Comienza a Derrumbarse la Estantería
Con decisiones judiciales de por medio, lentamente se comienza a comprobar que las denuncias de los últimos años sí tenían fundamento y que el narcoparamilitarismo sí está enquistado en las más altas esferas del poder político en Colombia.
Primero fue la decisión de la Corte Suprema de Justicia de ordenar la detención de tres congresistas uribistas por la conformación de grupos paramilitares.
Ahora se trata de la decisión de la Procuraduría General de la Nación de abrir pliego de cargos contra Jorge Noguera, ex Director del DAS de la administración uribista y según el propio presidente "un hombre incontaminado", por vínculos con los grupos paramilitares.
La decisión de la Procuraduría es de la mayor importancia. Las denuncias de la revista Semana de abril de 2006 sobre la infiltración paramilitar en el DAS y sobre el fraude electoral en el Departamento de Magdalena durante la primera campaña presidencial de Uribe, fueron refutadas con gran beligerancia por el propio presidente. Las denuncias surgieron en pleno contexto de la campaña por la reelección presidencial y, sin duda, de haber sido comprobadas oportunamente, otro hubiera sido el resultado electoral.
El pronunciamiento de la Procuraduría equivale a decir que la defensa que hizo Uribe de Noguera fue mentirosa. Noguera no es el "hombre incontaminado" que el presidente aparentó defender y ahora resulta evidente que esa defensa no fue otra cosa que un estratagema para ganar tiempo y asegurarse la reelección. Defendió a su protegido porque era otro hombre "que sabía demasiado" y era necesario asegurar su silencio. Por la misma razón, esperó hasta el último minuto para sostenerlo en el Consulado en Milán.
El país tiene una memoria corta y para muchos es posible que los eventos de abril de 2006 ya se encuentren en el olvido, cubiertos por la avalancha de escándalos, reinados, conciertos y, ahora, festividades de fin de año. Pero la verdad se está abriendo paso lentamente y está saliendo a la luz, de la mano de la Corte Suprema de Justicia.
El país avanza inexorablemente hacia una crisis de gobernabilidad de proporciones insospechadas, creada por el propio gobierno. Un gobierno que administra el Estado y ejerce el poder con mentiras y engaños. El gobierno es responsable porque fue muy débil con el paramilitarismo. Tan débil que raya en la complicidad.
La situación se parece cada vez más a la que vivimos en 1995, con un presidente haciendo hasta lo imposible por garantizar el silencio y la lealtad de sus subalternos; y un gobierno cada vez más asediado por sus propias mentiras.
Quién será el Botero de este caso? Quién dirá: "el presidente sí sabía!". Será Noguera? Es muy pronto para saberlo, pero lo que sí es seguro es que en este caso también tendremos un gobernante que jurará públicamente y con ojos entornados: "ocurrió a mis espaldas y quien me acusa, miente para salvarse!".
Se inicia un periodo de debilidad gubernamental e inestabilidad política en Colombia. Veremos a partir de ahora a un Uribe más intransigente, más inflexible y, posiblemente, más autoritario.











Comments