De la Pobreza a la Injusticia (1)


Por: Manuel López Ramírez (Malo)

En las rodillas del rey chiquito, rey vasallo de otro rey, no yace el cetro de oro, sino un palo brilloso de vidrios de colores.Manco Inca luce en la cabeza la borla escarlata, pero el triple collar de oro le falta del pecho, donde no brilla el sol, y de sus orejas no cuelgan los discos resplandecientes.El hermano y enemigo y heredero de Atahualpa no lleva a la espalda el manto de hilos de oro y plata y lana de vicuña.De las banderas, que el viento golpea, han desaparecido los halcones para dejar paso a las águilas del emperador de Europa.Nadie se arrodilla a los pies del Inca coronado por Pizarro”.

(En El mundo de los Incas, “El trono de latón”, de Felipe Cossío del Pomar)



Un ilustre vocero de la ortodoxia criolla, Hernán Borrero Urrutia, presidente entonces de Asocaña definía hace veinticinco años (!) el Plan de Reagan para el Caribe:“Enviar a las transnacionales norteamericanas a los países caribeños para que produzcan allí toda clase de artículos y productos agrícolas tropicales, con la excepción de los textiles y recibírselos libres de impuestos en los Estados Unidos. Las utilidades, suponemos, pertenecen a los que invierten" (El Tiempo, 26 de febrero de 1982).

El plan de Reagan entonces, tenía dos muelitas y una chupeta: de un lado favorecía las inversiones privadas de firmas extranjeras, con incentivos y de otro, declaraba libres de aranceles las importaciones de los productos de esa zona.Vale decir, presten la tierra, la finca, pongan mano de obra barata, nosotros, los gringos, nos instalamos, exportamos sin problemas y los defendemos del espectro comunista. La chupeta de entonces, era una ayuda de 350 millones de dólares.

Hoy, como ayer, el imperialismo sigue demostrando que sus tentáculos se alargan y crecen pero no desaparecen, mientras los pueblos latinoamericanos no actúen con autonomía y dignidad. Las circunstancias reales varían, pero la esencia no: hoy, la chupeta es el Plan Colombia, para combatir el narcotráfico y la insurgencia y todo lo que por anexión considere el régimen como peligroso para su mantenimiento, por encima de la tan cacareada política de defensa de los derechos humanos (los derechos humanos de quién en medio de tanta inequidad e injusticia ?). Y las muelitas, que más bien colmillos, no varían pero se profundizan: ahora es, presten la finca, paguen los trabajadores pero sin derechos laborales, más baratos aún, eliminen regímenes especiales, que no se jubilen, que financien su seguridad social, que financien la guerra interna con más tributos, que se acabe con los bienes públicos para que los monopolios privados puedan ganar, luego exportamos igual, ganamos más, y los defendemos de........ pues de ustedes mismos ... terroristas....!”

La economía mundial exige mercados de consumo en perpetua expansión, para darle salida a su producción creciente y para que no se derrumben sus tasas de ganancia, pero a la vez exige brazos y materias primas a precios irrisorios, para abatir sus costos de producción. El sistema necesita vender más, pero también necesita pagar cada vez menos. Y la noción de desarrollo de un país, se ata a las imperiosas órdenes de consumo de los poderosos, que multiplican consumidores, sacrifican desarrollo autónomo, pero multiplican igualmente el número de delincuentes.

Porque disfrazado de globalización y apertura, el negocio de los Estados Unidos es la expoliación de los pueblos dependientes. Y nuestros gobernantes, cual Manco Inca, son ahora también reyes chiquitos, vasallos de otro rey, que no portan sobre su pecho la banda tricolor de la patria erguida, sino el garrote estrellado del hosco amo del norte. Así, aprobaron el Acto Legislativo 01 de 2.001, y la ley que crea las zonas especiales para la producción para favorecer esas intenciones, y recientemente las reformas pensional y laboral y el nuevo sistema de protección social (caramba, es que el Estado comunitario ya no habla de seguridad social) y en todos sus Planes de Desarrollo, sólo hablan de la maquila, como la forma de aumentar agresivamente el empleo. Vaya paradoja. Como hace veinte años, y otros tantos atrás, y muchos más atrás en la historia, se permitirá la flexibilización del mercado laboral en esas zonas para atraer la libre inversión de aquellos. No es otra cosa, y ya lo han alertado los expertos, que aumentar los salarios de hambre y la pauperización general de la población, para que las ganancias se vayan hacia allá y acá se quede la miseria. Y la guerra, que en nada están interesados en acabarla.

En 1.997, James Gustave Speth, responsable del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo, declaraba que en el último medio siglo se había triplicado la cantidad de pobres y James Wolffenson, presidente entonces del Banco Mundial, advertía: “si las cosas siguen así, en treinta años más, habrá cinco mil millones de pobres en el mundo, y la desigualdad estallará como una bomba de relojería, en las caras de las próximas generaciones”. Y ahora, cuando uno de los antiguos gurúes del Fondo Monetario Internacional, Stiglitz, un tanto remozado, les espeta que ni acabando la guerra, se eliminarán los factores de injusticia y atraso, las castas se enfadan y refutan. No se quiere entender que sólo hoy en Colombia tenemos diez millones de indigentes, y más de veinte millones de compatriotas, en la línea de la pobreza absoluta.

Sigue...

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  • 4/2/2007 astrolabio-jsa wrote:
    Los reyes chiquitos, al amparo del gran señor, también sacan su tajada para los de su grupo. Y esto ocurre en toda Latinoamérica. Saludo fraterno.
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  • 4/3/2007 Duilio wrote:
    El imperialismo es fatal. Buen blog, me gustó. Visitame.

    otrotiempo@gmail.com
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