Virginia Vallejo: Verdades a Medias
Me gustó el último artículo de Mauricio Vargas en Cambio.
Dice Vargas: "ME RESISTO A CREER, que los episodios que en las semanas recientes han revuelto fantasmas, nunca suficientemente bien espantados, sobre las relaciones de altos dirigentes políticos con los carteles de la cocaína que pusieron en jaque el futuro del país a punta de corrupción y terrorismo durante el último cuarto del siglo, constituyen una serie de hechos aislados. Hablo del nombramiento y posterior reversazo del ex presidente Ernesto Samper como Embajador en París; de la culminación del período de audiencias en el juicio contra el ex ministro Alberto Santofimio por el asesinato de Luis Carlos Galán; del anuncio del saliente ministro de Interior y Justicia, Sabas Pretelt, según el cual el Gobierno archivará las extradiciones de los jefes paramilitares que se sometan a la ley de Justicia y Paz, y claro, de las reveladoras declaraciones de la ex presentadora Virginia Vallejo y su intempestiva salida del país hacia los Estados Unidos, bajo protección de la DEA."
Me gustó el artículo porque en la prensa colombiana existe la tendencia a ver nuestra realidad de manera fragmentada y en este caso Vargas sugiere que algunos eventos ocurridos durante la última semana están estrechamente relacionados. Precisamente una de las dificultades que enfrentan quienes se dedican al análisis sobre la actualidad política está en descifrar los hechos que van ocurriendo y leer entre líneas los movimientos de las diferentes piezas que conforman el rompecabezas que constituye en últimas la realidad. Especialmente cuando se trata de relacionar eventos que ocurren de manera simultánea, y que parecen inconexos entre sí, hay que moverse como a través de un campo minado porque es fácil caer en una lectura un poco paranóica de la realidad. Decir, por ejemplo, que existe una relación entre las declaraciones de Virginia Vallejo (en términos de contenido y momento) y la salida de Pastrana, puede sonar extraño a primera vista. Pero una vez que se escarba tras la noticia, y especialmente si se tiene acceso a fuentes de alto nivel como en este caso, se encuentra que lo que parecía caótico y desordenado, tiene una secuencia y un orden.
Estoy de acuerdo con la interpretación de Vargas, pues tal como había sugerido en una entrada anterior, me parecía que había gato encerrado en las declaraciones de Vallejo. Creo que allí hay más intereses que todavía no se alcanzan a ver, pero que seguramente irán saliendo con el transcurso del tiempo. Por ahora baste decir que el narcotráfico gravita sobre la sociedad colombiana mucho más de lo que parece a simple vista. Y Lo digo en presente perfecto y no en pretérito.
Dice Vargas: "ME RESISTO A CREER, que los episodios que en las semanas recientes han revuelto fantasmas, nunca suficientemente bien espantados, sobre las relaciones de altos dirigentes políticos con los carteles de la cocaína que pusieron en jaque el futuro del país a punta de corrupción y terrorismo durante el último cuarto del siglo, constituyen una serie de hechos aislados. Hablo del nombramiento y posterior reversazo del ex presidente Ernesto Samper como Embajador en París; de la culminación del período de audiencias en el juicio contra el ex ministro Alberto Santofimio por el asesinato de Luis Carlos Galán; del anuncio del saliente ministro de Interior y Justicia, Sabas Pretelt, según el cual el Gobierno archivará las extradiciones de los jefes paramilitares que se sometan a la ley de Justicia y Paz, y claro, de las reveladoras declaraciones de la ex presentadora Virginia Vallejo y su intempestiva salida del país hacia los Estados Unidos, bajo protección de la DEA."
Me gustó el artículo porque en la prensa colombiana existe la tendencia a ver nuestra realidad de manera fragmentada y en este caso Vargas sugiere que algunos eventos ocurridos durante la última semana están estrechamente relacionados. Precisamente una de las dificultades que enfrentan quienes se dedican al análisis sobre la actualidad política está en descifrar los hechos que van ocurriendo y leer entre líneas los movimientos de las diferentes piezas que conforman el rompecabezas que constituye en últimas la realidad. Especialmente cuando se trata de relacionar eventos que ocurren de manera simultánea, y que parecen inconexos entre sí, hay que moverse como a través de un campo minado porque es fácil caer en una lectura un poco paranóica de la realidad. Decir, por ejemplo, que existe una relación entre las declaraciones de Virginia Vallejo (en términos de contenido y momento) y la salida de Pastrana, puede sonar extraño a primera vista. Pero una vez que se escarba tras la noticia, y especialmente si se tiene acceso a fuentes de alto nivel como en este caso, se encuentra que lo que parecía caótico y desordenado, tiene una secuencia y un orden.
Estoy de acuerdo con la interpretación de Vargas, pues tal como había sugerido en una entrada anterior, me parecía que había gato encerrado en las declaraciones de Vallejo. Creo que allí hay más intereses que todavía no se alcanzan a ver, pero que seguramente irán saliendo con el transcurso del tiempo. Por ahora baste decir que el narcotráfico gravita sobre la sociedad colombiana mucho más de lo que parece a simple vista. Y Lo digo en presente perfecto y no en pretérito.










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