Las Farc Responden Violentamente al Discurso de Uribe
Como resultado del ataque que realizaron aproximadamente 500 hombres de las FARC a una estación de policía en el corregimiento de Tierradentro, municipio de Tierralta, Departamento de Córdoba, y de dos emboscadas subsiguientes a la fuerza pública, resultaron muertos 2 civiles, 17 policías y 11 guerrilleros. Es el mayor ataque a la policía por parte de la guerrilla en los últimos meses y el más fuerte que se haya realizado contra el que fuera un bastión de los grupos paramilitares. La policía ha reconocido que estaba enterada de los preparativos de este ataque pero que no pudo hacer nada para evitarlo. El Delegado de la OEA en Colombia, Sergio Caramagna, pidió al gobierno mayor presencia militar en las zonas con "antigua" presencia paramilitar.
El ataque de la guerrilla es significativo por tres razones principales:
1. Se produjo dos semanas después del carro bomba del pasado 19 de octubre en las instalaciones de la Universidad Militar, en Bogotá, y del duro discurso del presidente de la República contra las FARC donde suspendió todo acercamiento conducente al Acuerdo Humanitario. Es claramente una demostración de fuerza que busca enviar el mensaje de que su capacidad militar está intacta. Es una respuesta en el terreno militar al discurso del presidente Uribe, con lo cual queda claro, una vez más, que el actual estado del conflicto armado está determinado fundamentalmente por la racionalidad militar, y solo tangencialmente por la lógica política. Estamos en un punto de quiebre desde el punto de vista político y militar, donde tanto el gobierno como las FARC tienen la percepción de su propia fortaleza y la debilidad del contrario. Sin embargo, no parece probable que este ataque sea la antesala para una reedición de las grandes movilizaciones de la guerrilla que se vieron entre 1990 y 1994, ni el fin del "repliege estratégico" como sugiere Semana.
2. Se llevó a cabo en una región que fue tradicionalmente emblemática para los grupos paramilitares, y donde ellos aún ejerecen gran influencia política y militar. Esta región era la zona de influencia de los bloques Córdoba, Sinú y Héroes de Tolová de las AUC, recientemente desmovilizados desde el punto de vista formal. En este caso se trata de un golpe al proceso de sometimiento a la justicia de los jefes paramilitares que muy probablemente generará una reacción de parte de ellos, en términos de presionar por mayor presencia militar en la zona y, eventualmente, de reactivar con mayor ímpetu sus estructuras militares. Una mayor presencia de la fuerza pública en las zonas donde se han producido las "desmovilizaciones" de los grupos paramilitares se traduciría, necesariamente, en la reducción de la capacidad de las Fuerzas Militares en otras regiones del país. Esta podría ser la apuesta que han decidido emprender las FARC, en momentos en que el Plan Patriota ha llegado a su tope y en que la ayuda militar de los Estados Unidos se encuentra en el limbo. Este es un escenario que se vislumbra desde hace varios meses.
3. Prácticamente coincide con el anuncio de las FARC, a través de Iván Márquez, de que mantiene su voluntad de realizar el Acuerdo Humanitario. Las FARC al parecer han llegado a la conclusión de que es el momento de aumentar sus apuestas en los terrenos político y militar. Para la opinión pública será muy difícil entender el doble discurso, que, además, no es exclusivo de las guerrillas. Lo que es necesario tener claro, es que el conflicto se está intensificando y que cualquier acercamiento que se produzca entre las partes buscará, precisamente, introducir, en principio, elementos del Derecho Internacional Humanitario. La incapacidad para entender y aceptar esa realidad se encuentra en la raíz del fracaso de los diferentes procesos de paz desde 1984 hasta hoy. La paz será un producto de la negociación y no uno de sus insumos. Esto, que parece obvio, es algo que se presta para confusión y para la manipulación de quienes se nutren y benefician de la guerra.
El ataque de la guerrilla es significativo por tres razones principales:
1. Se produjo dos semanas después del carro bomba del pasado 19 de octubre en las instalaciones de la Universidad Militar, en Bogotá, y del duro discurso del presidente de la República contra las FARC donde suspendió todo acercamiento conducente al Acuerdo Humanitario. Es claramente una demostración de fuerza que busca enviar el mensaje de que su capacidad militar está intacta. Es una respuesta en el terreno militar al discurso del presidente Uribe, con lo cual queda claro, una vez más, que el actual estado del conflicto armado está determinado fundamentalmente por la racionalidad militar, y solo tangencialmente por la lógica política. Estamos en un punto de quiebre desde el punto de vista político y militar, donde tanto el gobierno como las FARC tienen la percepción de su propia fortaleza y la debilidad del contrario. Sin embargo, no parece probable que este ataque sea la antesala para una reedición de las grandes movilizaciones de la guerrilla que se vieron entre 1990 y 1994, ni el fin del "repliege estratégico" como sugiere Semana.
2. Se llevó a cabo en una región que fue tradicionalmente emblemática para los grupos paramilitares, y donde ellos aún ejerecen gran influencia política y militar. Esta región era la zona de influencia de los bloques Córdoba, Sinú y Héroes de Tolová de las AUC, recientemente desmovilizados desde el punto de vista formal. En este caso se trata de un golpe al proceso de sometimiento a la justicia de los jefes paramilitares que muy probablemente generará una reacción de parte de ellos, en términos de presionar por mayor presencia militar en la zona y, eventualmente, de reactivar con mayor ímpetu sus estructuras militares. Una mayor presencia de la fuerza pública en las zonas donde se han producido las "desmovilizaciones" de los grupos paramilitares se traduciría, necesariamente, en la reducción de la capacidad de las Fuerzas Militares en otras regiones del país. Esta podría ser la apuesta que han decidido emprender las FARC, en momentos en que el Plan Patriota ha llegado a su tope y en que la ayuda militar de los Estados Unidos se encuentra en el limbo. Este es un escenario que se vislumbra desde hace varios meses.
3. Prácticamente coincide con el anuncio de las FARC, a través de Iván Márquez, de que mantiene su voluntad de realizar el Acuerdo Humanitario. Las FARC al parecer han llegado a la conclusión de que es el momento de aumentar sus apuestas en los terrenos político y militar. Para la opinión pública será muy difícil entender el doble discurso, que, además, no es exclusivo de las guerrillas. Lo que es necesario tener claro, es que el conflicto se está intensificando y que cualquier acercamiento que se produzca entre las partes buscará, precisamente, introducir, en principio, elementos del Derecho Internacional Humanitario. La incapacidad para entender y aceptar esa realidad se encuentra en la raíz del fracaso de los diferentes procesos de paz desde 1984 hasta hoy. La paz será un producto de la negociación y no uno de sus insumos. Esto, que parece obvio, es algo que se presta para confusión y para la manipulación de quienes se nutren y benefician de la guerra.










Comments