Farc Desmienten Acercamientos con Uribe
Raúl Reyes desmintió el pasado 19 de agosto que existan acercamientos con el gobierno de Colombia tendientes a concretar un acuerdo humanitario para la liberación de los secuestrados que permanecen en poder de las Farc.
Reyes le dijo a la agencia Anncol: "Ratificamos que no existe ninguna posibilidad de acercamiento de las FARC con el Gobierno sin la garantía del despeje de los municipios de Florida y Pradera. Sin esta condición están lejos de darse las condiciones reales del esperado acuerdo. Igualmente aclaramos que son falsas las supuestas conversaciones discretas de nuestra Organización con agentes del Gobierno".
El pasado 8 de agosto nos preguntábamos Habrá paz en Colombia?, y el 16 de agosto Uribe quiere negociar con las Farc?. En ambos casos concluiamos que el gobierno —el presidente Álvaro Uribe— es prisionero de su propia política de mano dura con la guerrilla y que en este momento no parece viable una aproximación a las Farc, aunque se den condiciones que pueden hacer cambiar la tendencia en el mediano plazo como son que la opinión pública ya ha girado hacia una posición favorable a la solución negociada; que no están garantizados los recursos provenientes de los Estados Unidos para financiar la ofensiva militar; y que el proceso con los paramilitares está en crisis.
Lo que estábamos esperando era justamente la respuesta de las Farc, que era previsible y es consistente con la que viene sosteniendo desde el 2003.
De esta manera se desinflan las expectativas generadas por el gobierno el 8 de agosto pasado, cuando dio a entender que se habían iniciado acercamientos con esa guerrilla en búsqueda de una negociación. Una vez más queda en evidencia que el gobierno manipula la información en el tema del acuerdo humanitario y alimenta las ilusiones de los familiares de los secuestrados con el único propósito de mantener su apuesta por una salida militar al conflicto.
No se puede desconocer que un sector importante de la población colombiana todavía apoya al presidente y confía en su palabra. Pero situaciones como la que estamos describiendo en esta entrada desgastan la credibilidad de Uribe y pueden terminar por ponerse en su contra. Seguirán los colombianos comiéndose esos cuentos? Y, por cuánto tiempo? Creo que hay señales en el ambiente de que la luna de miel —el embrujo— del presidente terminará más pronto de lo que se esperaba.
Reyes le dijo a la agencia Anncol: "Ratificamos que no existe ninguna posibilidad de acercamiento de las FARC con el Gobierno sin la garantía del despeje de los municipios de Florida y Pradera. Sin esta condición están lejos de darse las condiciones reales del esperado acuerdo. Igualmente aclaramos que son falsas las supuestas conversaciones discretas de nuestra Organización con agentes del Gobierno".
El pasado 8 de agosto nos preguntábamos Habrá paz en Colombia?, y el 16 de agosto Uribe quiere negociar con las Farc?. En ambos casos concluiamos que el gobierno —el presidente Álvaro Uribe— es prisionero de su propia política de mano dura con la guerrilla y que en este momento no parece viable una aproximación a las Farc, aunque se den condiciones que pueden hacer cambiar la tendencia en el mediano plazo como son que la opinión pública ya ha girado hacia una posición favorable a la solución negociada; que no están garantizados los recursos provenientes de los Estados Unidos para financiar la ofensiva militar; y que el proceso con los paramilitares está en crisis.
Lo que estábamos esperando era justamente la respuesta de las Farc, que era previsible y es consistente con la que viene sosteniendo desde el 2003.
De esta manera se desinflan las expectativas generadas por el gobierno el 8 de agosto pasado, cuando dio a entender que se habían iniciado acercamientos con esa guerrilla en búsqueda de una negociación. Una vez más queda en evidencia que el gobierno manipula la información en el tema del acuerdo humanitario y alimenta las ilusiones de los familiares de los secuestrados con el único propósito de mantener su apuesta por una salida militar al conflicto.
No se puede desconocer que un sector importante de la población colombiana todavía apoya al presidente y confía en su palabra. Pero situaciones como la que estamos describiendo en esta entrada desgastan la credibilidad de Uribe y pueden terminar por ponerse en su contra. Seguirán los colombianos comiéndose esos cuentos? Y, por cuánto tiempo? Creo que hay señales en el ambiente de que la luna de miel —el embrujo— del presidente terminará más pronto de lo que se esperaba.










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