Bienvenidos al Futuro !
El ex presidente César Gaviria continúa dando pasos, lentos pero firmes, en su proceso de aproximación del partido liberal al gobierno de Álvaro Uribe. Los antecedentes cercanos de estos escarceos gaviristas los reseñamos en una entrada anterior, donde además sugerimos algunas interpretaciones sobre los efectos que tendrían, en caso de materializarse, sobre el actual mapa político.
La última jugada se produjo el 12 abril. Uribe, con seis de sus ministros, recibió a Gaviria acompañado de dos de sus escuderos para discutir los términos de un eventual respaldo del partido liberal al trámite legislativo del Tratado de Libre Comercio (TLC). Allí se acordó que durante los próximos días se reunirán los ministros del área económica con la bancada liberal para pasarle revista al tema. Posteriormente, los liberales decidirían si respaldan o no el TLC.
Lo que se está cocinando es una receta tradicional de la política colombiana. Después de un corto periodo en el que los liberales jugaron a ocupar posiciones de centro izquierda, con éxito nulo, la dirigencia oficial ha decidido regresar al pragmatismo, de la mano de quien posiblemente es el político más pragmático del país: César Gaviria.
La receta liberal busca:
- Tomar distancia del Polo, aunque sosteniendo que el partido liberal tiene un mandato de inspiración social-demócrata que se inspira en las bases liberales y en las tradiciones reformistas.
- Acercarse al gobierno de Uribe. Ello significa darle más juego político a los congresistas gaviristas y bajarle el perfil a la corriente serpista.
- Lanzarse a la conquista del centro político, quitándole seguidores tanto al Polo como a Uribe.
Una posición fuerte en el centro tendría -como mínimo- asegurada la función de "bisagra"entre las posiciones extremas y jugaría un papel clave en la formación de las mayorías electorales. Pero también, en presencia de una coyuntura favorable, podría permitirle convertirse en mayoría.
En realidad, lo que estamos a punto de ver es que el partido liberal continúa siendo una maquinaria electoral, como lo ha sido durante los últimos cincuenta años, más que una fuerza ideológica.
En tanto maquinaria electoral, el partido liberal podría llegar a demostrarnos que es posible conquistar el poder con un discurso socialdemócrata y al día siguiente ejercer ese poder desde el gobierno con un programa neo-neoliberal (qué redundancia!).
No olvidemos que ese partido adoptó estatutariamente una orientación socialdemócrata y está dirigido actualmente por el padre del neoliberalismo en Colombia, el mismo que en la inauguración de su periodo presidencial nos dijo con optimismo: Bienvenidos al futuro!
Imagen: www.rare-maps.com










Hola. Que buen post y que buen blog. Excelente este análisis en donde certeramente se señala el eterno pragmatismo y reencauche de las maquinarias políticas en Colombia. Y el pueblo, ahí esperando a que todo venga de arriba, por más malo que pueda ser. La política en Colombia es un asco.
Un saludo especial
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Germán, gracias por su comentario. A veces nos asalta la misma inquietud que usted presenta en su conclusión.
De pronto la política es un asco, pero es conveniente entender en qué mundo vivimos.
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