Sigue Viva la Posibilidad del Acuerdo Humanitario
Después de la explosión producida el pasado 19 de octubre en las instalaciones de la Universidad Militar y de la dura reacción verbal del presidente de la República, el tema del Acuerdo Humanitario comienza a entrar nuevamente en su cauce. Un cauce azaroso e incierto, pero que aún después de lo ocurrido sigue despertando un poco de optimismo en los secuestrados por las Farc y en sus familiares.
Tres eventos marcan el desarrollo de este tema durante los últimos días. Primero, el comunicado de las FARC del 28 de octubre donde dicen que mantienen su voluntad de realizar el Acuerdo. Segundo, la decisión de los expresidentes liberales Alfonso López y Ernesto Samper, anunciada el 31 de octubre, de constituir una coordinadora para canalizar los esfuerzos de la sociedad civil tendientes a alcanzar el Acuerdo. Tercero, las declaraciones del Vicepresidente Franciso Santos ofrecidas hoy, primero de noviembre, donde pide a las FARC que demuestren con "hechos reales" su voluntad para realizar el Acuerdo.
Sobre el segundo punto, se trata de una medida que estaba en mora de ser tomada. Los familiares de los secuestrados ya deben tener suficientemente claro que su lucha tiene un carácter político y que los enemigos del Acuerdo Humanitario son poderosos. Lástima que la iniciativa de constituir esa Coordinadora surgiera de personas que tienden a polarizar las posiciones, más que a generar consensos. A los familiares de los secuestrados les ha faltado capacidad para organizarse y para designar un liderazgo. A estas alturas es claro que hace mucho tiempo debieron constituir un movimiento con personería jurídica, con financiación internacional e independiente, con una estrategia de medios y con una vocería única, representativa y legítima. Lamentablemente, la figura de Ernesto Samper genera todavía mucha resistencia y no le aporta a la causa del Acuerdo. Debieron conseguir una figura mucho más neutra y con una carga partidista menor.
Contra las predicciones del 19 de octubre, hoy pareciera que permanecen con vida y que sobrevivieron al atentado las posibilidades de que el Acuerdo Humanitario se concrete. El golpe terrorista contra el Acuerdo Humanitario fue burdo y demoledor. Lo afectó. Debilitó esa posibilidad y la deslegitimó, pero no consiguió eliminarla completamente.
Tres eventos marcan el desarrollo de este tema durante los últimos días. Primero, el comunicado de las FARC del 28 de octubre donde dicen que mantienen su voluntad de realizar el Acuerdo. Segundo, la decisión de los expresidentes liberales Alfonso López y Ernesto Samper, anunciada el 31 de octubre, de constituir una coordinadora para canalizar los esfuerzos de la sociedad civil tendientes a alcanzar el Acuerdo. Tercero, las declaraciones del Vicepresidente Franciso Santos ofrecidas hoy, primero de noviembre, donde pide a las FARC que demuestren con "hechos reales" su voluntad para realizar el Acuerdo.
Sobre el segundo punto, se trata de una medida que estaba en mora de ser tomada. Los familiares de los secuestrados ya deben tener suficientemente claro que su lucha tiene un carácter político y que los enemigos del Acuerdo Humanitario son poderosos. Lástima que la iniciativa de constituir esa Coordinadora surgiera de personas que tienden a polarizar las posiciones, más que a generar consensos. A los familiares de los secuestrados les ha faltado capacidad para organizarse y para designar un liderazgo. A estas alturas es claro que hace mucho tiempo debieron constituir un movimiento con personería jurídica, con financiación internacional e independiente, con una estrategia de medios y con una vocería única, representativa y legítima. Lamentablemente, la figura de Ernesto Samper genera todavía mucha resistencia y no le aporta a la causa del Acuerdo. Debieron conseguir una figura mucho más neutra y con una carga partidista menor.
Contra las predicciones del 19 de octubre, hoy pareciera que permanecen con vida y que sobrevivieron al atentado las posibilidades de que el Acuerdo Humanitario se concrete. El golpe terrorista contra el Acuerdo Humanitario fue burdo y demoledor. Lo afectó. Debilitó esa posibilidad y la deslegitimó, pero no consiguió eliminarla completamente.










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