicos para proteger los derechos de los desplazados, que adopte
las decisiones encaminadas a asegurar la coherencia entre, de un lado,
los compromisos que, mediante leyes y decretos, ha adquirido el Estado
con todos los desplazados y, de otro lado, los recursos realmente
destinados a lograr el goce efectivo de los derechos de los desplazados
y la capacidad institucional para responder de manera oportuna y eficaz
a las necesidades de la población desplazada.
“La Corte fijó el
31 de Marzo como fecha límite para definir cómo se logrará dicha
coherencia entre lo jurídicamente debido y lo realmente cumplido y
concedió un año para que se consigan los recursos suficientes o, de no
ser posible, se redefinan las prioridades de manera pública y
transparente, después de permitir la participación de las
organizaciones que representan a los desplazados en la adopción de
estas decisiones.
“La Corte también ordenó que los funcionarios
administrativos se abstengan de exigirle a los desplazados que
presenten acciones de tutela como única vía para acceder a los
programas y proyectos estatales. Ordenó que los servidores públicos
respondan dentro de los 15 días siguientes a su presentación, como lo
dispone la ley, las peticiones que en el futuro les sean formuladas.
“Además,
como la Corte constató que los desplazados no conocen sus derechos
básicos, ordenó a la Red de Solidaridad Social informar a los
desplazados de manera inmediata, clara y precisa cuáles son los
derechos orientados a garantizarles un tratamiento digno por parte de
las autoridades y verifique que ello realmente suceda.”
De
acuerdo con la Fundación Ideas para la Paz, existen entre 2 y 3
millones de desplazados en Colombia (esta Fundación señala en sus
documentos las inconsistencia que existen entre las cifras oficiales y
las que han logrado depurar algunas organizaciones de la sociedad
civil). En su documento “El Desplazamiento Interno Forzado en Colombia”
señala que “aún no se superan algunos desbalances entre los distintos
componentes de la política, tales como el hecho de que se sigue
poniendo mucho énfasis en la atención de emergencia, mientras que es
muy débil la acción en la estabilización socioeconómica, y hay
escasísimos resultados en materia de prevención del desplazamiento.
“El
gobierno del Presidente Alvaro Uribe ha establecido como primera
prioridad de su política la promoción de los retornos de la población
desplazada (PD), con pocas acciones en la integración local y todavía
menos en el reasentamiento.”
El Estado colombiano tiene una
responsabilidad política y social frente a los desplazados, a quienes
se le están violando sus derechos y han sido arrojados a las ciudades
colombianas, en muchos casos a vivir en condición de indigentes, ante
la mirada indiferente de la sociedad y el propio gobierno. La mayor
deuda social que tiene el Estado colombiano es la que tiene con los
desplazados. Ellos deben ser también los primeros beneficiarios de las
decisiones de la Comisión Nacional de Reparación.
Imagen: news.bbc.co.uk










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