Hipócritas!

La semana pasada estuvo dominada por la conmoción producida por las declaraciones de Virginia Vallejo (VV) en contra de Alberto Santofimio Botero. El tema puede seguir vivo aún por más tiempo, como se deja ver por la carátula de la revista Semana. Hoy voy a hacer tres puntos adicionales sobre este tema y espero no tener que volver nuevamente sobre el caso de VV.

  1. Este es un caso judicial con trasfondo político. No solo por el carácter de la víctima (Luis Carlos Galán), el incitador del victimario (Santofimio) y el móvil del magnicidio (rechazo a la extradición y lucha por el poder). También por los intereses que se mueven todavía en torno al proceso judicial. Como hemos dicho dos veces anteriormente en Colombia Hoy, las declaraciones de VV tienen segundas y terceras intenciones con un claro propósito político. Lo que estamos viendo es un enfrentamiento velado entre diversos sectores de la clase política. Están ajustando cuentas viejas y quieren sacar del juego (o al menos golpear) a jugadores que todavía tienen alguna vigencia. El golpe (las declaraciones de VV) le caen primero a Santofimio y después a López Michelsen, Ernesto Samper y AD M-19. Institucionalmente hablando, el golpe llega a las toldas de los liberales y del Polo, de parte de quienes continúan pensando que representan a la política incontaminada. Eso creen ellos. Yo amarraría la presente situación con el debate que se promovió hace casi dos años, nuevamente, sobre el Palacio de Justicia y que se inició en un foro en Miami.
  2. Lo interesante de los enfrentamientos entre la clase política (de todos los pelambres, desde la extrema izquierda hasta la extrema derecha) es que dejan entrever la verdadera cara del poder en Colombia. Y nos recuerdan que aquí prácticamente nadie tiene autoridad moral para acusar y juzgar. Todos tienen rabo de paja, principalmente por cuenta de la violencia, el narcotráfico y la corrupción. Lo que ocurre es que acusan cuando están en el poder o cerca de este, y se defienden cuando están alejados. Y es en ese juego de ataque-defensa cuando los colombianos vemos su desnudez (los acusadores de hoy serán los acusados de mañana). Esto ha hecho que los "pecados" de la clase política se conviertan en un obstáculo permanente para la "gobernabilidad" (odio esta palabrita!). Los "pecados", entonces, provienen de la violencia, el narcotráfico y la corrupción. Y son ellos, justamente, el principal lastre que arrastra la sociedad colombiana.
  3. Hablando con un poco de cinismo, podría pensarse que un acto de realismo político podría conducir a decretar una ley de punto final. De borrón y cuenta nueva, que implicara el olvido de los "pecados veniales" y el castigo de los "pecados mortales" en cuanto a violencia, narcotráfico y corrupción se refiere. En la práctica ocurre algo parecido a esto. Todos los días pasan a la impunidad delitos considerados menores. Pero lo grave es que también hay impunidad sobre los delitos más graves (justamente porque no se aplica la máxima de que no hay nadie por encima de la Ley). Ahora, lo verdaderamente preocupante es que la narco-política, la narco-violencia y la narco-corrupción siguen campeando, y no son cosa del pasado sino del presente. Porque, sencillamente, en Colombia la violencia es otra forma de ejercer el poder, de defenderlo o de desafiarlo. El narcotráfico es el combustible que alimenta la violencia extra-institucional (paras y guerrillas se alimentan de esos recursos) y justifica la violencia institucional (la guerra contra el narcotráfico como guerra contrainsurgente). Y la corrupción es el modus vivendi de la clase política. Por cuenta de esta realidad seguimos bloqueados.
En síntesis, en todo este caso hay mucha hipocresía. Aquí no hay hermanitas de la caridad y no hay sector político en Colombia que no esté relacionado de una u otra forma con la violencia, el narcotráfico o la corrupción. Para que no queden dudas: Está bien, muy bien, que encuentren a los asesinos de Galán y que les dicten sentencias ejemplarizantes. Pero mientras tanto, los factores estructurales del problema siguen intactos (ahora resulta que el narcotráfico en Colombia ha aumentado por razones metodológicas, por un error de cálculo. Que desfachatez!) . Está bien que se esclarezca el crimen de Galán, pero seguiremos en las mismas mientras exista impunidad generalizada, violencia generalizada, corrupción generalizada y narcotráfico generalizado.

 

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  • 10/27/2007 carolina wrote:
    Son comentarios realmente excelentes, que principalmente tienen un sentido coherente; estoy de acuerdo con muchos aspectos políticos que se nombran y que de alguna manera afectan a Colombia, como la pobreza, la corrupción y el narcotráfico.
    Reply to this

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