Colombia: Pocas Verdades, Muchas Mentiras
Muchas veces lo más preocupante con el manejo de la delgada linea que separa la verdad de la mentira no es el engaño abierto sino las verdades a medias. Las verdades que develan un poco de la realidad, pero con su enunciación terminan por ocultar lo más importante. Pues bien, eso es lo que ocurre hoy cuando El Tiempo nos informa
acerca de Tres mentiras en que han sido descubiertos los 'paras' durante su desmovilización.
Según este periódico las mentiras de los paramilitares son: 1) Que no tienen bienes para reparar a las víctimas; 2) Que el número de desmovilizados no corresponde al número de combatientes que ellos mismos reconocieron tener antes de los acuerdos con el gobierno; y, 3) Que no sabían nada acerca del atentado contra Carlos Castaño.
Puestas las cosas de esta forma pareciera que la credibilidad del proceso solo está afectada por una pocas mentirillas; a decir verdad, muy pocas, teniendo en cuenta los inmensos beneficios potenciales que va a recibir el país, según la versión oficial.
El asunto se pondría de otro color si la opinión comprende en toda su magnitud —y los medios de comunicación así lo denunciaran— que no se trata de unas pocas mentiras, sino de un engaño generalizado y sistemático.
No se trata de tres mentirillas. La lista es mucho más larga como veremos a continuación (esta lista es una reedición de una entrada de hace tres meses):
1. Inflaron las desmovilizaciones. Se desmovilizaron 36.000 hombres cuando según la información de los mismos paramilitares antes de su desmovilización, y la que tenía el gobierno, estos no eran más de 20.000. Diferentes medios de comunicación han informado que los comandantes paramilitares habrían hecho una convocatoria a sus bases para que se anotaran en las listas de desmovilizados y de esa forma pudieran recibir beneficios económicos. Como quien dice, haciendo clientelismo con los dineros públicos.
2. Entregaron pocas armas y en mal estado. Los 36.000 hombres desmovilizados han entregado aproximadamente 13.000 armas largas, muchas de ellas viejas e inservibles. Las cifras están muy por debajo de los estándares internacionales para desmovilizaciones similares en otros lugares del mundo. Aquí el conejo se lo pusieron al país, al Comisionado Restrepo y a la OEA en la figura del señor Caramagna.
opinion
Según este periódico las mentiras de los paramilitares son: 1) Que no tienen bienes para reparar a las víctimas; 2) Que el número de desmovilizados no corresponde al número de combatientes que ellos mismos reconocieron tener antes de los acuerdos con el gobierno; y, 3) Que no sabían nada acerca del atentado contra Carlos Castaño.
Puestas las cosas de esta forma pareciera que la credibilidad del proceso solo está afectada por una pocas mentirillas; a decir verdad, muy pocas, teniendo en cuenta los inmensos beneficios potenciales que va a recibir el país, según la versión oficial.
El asunto se pondría de otro color si la opinión comprende en toda su magnitud —y los medios de comunicación así lo denunciaran— que no se trata de unas pocas mentiras, sino de un engaño generalizado y sistemático.
No se trata de tres mentirillas. La lista es mucho más larga como veremos a continuación (esta lista es una reedición de una entrada de hace tres meses):
1. Inflaron las desmovilizaciones. Se desmovilizaron 36.000 hombres cuando según la información de los mismos paramilitares antes de su desmovilización, y la que tenía el gobierno, estos no eran más de 20.000. Diferentes medios de comunicación han informado que los comandantes paramilitares habrían hecho una convocatoria a sus bases para que se anotaran en las listas de desmovilizados y de esa forma pudieran recibir beneficios económicos. Como quien dice, haciendo clientelismo con los dineros públicos.
2. Entregaron pocas armas y en mal estado. Los 36.000 hombres desmovilizados han entregado aproximadamente 13.000 armas largas, muchas de ellas viejas e inservibles. Las cifras están muy por debajo de los estándares internacionales para desmovilizaciones similares en otros lugares del mundo. Aquí el conejo se lo pusieron al país, al Comisionado Restrepo y a la OEA en la figura del señor Caramagna.
3.
Se están reagrupando. Ya se sabe que nuevos grupos paramilitares se están reagrupando en diferentes regiones del país y
comenzarán a operar durante los próximos meses. Así lo han informado diferentes medios de comunicación y lo han reconocido algunas dependencias del gobierno. Operarán con nuevo nombre,
nuevos comandantes y probablemente la misma tropa.
4.
No quieren reparar a las víctimas. A la fecha, la entrega de tierras que le despojaron a los campesinos es
puramente simbólica. Se sabe que tienen MILLONES de hectáreas en las
regiones más fértiles y productivas del país. Están engañando al país, pero especialmente a los tres millones de desplazados que tuvieron que
convertirse en indigentes ante la mirada pasiva (cómplice) de la
sociedad. Por supuesto el dinerillo tampoco se ha visto.
5.
No han dicho la verdad, no han confesado sus crímenes, no han entregado
la localización de las fosas comunes donde yacen las víctimas de las
masacres, y que permitiría darle algo de paz a sus familias. Apenas está comenzando a destaparse la caja de pandora que hay en las fincas paramilitares, por las delaciones de las bases, la tropa, pero no por los comandantes.
6.
Siguen infiltrados a nivel local. Están infiltrados en los gobiernos locales en las zonas donde han
ejercido influencia. Siguen desviando presupuestos municipales y los
famosos dineros de la salud. Señalan a dedo quien puede ser alcalde o
concejal, y cómo se conforman los gabinetes.
7.
Están infiltrados en el Congreso, tanto en el anterior como en el que se instaló recientemente. Las Elonoras y las Rocíos forman parte de una estrategia muy
bien montada. Desde allí buscan influir en el trámite de leyes que les
sean favorables y al mismo tiempo en la asignación de partidas del
presupuesto nacional para sus propias clientelas. Van detrás de un proyecto que prohíba la extradición de colombianos.
8.
Están infiltradas en el poder ejecutivo. Está prácticamente comprobado
que infiltraron el DAS (se sabe que estuvieron, no se sabe si todavía
siguen allí) y probablemente la Dirección Nacional de Estupefacientes.
No puede descartarse que también estén infiltrados en otras entidades del nivel nacional.
9.
No han abandonado el narcotráfico, como reportan los medios de
comunicación permanentemente con respecto a decomisos de droga y a cultivos
ilícitos.
10.
Se están burlando del país. Tal vez el mayor conejo es el que le metieron a la credibilidad del
país. El nuestro ha demostrado ser un país generoso en su búsqueda de
la paz. Fue generoso en el Caguán hace cuatro años y ha sido generoso
en Ralito. Pero está comprobado que los gobiernos son tolerantes y
blandengues cuando tienen agendas ocultas.
Ojalá en otra oportunidad pudiéramos pasar revista a las mentiras del gobierno en este mismo tema. La lista también sería muy extensa.
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