Entre la Guerra y la Paz I

Los temas más importantes de la política colombiana en este momento continúan siendo la guerra y la paz. Son los temas que están determinando la coyuntura política, pero también son los que marcarán el curso que seguirá el país en el largo plazo. Son los temas que llevaron al presidente a la cima de la popularidad durante su periodo anterior y son los mismos que ahora amenazan la estabilidad de su nuevo gobierno. Son temas que hoy se encuentran en medio de una nueva transición y frente a los cuales el gobierno se está moviendo con los ojos tapados. 

 

La guerra y la paz se están jugando simultáneamente en tres tableros de ajedrez, donde los diferentes actores están reacomodando sus posiciones con miras a los prácticamente cuatro años de gobierno que quedan por delante.  Estos tableros son el proceso con las AUC, las perspectivas de acuerdo humanitario y negociación con las FARC, y la política de seguridad. Hay una fuerte actividad en los tres escenarios, que son además interdependientes pues lo que ocurre en uno de ellos afecta el desarrollo de los otros dos.

 

EL PROCESO CON LAS AUC

 

Continúa en cuidados intensivos, aunque dado el trecho que se ha recorrido y el capital político que el gobierno ha invertido puede esperarse que siga adelante con contratiempos, con altibajos, con movimientos inesperados y con sorpresas nuevas cada día. El gobierno ha dado suficientes muestras de querer llevarlo hasta sus últimas consecuencias, aún en contra de la oposición interna y la mirada crítica de la comunidad internacional. Los paramilitares también quieren llevarlo hasta sus últimas consecuencias, aunque a veces queda la sensación de que estarían dispuesto a conseguir ese objetivo “a las buenas o a las malas”.

 

Los temas del momento frente a las AUC son las revelaciones que han surgido del computador de “Don Antonio”, lugarteniente de alias “Jorge 40”, uno de los principales comandantes de las AUC en los departamentos de la Costa Atlántica; las declaraciones que le hizo Vicente Castaño a la revista Semana; y la respuesta del gobierno a Castaño.

 

El computador de "Jorge 40"

 

Las principales conclusiones de los hallazgos encontrados en el computador de las AUC, pueden resumirse de la siguiente forma:


  • Las AUC ejecutaron una campaña de exterminio contra líderes sociales y sindicales en la costa mientras adelantaban el proceso de sometimiento a la justicia en Ralito (asesinaron a 558 personas en Atlántico);
  • Se confirman los extensos e intensos vínculos entre el paramilitarismo y un sector importante de la clase política en Cesar, Magdalena, Atlántico y Bolívar;
  • Existe amplia evidencia de que las AUC engañaron a los colombianos y a la comunidad internacional durante las desmovilizaciones;
  • Las AUC lideran una gigantesca red de corrupción en varios departamentos de la costa (cobran el 10% de todos los contratos en las entidades públicas bajo su influencia).  

 

La investigación de la Fiscalía, según el análisis de Semana, “Pone de presente que el gobierno y el país fueron burlados durante estos años por Jorge 40, que mataba en Barranquilla a decenas de personas, mientras en la mesa de Ralito exigía garantías, reclamaba generosidad e invocaba impunidad a cambio de paz”.

 

Y según El Tiempo, “'Jorge 40' se desmovilizó el 8 de marzo pasado cerca de Valledupar. Lo hizo con unos 2.500 supuestos miembros del Bloque Norte, y más de la mitad de ellos fueron presentados como 'fuerzas de apoyo'.  Lo que ahora viene a comprobarse es que muchos de ellos no eran 'paras' , sino aparecidos interesados en recibir el estipendio mensual que entrega el Gobierno…. Los mensajes también dejan entrever que una parte de los frentes de su bloque quedaron activos para "ejercer el control" en las zonas.”

