Primero la Patria
Por: Alejandro Arenas
Son tantas las imágenes que nos llegan por diferentes medios y tantas las palabras, que al colombiano común y corriente le cuesta acostumbrarse a tanta disonancia, aunque sean coincidentes. Porque hay cosas que no concuerdan, por ejemplo el caso de los teléfonos chuzados y la ignorancia de lo que sucedía por parte del gobierno central. Coinciden estas actuaciones con las de Mancuso cuando habla de las simpatías que por los Paras han tenido notables miembros del gobierno, como Juan Manuel y Francisco Santos?
Hay coincidencias también disonantes, por ejemplo una entrevista a Caracol que concedió Juan Manuel, Ministro de Defensa, cuando se sintió tan apocado por las preguntas de Darío Arismendi, que enseguida el mismo Presidente Uribe tuvo que pedir la palabra para contar su indignación por las acusaciones contra dos de sus funcionarios estrellas,quienes ayudaron a llevarlo a la presidencia la primera vez, porque sin la eficaz ayuda del diario El Tiempo nunca lo hubiese logrado. Pero quedaron las dudas sobre los dos Santos,que en verdad no tienen nada de santos.
Los días que vienen son oscuros, la nave del Estado navega impulsada por timonazos inciertos, de un lado a otro, sin lograr enrumbar a puerto fijo. Son tantos los problemas de la nación y tan contradictorias las actuaciones del gobierno y de las bancadas que lo acompañan en el Congreso, que no se ve en el inmediato futuro una solución razonable. Los verdaderos problemas se ocultan, como la realidad del narcotráfico que todo lo penetra y lo pudre. Pero el mal no está del todo en el Presidente, que al fin y al cabo fue elegido por una mayoría, sino en la gente que lo rodea, incapaces que lo adulan para lograr provechos personales, que creen hacerle un favor al gobernante y al país, obteniendo por el contrario, en el campo de las realizaciones, resultados negativos que nos están llevando a un caos total.

Si el Presidente se quitara todo ese lastre de encima, pensando que 40 millones de colombianos esperan de él un gesto grande para lograr una paz verdadera,estaríamos muy cerca de una gran verdad: ”LA PATRIA POR ENCIMA DE LOS PARTIDOS,” dijo un ilustre general de la Guerra Civil de los Mil Días cuando firmó en el Wisconsin el acuerdo de paz entre los dos partidos que disputaban el predominio de sus ideologías. Empezó entonces una nueva época en un país destrozado, con miles de gentes muriéndose de hambre. Y de pronto hallaron una esperanza en el acuerdo entre enemigos políticos. Así entramos al Siglo XX.
Cuando hay voluntad de hacer las cosas, se puede obtener todo lo que se quiere. Si en vez de echar fuego al fuego lo apagamos con la fértil lluvia de la serenidad y el deseo de Paz y Libertad, lograremos lo que para muchos sería un milagro y para otros el simple acuerdo de voluntades, olvidando viejos odios y tendiendo una mano firme de amigos, de hermanos, de compatriotas.
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Imagen: Biblioteca Luis Ángel Arango
Son tantas las imágenes que nos llegan por diferentes medios y tantas las palabras, que al colombiano común y corriente le cuesta acostumbrarse a tanta disonancia, aunque sean coincidentes. Porque hay cosas que no concuerdan, por ejemplo el caso de los teléfonos chuzados y la ignorancia de lo que sucedía por parte del gobierno central. Coinciden estas actuaciones con las de Mancuso cuando habla de las simpatías que por los Paras han tenido notables miembros del gobierno, como Juan Manuel y Francisco Santos?
Hay coincidencias también disonantes, por ejemplo una entrevista a Caracol que concedió Juan Manuel, Ministro de Defensa, cuando se sintió tan apocado por las preguntas de Darío Arismendi, que enseguida el mismo Presidente Uribe tuvo que pedir la palabra para contar su indignación por las acusaciones contra dos de sus funcionarios estrellas,quienes ayudaron a llevarlo a la presidencia la primera vez, porque sin la eficaz ayuda del diario El Tiempo nunca lo hubiese logrado. Pero quedaron las dudas sobre los dos Santos,que en verdad no tienen nada de santos.
Los días que vienen son oscuros, la nave del Estado navega impulsada por timonazos inciertos, de un lado a otro, sin lograr enrumbar a puerto fijo. Son tantos los problemas de la nación y tan contradictorias las actuaciones del gobierno y de las bancadas que lo acompañan en el Congreso, que no se ve en el inmediato futuro una solución razonable. Los verdaderos problemas se ocultan, como la realidad del narcotráfico que todo lo penetra y lo pudre. Pero el mal no está del todo en el Presidente, que al fin y al cabo fue elegido por una mayoría, sino en la gente que lo rodea, incapaces que lo adulan para lograr provechos personales, que creen hacerle un favor al gobernante y al país, obteniendo por el contrario, en el campo de las realizaciones, resultados negativos que nos están llevando a un caos total.

Si el Presidente se quitara todo ese lastre de encima, pensando que 40 millones de colombianos esperan de él un gesto grande para lograr una paz verdadera,estaríamos muy cerca de una gran verdad: ”LA PATRIA POR ENCIMA DE LOS PARTIDOS,” dijo un ilustre general de la Guerra Civil de los Mil Días cuando firmó en el Wisconsin el acuerdo de paz entre los dos partidos que disputaban el predominio de sus ideologías. Empezó entonces una nueva época en un país destrozado, con miles de gentes muriéndose de hambre. Y de pronto hallaron una esperanza en el acuerdo entre enemigos políticos. Así entramos al Siglo XX.
Cuando hay voluntad de hacer las cosas, se puede obtener todo lo que se quiere. Si en vez de echar fuego al fuego lo apagamos con la fértil lluvia de la serenidad y el deseo de Paz y Libertad, lograremos lo que para muchos sería un milagro y para otros el simple acuerdo de voluntades, olvidando viejos odios y tendiendo una mano firme de amigos, de hermanos, de compatriotas.
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Imagen: Biblioteca Luis Ángel Arango




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