Se Acerca la Hora del Gran Acuerdo Político?

Además del recuento histórico que hizo el senador Gustavo Petro durante el debate en el Congreso sobre el paramilitarismo y las Convivir en Antioquia, y además de las acusaciones o señalamientos que hizo, al final de su presentación hizo una propuesta que es necesario reseñar.

La propuesta se llama "Acuerdo Nacional por la Verdad", y él propone que se materialice a través de constituyentes locales con poder vinculante. Su principal prerequisito es el reconocimiento por parte de la sociedad colombiana del fracaso del proyecto paramilitar.

Petro considera que a través de este Acuerdo sería posible superar la situación en que se encuentra el país por las inconsistencias de la negociación con los paramilitares y luego por el destape de la penetración paramilitar en la sociedad, la economía y la política colombianas.

La propuesta consta de cinco puntos, que deberían desarrollarse de forma escalonada:

  1. Desmantelamiento del régimen clientelista en el nivel local. Esto implicaría el surgimiento del sufragio libre.
  2. Desmantelamiento del régimen hacendatario, mediante la democratización de la propiedad de la tierra en Colombia.
  3. Modelo productivo de enriquecimiento, que le permita a los colombianos prosperar a través del trabajo.
  4. Beneficios jurídicos generalizados a cambio de la verdad plena.
  5. Perdón de las víctimas y reconciliación con el victimario.
Los jefes paramilitares recluidos en la cárcel de Itaguí, reaccionaron prácticamente de forma inmediata acogiendo la propuesta de Petro. Dijeron los jefes paramilitares:

Los cinco puntos con los que terminó su intervención el senador Petro a nombre del Polo Democrático Alternativo y el marco de acuerdo nacional de reconciliación con que los acompañó, al igual que lo hizo el senador Luis Fernando Velasco en nombre del Partido Liberal y el senador Alfonso Nuñez Lapeira del Partido Conservador, nos permiten vislumbrar que algo convocante, que juzgamos muy positivo, está cogiendo decisivo impulso en la actitud responsable de los Partidos Políticos.

Lo interesante de la propuesta es que pone en el terreno que corresponde la salida a la crisis actual. Y ese terreno es el de los acuerdos políticos. No somos optimistas sobre la acogida de esta propuesta en particular en el seno del gobierno y no propiamente por su contenido como por la beligerancia de las posiciones que se están asumiendo.

Independiente de los términos de un acuerdo de esta naturaleza, lo que queda claro es que el país se sumergirá en un mar de confusión aún mayor si la dirigencia política no es capaz de  sentarse a  negociar una salida que permita conciliar de forma definitiva las aspiraciones legítimas, aunque hoy enfrentadas, de justicia y verdad. Es claro que el marco jurídico actual es insuficiente.

Queda claro, igualmente, que es necesario abrir un espacio de comunicación y negociación entre el gobierno y la oposición. En una democracia moderna el espacio natural para ese proceso es el Congreso, pero el nuestro se encuentra ad portas de la parálisis. Por el talante de los actores y porque cada parte tiende a deslegitimar a la contraparte, debemos decir que, lamentablemente, dicho espacio no se abrirá en el futuro cercano.

Actualización:

Muy interesante el editorial del día de hoy de El Nuevo Siglo y muy a tono con el comentario que se virtió en la presente entrada. Reproducimos el aparte pertinente y recomendamos la lectura del editorial:

(...) el Acuerdo sobre la Verdad propuesto es insuficiente. Lo que se requiere es un Acuerdo Político de amplio espectro que cobije a todos los partidos e involucre diversas instancias. Para ello no son viables múltiples asambleas regionales, sino una sola Asamblea Nacional Constituyente, convocada de acuerdo con el temario propuesto en el Congreso, para sentar las bases de la paz, el tratamiento a las víctimas, la proscripción del narcotráfico y la recuperación de las zonas devastadas por el conflicto. En esa dirección, logrado el Acuerdo entre los Partidos, debería invitarse a los grupos irregulares, FARC, ELN y paramilitares, para generar una salida política mancomunada que, a instancias del gobierno, sirva para señalar directrices inamovibles hacia el futuro y permita de antemano el desarme y desmovilización. El Acuerdo sobre la Verdad sirve para mirar hacia atrás, y eso no es descartable. Pero también se necesita mirar hacia adelante y en ello es indispensable el Acuerdo Político, si en verdad se quiere sacar al país avante y no seguir en el desgaste actual.

 

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  • 4/19/2007 o-lu wrote:
    Gracias Camilio por contar y comentar la propuesta de Petro. Lo mas importante, me parece, es definir el "como", de lo contrario estos puntos no pasaran de ser propositos nobles o palos de ciego. Por ej. el punto 1: como se asegura el "desmantelamiento del clientelismo"? Ya se hizo una profunda reforma electoral, y esto no cambio, por el contrario se revivieron viejas castas. Con qué metodo se puede acabar con el clientelismo, esa practica tan arraigada que ya parece un rasgo cultural propio de los colombianos? Me interesa mucho conocer su opinion, es un tema que debe ser pensado.
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    1. 4/19/2007 Camilo Galan wrote:
      O-Lu, Petro no hizo un desarrollo pormenorizado de su propuesta y simplemente mencionó que debería implementarse a através de constituyentes locales, lo cual está un poco en la tradición del antiguo M-19, con su clásica propuesta de "diálogo nacional".

      En la entrada mencioné que lamentablemente no creo que esa propuesta se materialice, principalmente porque no existe una voluntad de concertación desde el lado del gobierno. El gobierno podría tener una salida típica, como es alegar que el Polo pretende ganar mediante el "chantaje" político, lo que no ha ganado en las elecciones. De manera que el obstáculo no es el qué ni el cómo, sino las circunstancias y los intereses.

      Claro que es muy válido preguntarse el cómo, el método. De una manera ultra genérica podría decirse que en el estado de derecho este tipo de cambio provienen básicamente de dos fuentes: desarrollo constitucional y legislativo, y transformación de la cultura política. Digamos que la voluntad política se encontraría en el segundo campo. Es obvio, porque lo hemos visto en Colombia, que el clientelismo no se acabará por decreto. Los decretos y las leyes ayudan, pero deben estar respaldadas de un cambio sustancial en la estructura de poder a nivel local y nacional.

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      1. 4/19/2007 o-lu wrote:
        Dejemos por un momento al autor de la iniciativa. (Podria ser una iniciativa del gobierno, o de los liberales --de hecho Rafael Pardo apunta hacia alla en su ultima columna). Lo que me interesa es la manera como se llevaria a cabo este tipo de operacion. Pongamonos en los pies de los politologos, antropologos y sociologos. Podemos responder a esa pregunta, a como generar mecanismos que rompan el clientelismo? Camilo dice: "desarrollo constitucional y legislativo, y transformación de la cultura política". Claro que si, pero eso es demasiado vago y hay que descomponer. Es necesaria una nueva reforma electoral? De qué tipo? Bastaria con acabar con el voto preferente? Con imponer el voto obligatorio? Y en temas de cambio cultural, como se trabajaria el voto de opinion? De qué paises podemos aprender?
        Mis comentarios apuntan a que debemos procurar llenar de contenido, mas que de deseo, este tipo de maravillosas propuestas.
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        1. 4/19/2007 Camilo Galan wrote:
          Completamente de acuerdo O-lu. Cuáles propuestas concretas podrían aportarse desde la sociología?
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