 

No parece creíble que podamos calificar al gobierno como víctima del engaño de las AUC, como lo hacen El Tiempo y Semana, cuando el Conejo Paramilitar fue denunciado públicamente prácticamente desde la primera desmovilización. El gobierno se hizo el de la vista gorda. Los engañados fuimos los colombianos y la comunidad internacional.

 

El hecho de que estos hallazgos se refieran a “Jorge 40”y a sus actividades en la costa, no deben generar dudas sobre el alcance y representatividad de los hallazgos de la Fiscalía. Aunque las autoridades encontraron el computador prácticamente por casualidad, puede suponerse razonablemente que el de “Jorge 40” no es un caso aislado y que si se realizaran investigaciones sistemáticas sobre los otros jefes paramilitares se encontrarían resultados similares en otras regiones del país. No en vano el Procurador General ha extendido el radio de acción a los departamentos de los Llanos Orientales y la zona cafetera. “Yo no tengo dudas de que estamos al principio de un nuevo proceso 8.000”, le dijo el Procurador a Semana.

 

Las Declaraciones de Vicente Castaño

 

El otro desarrollo interesante fueron las declaraciones de Vicente Castaño a Semana. Entre las cosas más interesantes se destacan:

  • La mayoría de la cupula de las AUC está tratando de negociar el sometimiento con las autoridades de los Estados Unidos;
  • Son muchos los políticos amigos del proceso de paz con las AUC;
  • En la entrega de Jorge 40 estuvo la muestra de que los políticos no los van a dejar solos;
  • Carlos Castaño estaba en negociaciones con el gobierno de los Estados Unidos desde el inicio de los Pepes (“él estuvo acompañado varios años de un respetado señor y siempre lo presentaba como un alto funcionario de la CIA”);
  • las dos exigencias previas a su sometimiento son un acta de cierre del proceso de negociación de las AUC con el gobierno donde se estipulen todos los acuerdos pactados, y que esa acta lleve la firma de la comisión de garantes;
  • El Estado tarde o temprano tendrá que reconocernos los acuerdos de la negociación que ya son nuestros derechos”;
  • Todo paso que se daba era acordado con el gobierno delante de la OEA y la Iglesia”;
  • El conejo se lo puso la corte al proceso de paz”.

 

Respuesta del Gobierno a Castaño

 

La respuesta del gobierno a las exigencias de Vicente Castaño se conoció el 11 de octubre por la vía del ofrecimiento de una recompensa de 100 millones de pesos por información que conduzca a su captura, según lo manifestó el Comandante de la Policía Nacional, general Jorge Daniel Castro.

 

La recompensa la ofreció el general Castro desde el centro de reclusión de los jefes paramilitares en La Ceja (Antioquia) hasta donde ordenó el traslado de otros paramilitares que se encontraban en otras regiones del país.  Entre ellos se traslado a “Jorge 40”desde su reclusión en Valledupar hasta La Ceja, y a alias “Jorge Pirata”, “Daniel Blom” y “El Alemán”.


El conejo que le pusieron los paramilitares al país se sigue destapando y generando rechazo de parte de la opinión pública.  Este rechazo no se dirige exclusivamente a las AUC, sino que toca directamente al gobierno y específicamente a la figura presidencial. La revelaciones que surgen del computador de las AUC son una bofetada al gobierno, quien ahora quiere posar como víctima del engaño, cuando en su momento se hizo el de la vista gorda ante las denuncias de los medios de comunicación y la oposición.


Es duro decirlo, pero el presidente está metido en el mismo fango con las AUC. Cuál es la consecuencia de esta situación? Primero, su debilidad creciente ante la opinión pública; segundo, su (mayor) perdida de credibilidad en el tema de la negociación con los paramilitares; tercero, su débil posición en una eventual negociación con la guerrilla.



Las declarciones de Vicente Castaño y las nuevas exigencias que hace lo muestran en una posición de fuerza. El gobierno los sigue manejando con guantes de seda. Por algo debe ser. 100 millones de pesos de recompensa parece algo irrisorio.



 

 

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