Un Testimonio Estremecedor
Les recomiendo que lean en Semana.com el escalofriante relato del padre de Carlos Augusto Rodríguez, uno de los desaparecidos del Palacio de Justicia, en este link. Después de leer este testimonio no queda sino una sensación de rabia y dolor.
Muy bien por Semana, ojalá mantengan ese reportaje en su portada por muchos días.
Transcribimos una parte del artículo de Semana.com:
"Desde el mismo día en que comenzó la toma, mi familia y yo empezamos una tarea incansable que hoy, veinte años después, no ha terminado. Busqué, averigüé, le pregunté a todo el que pude. Cuando el enfrentamiento terminó nos fuimos al Palacio a ver qué podíamos saber. Allí nos encontramos con un investigador del DAS y me dijo que a los de la cafetería los habían sacado por la carrera octava con la ropa de trabajo y los montaron a una volqueta militar hacia el batallón Guardia Presidencial. Ahí no los dejaron ni arrimar porque no era un lugar para detenidos. Siguieron con ellos camino a la DIJIN por los lados del parque de Los Mártires y fue ahí donde los reseñaron y los acusaron de pertenecer al M-19. Con la marca injusta de guerrilleros, los llevaron a la Escuela de Caballería. Ahí, desaparecieron para siempre. "
" Algunas personas dicen que a Carlos primero lo llevaron a la Casa del Florero. Ricardo Gámez, un hombre de inteligencia militar que seguramente no podía dormir por todo lo que veía y debía callar, tiempo después le entregó una declaración a la Procuraduría contando todo. En ella decía que en la Casa del Florero el coronel Plazas Vega dio la orden de que trasladaran a Carlos a la Escuela de Caballería: “me lo llevan, me lo trabajan y cada dos horas me dan informe”. Después lo asesinaron y lo enterraron cerca del polígono."
El artículo completo está en www.Semana.com
Muy bien por Semana, ojalá mantengan ese reportaje en su portada por muchos días.
Transcribimos una parte del artículo de Semana.com:
"Desde el mismo día en que comenzó la toma, mi familia y yo empezamos una tarea incansable que hoy, veinte años después, no ha terminado. Busqué, averigüé, le pregunté a todo el que pude. Cuando el enfrentamiento terminó nos fuimos al Palacio a ver qué podíamos saber. Allí nos encontramos con un investigador del DAS y me dijo que a los de la cafetería los habían sacado por la carrera octava con la ropa de trabajo y los montaron a una volqueta militar hacia el batallón Guardia Presidencial. Ahí no los dejaron ni arrimar porque no era un lugar para detenidos. Siguieron con ellos camino a la DIJIN por los lados del parque de Los Mártires y fue ahí donde los reseñaron y los acusaron de pertenecer al M-19. Con la marca injusta de guerrilleros, los llevaron a la Escuela de Caballería. Ahí, desaparecieron para siempre. "
" Algunas personas dicen que a Carlos primero lo llevaron a la Casa del Florero. Ricardo Gámez, un hombre de inteligencia militar que seguramente no podía dormir por todo lo que veía y debía callar, tiempo después le entregó una declaración a la Procuraduría contando todo. En ella decía que en la Casa del Florero el coronel Plazas Vega dio la orden de que trasladaran a Carlos a la Escuela de Caballería: “me lo llevan, me lo trabajan y cada dos horas me dan informe”. Después lo asesinaron y lo enterraron cerca del polígono."
El artículo completo está en www.Semana.com










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