Reactivación Paramilitar II

El Miércoles pasado nos preguntábamos, a propósito de la reactivación del paramilitarismo en Colombia: "por qué, si prácticamente ya concluyó la desmovilización de los paramilitares, hay estructuras nuevas a lo largo del país?". La pregunta puede sonar cándida, pero de todos modos amerita una respuesta. Es ingenua, porque probablemente para algunos lectores la respuesta es obvia. El problema es que esa respuesta es obvia dependiendo desde el punto de vista desde el que se responda.

Para el gobierno, por ejemplo, el asunto es muy simple: se trata de un fenómeno exclusivamente delincuencial, que responde a una dinámica que se ha observado en otras partes del mundo y que consiste en que después de que se desmovilizan fuerzas irregulares, hay un auge de formas de bandolerismo y delincuencia. Se dirá, además, que lo mismo ocurrió en Nicaragua y El Salvador, donde después de los procesos de paz de los años ochenta hubo un aumento de la delincuencia, que aún no concluye y que tiene su expresión más conocida en el fenómeno de las "Maras". Bonita respuesta. Suena hasta un poco académica y además hay antecedentes y evidencia que demuestran que la hipótesis podría ser válida. Por eso el embuchado se lo come hasta la comunidad internacional, aunque probablemente no por mucho tiempo.


No comparto esa visión. Brevemente, desde mi punto de vista el reciclaje paramilitar se explica por tes razones principales:

1. Porque el paramilitarismo
no se desmontó. Sí, hubo unas desmovilizaciones que en un porcentaje indeterminado fueron un montaje (armas viejas e inservibles, combatientes que eran "pelaos" de las comunas y barrios pobres). Quienes estaban en Ralito en diciembre de 2002 (especialmente después de abril de 2003) lo que estaban buscando era "arreglar" su situación judicial en los mejores términos posibles y conservar el mayor porcentaje posible de su patrimonio. Lo que hubo fue un proceso de sometimiento a la justicia de un grupo de hábiles empresarios de la economía subterránea, bajo unas reglas que al día de hoy todavía no son públicas. Su base económica (el narcotráfico) y su sustento ideológico (la acumulación de riqueza y la doctrina de seguridad nacional) siguen intactos. Existe evidencia de que algunos "comandantes" conservaron armas. Ayer, por ejemplo, el ejército se enfrentó con paramilitares que supuestamente estaban desmovilizados cuando cuidaban cultivos ilícitos al norte de Antioquia; mutieron nueve de ellos.


2. Porque la guerra irregular en Colombia está en un proceso de transición
. Hay una reacomodación de fuerzas a nivel regional que busca reflejar de una manera más realista la nueva distribución del poder en Colombia. Los capos de los noventas, son ahora los nuevos electores, y los detentadores del poder económico, político y militar a nivel regional y local. Son ellos quienes a partir de ahora determinan la correlación de fuerzas dentro de la guerra irregular. La regiones están en manos de los señores de la guerra (el cáncer que tenía el país en los ochentas hizo metástatis) y la "gobernabilidad" depende de la capacidad de negociación del Estado con ellos. El paramilitarismo (con otra denominación y otro liderazgo) seguirá jugando un papel en el conflicto hasta tanto no concluyan las negociaciones con la guerrilla.

3. Porque el paramilitarismo forma parte de la estructura de poder en Colombia
. El paramilitarismo no es nuevo en la historia de Colombia. No se inventó en los ochenta, ni se inventó en Colombia. Preguntémosle a los papás o a los abuelos quienes eran los "pájaros" o los "chulavitas" y releamos "Cóndores no entierran todos los días", de Gustavo Alvarez Gardeazabal. Organizaciones del mismo tipo han existido y existen en muchas regiones del mundo. Existe amplia evidencia sobre la alianza entre las Fuerzas Militares de Colombia y los grupos paramilitares (ayer fue condenado el Estado colombiano por la Corte Interamericana de Derechos Humanos por su responsabilidad en la masacre de Ituango, Antioquia, donde murieron 19 campesinos. En el momento de los hechos, el actual Presidente de la República era el gobernador de dicho departamento). El poder político en Colombia siempre ha necesitado que alguien le haga el "trabajo sucio". La diferencia es que ahora estos grupos han ganado gran autonomía con respecto al poder político tradicional (ellos mismo son un factor de poder).

Hay otras razones, que no voy a mencionar ahora para no hacer más largo este post. Lo que me pregunto es, qué explicación le darán los gobernantes al país dentro de ocho años sobre lo que ocurre ahora? Ninguna, porque todos estaremos demasiado ocupados preparándonos para celebrar el mundial de fútbol 2014, que el actual gobierno pretende que se realice en Colombia. Ah, y el Centenario de la Independencia en el 2019.

 

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