José Montiel No Murió en Macondo !

Con motivo de la celebración de los ochenta años de vida del nobel colombiano Gabriel García Márquez, han corrido ríos de tinta en la prensa nacional e internacional exaltando su figura y destacando que se trata del colombiano con mayor trascendencia internacional; algún medio llegó a afirmar que Gabo es "el único colombiano que pasará a la historia".

Nosotros queremos destacar un aspecto esencial de su vida literaria y pública: Gabo es el escritor colombiano que mejor ha llevado a las letras la historia política de Macondo. No como historiador oficial y ni siquiera como historiador, en sentido estricto; pero él, sin duda, ha sido capaz de sacar de la penumbra y poner ante los ojos del mundo la forma cruda como se ejerce el poder en el Macondo que nos es más próximo.

Parodiando la que tal vez es la frase más citada de su obra cumbre, pareciera que buena parte de su vida literaria está centrada en propiciar que las estirpes condenadas a cien años de soledad sí tengan otra oportunidad sobre la tierra. Por eso sus libros son también una denuncia que nos obliga a reconocer nuestra propia historia y una advertencia para evitar un destino que parece escrito de antemano.



Qué momento más oportuno para citar en este blog un fragmento de "La viuda de Montiel".

(...) En su mausoleo adornado con bombillas eléctricas y arcángeles en imitación de mármol, José Montiel pagaba seis años de asesinatos y tropelias. Nadie en la historia del país se había enriquecido tanto en tan poco tiempo.  Cuando llegó al pueblo el primer alcalde de la dictadura, José Montiel era un discreto partidario de todos los regímenes, que se había pasado la mitad de la vida en calzoncillos sentado a la puerta de su piladora de arroz.  En un tiempo dusfrutó de una cierta reputación de afortunado y buen creyente, porque prometió en voz alta regalar al templo un San José de tamaño natural si se ganaba la lotería, y dos semanas después se ganó seis fracciones y cumplió su promesa.  La primera vez que se le vió usar zapatos fue cuando llegó el nuevo alcalde, un sargento de la policía, zurdo y montaraz, que tenía órdenes expresas de liquidar la oposición.  José Montiel empezó por ser informador confidencial. Aquel comerciante modesto cuyo tranquilo humor de hombre gordo no despertaba la menor inquietud, discriminó a sus adversarios políticos en ricos y pobres. A los pobres los acribilló la policía en la plaza pública.  A los ricos les dieron un plazo de 24 horas para abandonar el pueblo. Planificando la masacre, José Montiel se encerraba días enteros con el alcalde en su oficina sofocante, mientras su esposa se compadecía de los muertos.  Cuando el alcalde abandonaba la oficina, ella le cerraba el paso a su marido.

-Ese hombre es un criminal -le decía-. Aprovecha tus influencias en el gobierno para que se lleven a esa bestia que no va a dejar un ser humano en el pueblo.

Y José Montiel, tan atareado en esos días, la apartaba sin mirarla, diciendo: "No seas pendeja".  En realidad, su negocio no era la muerte de los pobres sino la expulsión de los ricos.  Después de que el alcalde les perforaba las puertas a tiros y les ponía el plazo para abandonar el pueblo, José Montiel les compraba sus tierras y ganados por un precio que él mismo se encargaba de fijar.

-No seas tonto -le decía su mujer- . Te arruinarás ayudándolos para que no se mueran de hambre en otra parte, y ellos no te lo agradecerán nunca.

Y José Montiel, que ya ni siquiera tenía tiempo de sonreir, la apartaba de su camino, diciendo:

-Vete para la cocina y no me friegues tanto.

A ese ritmo, en menos de un año estaba liquidada la oposición, y José Montiel era el hombre más rico y poderoso del pueblo.  Mandó a sus hijas para Paris, consiguió a su hijo un puesto consular en Alemania, y se dedicó a consolidar su imperio.  Pero no alcanzó a disfrutar seis años de su desaforada riqueza. (...)

Literatura? Nuestra impresión es que José Montiel no murió en Macondo y ha vivido en Colombia durante muchos años. En Colombia viven muchos José Montiel.  Casi podriamos decir que José Montiel es el arquetipo del negociante sin escrúpulos que medra al amparo de la violencia, que la alimenta y se nutre de ella.

Para hacer semejante retrato se necesitaba la pluma más fina de la lengua española moderna. Ese es Gabo. El colombiano más importante de todos los tiempos!

(Imagen: www.sigloxxi.com)

 

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