Se Comprueba Infiltración Paramilitar en Congreso Colombiano
LOS HECHOS: La Corte Suprema de Justicia de
Colombia ordenó el día de ayer, jueves 9
de noviembre de 2006, la detención de tres congresistas de la coalición
uribista por sus vínculos con el paramilitarismo. Se trata de los senadores
Álvaro García y Jairo Merlano, y del representante Eric Julio Morris, todos
ellos políticos del Departamento de Sucre, localizado en el norte del país.
La Corte ordenó la detención de los
congresistas por el delito de concierto
para delinquir agravado y en el caso de García, además, por homicidio agravado
y peculado por apropiación.
García está acusado por la Corte de organizar,
promover, armar o financiar grupos armados al margen de la ley en el
Departamento de Sucre desde 1997; de participar como determinador en la masacre
de Macayepo, ocurrida en el año 2000 y donde fueron asesinados 20 campesinos; del
asesinato de Georgina Narváez Wilchez en 1997; y de la apropiación de recursos
públicos para financiar a los paramilitares. Merlano está acusado de pertenecer
al grupo paramilitar liderado por los alias “Diego Vecino” y “Cadena”.
Los congresistas entran ahora en un proceso
dentro de la Corte Suprema de Justicia que puede tomar alrededor de un año y
eventualmente enfrentarán penas superiores a los 10 años de cárcel.
Otros congresistas esperan también el
pronunciamiento de la Corte por delitos similares, específicamente por sus
vínculos con “Jorge 40”. Entre ellos se encuentran Zulema Jattin, Dieb Maloof y
David Char.
ANTECEDENTES: La determinación de la Corte
Suprema de Justicia se sustenta en un proceso abierto en el año 2005 como
resultado de la denuncia instaurada por la dirigente opositora y candidata a la
Cámara de Representante por el Polo Democrático Alternativo durante las pasadas
elecciones, Clara López Obregón. La denuncia de López fue secundada por el
senador Gustavo Petro, del mismo movimiento político, quien realizó dos debates
en el Congreso en relación con estos mismos hechos, uno el año pasado y otro
hace un mes.
La decisión judicial se produce en el marco
del proceso de desmovilización y judicialización de los grupos paramilitares,
como resultado de los acuerdos alcanzados entre el gobierno de Álvaro Uribe
Vélez y las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC). Igualmente, en momentos en que el país y la
comunidad internacional se encuentran a la expectativa por la aplicación de la
Ley de Justicia y Paz a los antiguos miembros de los grupos paramilitares.
Ocurre, también, en momentos en que el país y
el sistema judicial aún no terminan de digerir la cantidad de información que
se encuentra disponible en el llamado “computador de Jorge 40”, incautado hace
pocas semanas a un jefe paramilitar de la Costa Atlántica, y que ha destapado
el nivel de violencia generalizado que los grupos paramilitares habían sembrado
en el Departamento de Atlántico.
Cabe recordar que en diferentes oportunidades a
partir del año 2002, algunos jefes de los grupos paramilitares reconocieron
ante los medios de comunicación que contaban con el respaldo de entre el 30% y
el 40% del Congreso de Colombia.
REACCIONES: Según el Fiscal General de la
Nación, Mario Iguarán,
"estamos frente a un hecho más grave que 'el 8.000' porque no sólo se
trata de financiar las campañas con el ilícito (sino) también de atentados
contra el derecho a la vida e igualmente la repartición de los recursos del
Estado".
En el mismo sentido se manifestó el Ministro de
Interior, Carlos Holguín, quien además advirtió que es probable que otros
congresistas sean vinculados a la investigación. Holguín dijo que el gobierno
recibe la determinación de la Corte “con sorpresa y dolor”.
Para el senador Petro la decisión de la Corte
es un síntoma del renacimiento de la justicia en Colombia, en un caso que es
mucho más grave que el “proceso 8.000”, ya que en esta oportunidad los delitos por
los que se encuentra acusado el grupo de congresistas incluyen la integración
de grupos paramilitares y la comisión de crímenes de lesa humanidad. Petro
pidió al presidente Uribe la inmediata expulsión de los tres congresistas de la
coalición gobernante. Advirtió además que la penetración paramilitar es generalizada e
incluye a gobernadores, concejales, diputados, alcaldes, jueces, fiscales,
oficiales de la policía y el ejército, y hasta miembros de la iglesia católica.
Hasta el momento el gobierno no se ha
pronunciado oficialmente sobre la decisión de la Corte, así como no lo ha hecho
el senador Mario Uribe, director de Colombia Democrática, partido al cual
pertenecen y a cuyo nombre fueron elegidos García y Morris. Para el día viernes
se espera la expulsión de Merlano del Partido de la U.
