El País de la Amnesia y la Patria Boba

Una de las cosas más soprendentes de este, nuestro querido país del sagrado corazón, es la facilidad con que los problemas del nuevo día tapan los que eran importantes ayer. Es algo que hemos mencionado anteriormente en Colombia Hoy y es lo que ocurre precisamente en estos momentos con el espejismo del Acuerdo Humanitario.

El interés de la opinión pública se ha concentrado durante la semana que termina en la posibilidad de que finalmente el gobierno y las Farc lleguen a un Acuerdo Humanitario. El tema se ha inflado como un balón con la complacencia de las partes, que buscan, cada uno desde su propia posición, sacar ventajas al amparo del drama de los secuestrados.

La guerrilla se encuentra un paso más cerca de recuperar una interlocución polítíca que perdió hace seis años y, eventualmente, de conseguir algunas ventajas en el terreno militar como resultado de la desmovilización de dos municipios en el Departamento del Valle. Saben que ahora sí el tiempo comenza a estar nuevamente a su favor. Saben que en la medida que el barco del gobierno haga agua se valorizan sus acciones políticas. Deben frotarse las manos de alegría cuando ven al gobierno perdido y sumido en un océano de confusión.

El gobierno, por su parte, sólamente con reiterar una vez más (cuántas veces lo ha hecho?) su voluntad de realizar el acuerdo humanitario ya amasó algunos beneficios políticos.  El principal de ellos: ya consiguió que la atención de la opinión pública se concentre en un nuevo tema —en una ilusión— dejando de lado asuntos que son muy espinososo para el gobierno y que hasta el día de hoy continúan en la penumbra: Jamundí, el sometimiento de los narco-paramilitares a la justicia, los falsos atentados terroristas montados por las Fuerzas Militares, etc.

Esta no es la primera vez que se utiliza el espejito del intercambio humanitario para atraer a la —algunas veces— esquiva opinión pública.  Al parecer es un tema que tiene reservado el presidente en la gaveta derecha de su escritorio para conjurar escándalos y crisis, seguramente dentro de una carpeta con el rótulo "En caso de emergencia". Solamente que a diferencia de ocasiones anteriores, esta vez ha tenido que salir a mostrar con mayor poder de convicción la fórmula mágica del acuerdo humanitario. Tanto, que de pronto esta vez si va a tener que hacer el acuerdo.

No en vano subió sus apuestas al máximo al mostrar las cartas de la Asamblea Constituyente y su entrevista personal con el Secretariado de las Farc. Un anzuelo que se tragó completo la opinión pública con la ayuda juiciosa de los medios de comunicación, quienes se han encargado de presentar como viable algo que en este momento no es serio y que más bien parece un elemento retórico propio de aquellos graciosos personajes que llenan con su retahíla las tardes de domingo en las tibias montañas de Antioquia. Los culebreros.

Y es que esta vez el presidente necesita oxígeno. El barco hace agua por todas partes. Pero sobre todo —salvo que Noemí Sanín u otro personaje del oportunismo criollo quiera proponer nuevamente su reelección— porque el tiempo corre ahora en su contra y porque la política de seguridad no ha conseguido el objetivo estratégico que Alvaro Uribe le prometió al país en el 2002. Claro, también porque como ya sabemos y debemos recordar, el presidente esta vez no sabe para donde va, no tiene norte (bueno, ya hemos dicho que todavía tiene ese otro Norte), está a la defensiva, su coalición de gobierno es un desastre y su política bandera está empantanada.

El nuestro es el país de la amnesia. Olvida con facilidad y rápido. Y esto lo aprovechan los gobernantes en su propio beneficio, no solo el actual, todos. Además tienen expertos en "manejo de medios", "manejo de imagen","manejo de crisis", etc. Simulación, política virtual, engaño. Y si además de "cambiarle el canal" a la opinión, de ponerla a pensar en otras cosas, se le promete — como siempre— esta vida y la otra, y los medios de propaganda hacen eco de la retórica presidencial, tenemos un panorama en el cual esa opinión queda todavía más perdida.

La lista de explicaciones pendientes o no satisfactorias del gobierno crece cada día. Así la Patria Boba tenga amnesia.

Ahora recuerdo un graffitti que hizo carrera en Bogotá: "Patria boba, no se deje".


 

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  • 10/11/2006 Julián Ortega Martínez wrote:
    Siempre ha sido así. Cortina de humo tras cortina de humo. No sé si es que la gente es estúpida, es desmemoriada o simplemente "olvida" adrede cansada de tanta porquería. Más que nunca, además, los medios colaboran en la labor de tapar los escándalos, después de darles bombo hasta la saciedad.
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    1. 10/12/2006 Editor ColombiaHoy wrote:
      De acuerdo. Creo que los medios tienen una enorme responsabilidad, principalmente porque su independencia es muy limitada y porque tienen intereses partidistas. No sé si en el largo plazo los medios alternativos realmente podrán hacer algún balance que sea significativo.

      Julián, gracias por su comentario.

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