Mirando Hacia USA
Por: Alejandro Arenas

Desde mediados del siglo XIX en nuestro país hay una especial admiración por los Estados Unidos de Norteamérica, como cuando Colombia se apellidó Estados Unidos de Colombia y el denominado Olimpo Radical abrió las fronteras al comercio internacional que pudo ser un avance en ese sentido y en esa época. De todos modos, la Declaración de Independencia de ese país fue anterior a la Revolución Francesa, dando nacimiento a la democracia burguesa y el progreso que, sin duda alguna, trajo a los pueblo del mundo.
Comenzando el siglo XX la iniciativa de abrir un canal interoceánico por el istmo de Panamá y el fracaso de los franceses en ese empeño, trajo a nuestro país las propuestas del gobierno yanqui que viendo las torpezas del gobierno colombiano, maniobró para de todos modos realizar su propósito y, finalmente, separar a Panamá de Colombia y obtener una larga concesión. Son célebres las palabras de Teodoro Roosevelt: I TOOK PANAMA.
Y lo hizo con la complicidad de un General Huertas, comprado para inmovilizar las tropas colombianas en defensa del territorio nacional. Desde entonces Panamá quedó bajo la protección de USA y Colombia bajo la mirada vigilante del Departamento de Estado de los Estados Unidos, bajo la tutela del poder imperial. Nuestros gobernantes, unos más que otros, se han sometido a esa tutela.
El más reciente episodio lo hemos podido ver por la televisión: un gobernante apurado por los corredores del Capitolio, en Washington, rogando por la inmediata aprobación del TLC y de unos dólares para que los colombianos puedan viajar por las carreteras los fines de semana. Entre tanto una mayoría de congresistas anhelantes en Bogotá, desde el otro Capitolio, revoloteando como palomas en Cámara y Senado, volando por cumplir con el compromiso, siempre obsecuentes y muy cortos de preparación intelectual.¡Qué vergüenza! No, no somos un país libre, ni democrático, ni independiente.
Una Segunda Independencia se vislumbra para los años futuros. Ese debe ser un empeño colectivo porque según parece Bolívar tuvo razón cuando dijo en vísperas de morir en Santa Marta: Aré en el mar y edifiqué en el viento. Debemos destetarnos del Norte y emprender un sólido camino hacia la libertad. Para eso se necesita el replanteamiento de una vieja política y situarnos en el presente de una realidad latinoamericana para acercarnos a nuestros hermanos en la raza y en la historia. Miremos hacia las llanuras del Orinoco, del Amazonas, del Río de la Plata, donde hay una inmensa riqueza natural que nos pertenece, de lo contrario del norte del Continente y de otros continentes vendrán a expoliarnos. EL TLC NO ES MÁS QUE ESO.

Desde mediados del siglo XIX en nuestro país hay una especial admiración por los Estados Unidos de Norteamérica, como cuando Colombia se apellidó Estados Unidos de Colombia y el denominado Olimpo Radical abrió las fronteras al comercio internacional que pudo ser un avance en ese sentido y en esa época. De todos modos, la Declaración de Independencia de ese país fue anterior a la Revolución Francesa, dando nacimiento a la democracia burguesa y el progreso que, sin duda alguna, trajo a los pueblo del mundo.
Comenzando el siglo XX la iniciativa de abrir un canal interoceánico por el istmo de Panamá y el fracaso de los franceses en ese empeño, trajo a nuestro país las propuestas del gobierno yanqui que viendo las torpezas del gobierno colombiano, maniobró para de todos modos realizar su propósito y, finalmente, separar a Panamá de Colombia y obtener una larga concesión. Son célebres las palabras de Teodoro Roosevelt: I TOOK PANAMA.
Y lo hizo con la complicidad de un General Huertas, comprado para inmovilizar las tropas colombianas en defensa del territorio nacional. Desde entonces Panamá quedó bajo la protección de USA y Colombia bajo la mirada vigilante del Departamento de Estado de los Estados Unidos, bajo la tutela del poder imperial. Nuestros gobernantes, unos más que otros, se han sometido a esa tutela.
El más reciente episodio lo hemos podido ver por la televisión: un gobernante apurado por los corredores del Capitolio, en Washington, rogando por la inmediata aprobación del TLC y de unos dólares para que los colombianos puedan viajar por las carreteras los fines de semana. Entre tanto una mayoría de congresistas anhelantes en Bogotá, desde el otro Capitolio, revoloteando como palomas en Cámara y Senado, volando por cumplir con el compromiso, siempre obsecuentes y muy cortos de preparación intelectual.¡Qué vergüenza! No, no somos un país libre, ni democrático, ni independiente.
Una Segunda Independencia se vislumbra para los años futuros. Ese debe ser un empeño colectivo porque según parece Bolívar tuvo razón cuando dijo en vísperas de morir en Santa Marta: Aré en el mar y edifiqué en el viento. Debemos destetarnos del Norte y emprender un sólido camino hacia la libertad. Para eso se necesita el replanteamiento de una vieja política y situarnos en el presente de una realidad latinoamericana para acercarnos a nuestros hermanos en la raza y en la historia. Miremos hacia las llanuras del Orinoco, del Amazonas, del Río de la Plata, donde hay una inmensa riqueza natural que nos pertenece, de lo contrario del norte del Continente y de otros continentes vendrán a expoliarnos. EL TLC NO ES MÁS QUE ESO.




.jpg)
.jpg)
.jpg)
.jpg)
.jpg)






1.jpg)
.jpg)
.jpg)
.jpg)
.jpg)











The problem is that if Panama were still part of Colombia, it would just be another Colombian state; no less than Vichada or no more than Choco. Would that make any difference in the Colombian economy?
The solution for our problem and I agree with you, is that the changes have to start in the heart and soul of Colombia.
The Ideology of all the Colombian people have to include qualities that make leaders of us all.
Sense of urgency.
Higher ethical standards.
Self sufficient spirit.
Never give up attitude.
Parents should teach their children to be independent and make their own accomplishments without wishing, envying or taking what is not theirs by their own efforts.
This is not going to happen in our life time. This state of mind is only achieved trough small changes in generations next to the ones that started this process.
United States of America, should continue be Colombia's row model. There is a lot we can learn from a culture that is able to be a world leader and still provide it's people with the higher living standards known to men.
The seed is there.
Let's plant it; let's water it; let's nurture it. It will grow.
Reply to this