La Bella y la Bestia
El testimonio de Virginia Vallejo con el cual acusa al político liberal Alberto Santofimio Botero como determinador en el asesinato de Luis Carlos Galán llevó al país al paroxismo en cuestión de pocos días. El país se encuentra conmocionado y todo el mundo opina sobre las revelaciones de la ex amante de Pablo Escobar. Que si se le debe creer, que si más bien no es ella misma una cómplice de Escobar, que está buscando proteger intereses económicos, que si esto, que si aquello. Cháchara y más cháchara.
Desde este blog solamente quiero mencionar algunos hechos alrededor de esas declaraciones:
Desde este blog solamente quiero mencionar algunos hechos alrededor de esas declaraciones:
- El show mediático fue montado juiciosamente. Ahí no hubo improvisación, tal como opina Mauricio Vargas en la Revista Cambio.
- Todo el alboroto se resume en una sola línea: "yo fui testigo de cómo, cuándo y dónde Santofimio promovió ante Escobar la idea del asesinato de Galán." Lo demás es escándalo de farándula.
- Si las declaraciones de Vallejo no tienen valor probatorio, como parece ser el caso, a quién le conviene tanto escándalo?
- La corrupción de los ochentas marcó el futuro de Colombia hasta hoy. Escobar está muerto y los Rodríguez en los EU. Quién se preocupa de la corrupción del día de hoy y de la impunidad?
- No existe voluntad política para aclarar los magnicidios de hace quince años, como no existe voluntad política para aclarar el matrimonio entre narcotráfico y política del día de hoy.
- La actuación del Procurador (con su precipitada declaración en contra de Vallejo y sugerir que incluso ella debería ser detenida) y del mismo Fiscal General (con su demora en atenderla) muestran que el punto 5 tiene algo de razón.
- Es patético que en este momento las autoridades judiciales de los EU tengan más información sobre la corrupción en Colombia que las autoridades colombianas. La información que ellos no emplean en procesos judiciales (por ejemplo la que obtienen a través de los cientos de narcotraficantes extraditados desde Colombia) la emplean como arma política para impulsar sus intereses políticos y económicos en Colombia.
- Derivado del punto anterior: es increible que Colombia aún no tenga un sistema judicial fuerte. Después de todo lo que ocurrió en los ochentas y noventas, la justicia colombiana ya debería estar blindada contra la corrupción. Pero el sistema judicial sigue siendo débil, como le conviene al sistema de corrupción generalizado.
- Otra vez, pero ahora en otras palabras: la prensa, los políticos y la sociedad en su conjunto se sienten más cómodos disfrutando el show mediático de Vallejo que poniéndole el pecho al nuevo auge del narcotráfico o a su legalización en Ralito.
- A quien le queda duda de que el narcotráfico ha financiado campañas políticas a todos los niveles desde mediados de los ochentas? A quien le queda duda de que la violencia, especialmente el crímen político, es un recurso consustancial al ejercicio de la política en Colombia? A quien le queda duda de que el silencio —la impunidad— es una práctica en la que coinciden narcos y políticos?










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