La decisión del gobierno de ofrecer una recompensa de 5 millones de
dólares por la captura de Vicente Castaño puede interpretarse como una
reacción a la decisión de la Corte, en el sentido de querer mostrarse como más
duro y menos tolerante con los grupos paramilitares, especialmente si se tiene
en cuenta que se encuentra en vísperas de su visita a los Estados Unidos para
adelantar actividades de lobby frente a quienes serán las nuevas autoridades
demócratas en el Congreso.
CONSECUENCIAS: La decisión de la Corte tiene
consecuencias en diferentes niveles. Sin duda, el mayor impacto se produce
sobre el proceso de sometimiento a la justicia de los jefes de los grupos
paramilitares, porque pone al descubierto, con pruebas desde el punto de vista
judicial, la penetración del paramilitarismo en el Congreso y en las altas esferas del poder regional y nacional.
También termina de afectar la imagen y credibilidad
del gobierno en la negociación con los paramilitares, y más específicamente la
del propio presidente de la República quien, como se recordará, según los
resultados de la más reciente encuesta publicada por los medios de comunicación
nacional, ha sufrido un descalabro en su imagen como resultado precisamente de
la escasa transparencia de dicha negociación.
Afecta la confianza en el gobierno en tanto los
congresistas acusados forman parte de la coalición gobernante y ellos apoyaron
políticamente —con sus votos y con el respaldo paramilitar que ellos tenían— la elección del actual presidente de la república.
El Congreso sufre un golpe adicional en su ya
menguada credibilidad, siendo como es una de las instituciones nacionales con
menor credibilidad dentro de la opinión pública.
A nivel regional, la determinación de la Corte
implica un remezón en la estructura de poder en el Departamento y en los municipios de Sucre. Sin duda, se producirá un vacío de poder, aunque aún es muy prematuro
determinar cuáles grupos se beneficiarán con el cambio de liderazgo que se
producirá durante los próximos meses.
La credibilidad internacional de Colombia sufre un serio golpe, particularmente al nivel de aquellas organizaciones que se encuentran vinculadas al país mediante actividades de cooperación relacionadas con el proceso de desmovilización de los grupos paramilitares.
Lo más importante en este momento es que la Corte Suprema de Justicia y la Fiscalía General de la Nación se mantengan firmes en su decisión de enfrentar la penetración paramilitar. Que se mantengan firmes para avanzar en las investigaciones y para rechazar las presiones que ya se vienen produciendo para frenar el avance y el fortalecimiento de la justicia. En las actuales circunstancias los únicos enemigos de las decisiones de la Corte son quienes se encuentran por fuera de la ley y quienes los apoyan.










¿Será verdad tanta belleza? Eso de Castaño es pura tramadera, ya llevan dándole como dos o tres meses de ventaja y nada que se entrega. Ojalá se cumpla lo que dices en el último párrafo, pero eso es demasiado optimismo, viendo no más lo sucedido en los últimos meses...
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Julián, en esto el deseo y la realidad no siempre van por el mismo lado. Mejor aún, casi nunca. Las tres opciones que se abren en este momento son las siguientes:
1. La Corte Suprema decide llevar la purga hasta sus últimas consecuencias. Inicia investigaciones que involucran a un porcentaje importante del Congreso (qué tal el 30% ?), destapa las manifestaciones de la política mafiosa a nivel nacional, departamental y local, se produce una gran crisis y el país sale renovado. ...Demasiada belleza para ser realidad y demasiados intereses involucrados para poderse llevar a cabo. La clase dirigente (tradicional) no se va a hacer el harakiri, así eso signifique tener que compartir el poder con paramilitares narcotraficantes. Todos aprendieron del proceso 8.000.
2. La Corte echa reversa y sale con un chorro de babas. En este caso, se necesitaría que exhonerara a los acusados, los cuales ya han sido condenados de antemano por los medios de comunicación y la opinión pública, porque no se necesitan todas las pruebas sobre la mesa para diferenciar el negro del blanco. La Corte no puede recular hasta ese extremo. Este escenario es poco probable.
3. La Corte limita los alcances del caso de los congresistas-paramilitares. En este caso, toma a los tres acusados como chivo expiatorio, eventualmente vincula a uno o dos más, no se producen grandes revelaciones, el público disfruta del espectáculo y caso cerrado. Esto sería más o menos lo que en realidad podría suceder. Habrá una crisis, pero no será de grandes proporciones.
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Muy interesante blog! Hace poco leí un reportaje sobre el mismo tema en un portal colombiano dedicado a proveer información electoral y sobre los candidatos en Colombia, especialmente lo relacionado con las elecciones 2010 en Colombia y con los candidatos al congreso y a la presidencia.
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