Entre la Parapolítica y el 8.000

Lentamente se viene dando una convergencia en el tiempo entre el proceso de la parapolítica y lo que algunos medios han llamado "coletazos del proceso 8.000". Aparte de las similitudes y diferencias que existen entre los dos procesos, lo que también llama la atención es por qué se está presentando esta convergencia. Se trata de una casualidad histórica? Es realmente un resultado del llamado del gobierno a que se conozca "la Verdad" (con mayúsculas)?

                                                                      



Desde el momento que la Corte Suprema de Justicia dictó orden de captura contra tres congresistas uribistas por sus vínculos con el paramilitarismo, el 9 de noviembre de 2006, aparecieron las primeras voces comparando el escándalo que en ese momento se iniciaba con otro que sacudió al país hace diez años, conocido como el proceso 8.000. 

Entre los primeros que hicieron esa analogía se encuentra el Fiscal General de la Nación, Mario Iguarán, quien en su momento dijo: "estamos frente a un hecho más grave que 'el 8.000' porque no sólo se trata de financiar las campañas con el ilícito (sino) también de atentados contra el derecho a la vida e igualmente la repartición de los recursos del Estado".

A partir de ese momento han abundado las comparaciones entre los dos procesos, señalándose de manera general la importancia que tiene para el proceso de la parapolítica, y en un sentido más amplio para la democracia colombiana, que este no quede inconcluso como ocurrió -según la percepción pública generalizada- con el proceso 8.000.

Lo que resultaron inesperadas fueron las declaraciones del exministro Fernando Botero Zea -publicadas generosamente por los medios de comunicación en medio del escándalo parapolítico- en las cuales afirma que el excandidato presidencial por el Partido Liberal, Horacio Serpa, estuvo al tanto de la operación para financiar irregularmente la campaña de Ernesto Samper con dineros del Cartel de Cali.



Botero prácticamente juró que tenía un gran cargo de conciencia por la responsabilidad que le cabe en esos hechos y que quería que el país conociera "toda la verdad". El ataque de conciencia le llegó diez años después de que se destapara el 8.000 y pocos días despué de que la Corte Suprema de Justicia fallara en última instancia en su contra por el robo de dineros de la campaña samperista.

Por supuesto sus declaraciones levantaron una tempestad, que se dirigió rápidamente en contra de Serpa.

Puede resultar confuso que se presente esta coincidencia de eventos -entre parapolítica y 8.000- si perdemos de vista el contexto en que esto está ocurriendo.

Afirmé en un post anterior que con sus declaraciones Botero le estaba haciendo un favor o a Álvaro Uribe o a César Gaviria, o a ambos. Al primero al darle un poco de oxígeno mediático en medio del escándalo parapolítico y la inminente salida de su Canciller. En ese caso el eslabón perdido sería el exministro accionista de Invercolsa Fernando Londoño. Y al segundo, al facilitarle que se hiciera al poder absoluto dentro del Partido Liberal.

El destape de la parapolítica y la acción de la justicia no se detendrán fácilmente. Se detendrán en algún momento, obviamente, pero eso no ocurrirá como una frenada en seco. Prueba de ello es la detención del ex Director del DAS Jorge Noguera. O la denuncia de la OEA de que existen 22 nuevos grupos paramilitares operando en el país. Se trata de una bola de nieve que léntamente irá paralizando al gobierno.

Lo que ocurre es que Gaviria decidió que este era el momento oportuno para despejar el camino al ala gavirista con miras al Congreso del Partido Liberal, que se celebrará en abril, las elecciones regionales de octubre y la campaña presidencial de 2010.



Después de las declaraciones de Botero, Gaviria fue ambiguo en su respaldo a Serpa, lo cual ha generado una agria disputa entre los dos. Gaviria se estaría sacudiendo de la compañía incómoda de Serpa dentro del partido, aunque acudiendo al lenguaje diplomático que lo caracteriza y que perfeccionó en Washington.

No es tan cierto que esta demarcación se haya producido a raíz de las declaraciones de Botero, como sugiere Semana. Hoy no parecen muy aisladas las palabras del reconocido periodista gavirista Daniel Coronel el 27 de enero de 2007 en Semana, cuando se fue lanza en ristre contra Serpa.

En esa oportunidad soltó perlas como las siguientes:

"Cada vez que Horacio Serpa hace una declaración contra el gobierno, Uribe sube puntos. Y no es porque sea falso lo que dice, sino porque en su boca todo suena dudoso. Las inconsistencias que han marcado los últimos años de su carrera acabaron con su credibilidad."

 Y además, nos da una pista de por dónde va el agua al molino:

"El capricho megalómano de Serpa en la última campaña espantó a Peñalosa del liberalismo, limitó la promocionada unión al lánguido retorno de Andrés González y Rafael Pardo y les cerró el paso a personas que podían representar mejor la tendencia social."

Por si las dudas, no se trata de salir en defensa de Serpa, quien probablemente hubiera sido un buen presidente en la Colombia de los años cincuenta.  Pero no hoy. Se trata simplemente de poner en claro las jugadas que se mueven el mundillo político.

Gaviria utilizó el paraguas mediático de la parapolítica para saldar cuentas con Samper y Serpa dentro del "glorioso" Partido Liberal. Le apuesta al desgaste del gobierno con la parapolítica y está enfilando baterías (las suyas o las de su grupo) hacia la presidencia en el 2010.

Nota: Recomendamos leer nuestra sección de titulares de prensa nacional en Las Noticias de Colombia Hoy.




 

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  • 2/22/2007 alejandro arenas wrote:
    El comentario está bien pensado,en lo que se refiere al desarrollo político,pero hay que llegar a la conclusión de que los partidos tradicionales en Colombia ya están fuera de tiempo,son viejos elefantes.
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    1. 2/22/2007 Editor Colombia Hoy wrote:
      Todavía estamos en una etapa de transición entre el viejo bipartidismo y un nuevo régimen de partidos que está aún por conformarse. Gracias por su comentario, Alejandro.
      Reply to this

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