Por la libertad y la justicia
Por: Alejandro Camelo
Después de la liberación de Emmanuel, Clara Rojas y Consuelo González de Perdomo, el país parece que está cambiando en varios aspectos. Ahora parece que nos estamos sensibilizando más respecto a los problemas de los demás, porque una de las características de los colombianos ha sido la indiferencia, el egoísmo, el no querer enterarse de los problemas ajenos para ser solidarios con su dolor.
Digamos que eso esta bien. Es bastante progreso. Pero la solidaridad no debe confundirse con el ataque al contrario; la manifestación del 4 de febrero por los secuestrados de las Farc no puede convertirse en la continuación de un conflicto que ya lleva demasiado tiempo y al que debe ponerse fin.
Salir a protestar contra las Farc, cuando estamos en un escenario de guerra que las está reduciendo poco a poco, no tiene sentido. Es como protestar mientras tenemos al enemigo bajo el fuego del ejército. No, la manifestación debe ser por la libertad de todos los secuestrados y por la justicia de todos.
Por otra parte, la libertad de opinión es esencial en una democracia. No debe perseguirse a quienes tienen ideas contrarias y el Estado debe vigilar que se cumpla este precepto constitucional. No debe existir el delito de opinión. Además, se debe brindar la justicia desde los altos tribunales del Estado porque todos somos iguales ante la ley. Cuando se privilegia a unos y se desconoce a otros se esta contribuyendo a desequilibrar la justicia; ese desequilibrio produce malestar en una nación golpeada por la adversidad, por el desorden, por la anarquía.
Lo de ahora en adelante debe ser el imperio de la ley y de la justicia, retribuyendo de alguna manera a los perseguidos, a los despojados de sus bienes, a los cautivos, dando trabajo a los desempleados, reconociendo que todos tenemos derecho a un lugar en la patria, esa patria que esta hecha para amparar, para hacer posible una vida mejor, para enriquecer a los más pobres y para limitar los privilegios de los que siempre han sido privilegiados.
Por eso la marcha del 4 de febrero debe ser por la libertad y la justicia en beneficio de todos los colombianos afectados por más de 60 años de luchas fratricidas.
Después de la liberación de Emmanuel, Clara Rojas y Consuelo González de Perdomo, el país parece que está cambiando en varios aspectos. Ahora parece que nos estamos sensibilizando más respecto a los problemas de los demás, porque una de las características de los colombianos ha sido la indiferencia, el egoísmo, el no querer enterarse de los problemas ajenos para ser solidarios con su dolor.
Digamos que eso esta bien. Es bastante progreso. Pero la solidaridad no debe confundirse con el ataque al contrario; la manifestación del 4 de febrero por los secuestrados de las Farc no puede convertirse en la continuación de un conflicto que ya lleva demasiado tiempo y al que debe ponerse fin.
Salir a protestar contra las Farc, cuando estamos en un escenario de guerra que las está reduciendo poco a poco, no tiene sentido. Es como protestar mientras tenemos al enemigo bajo el fuego del ejército. No, la manifestación debe ser por la libertad de todos los secuestrados y por la justicia de todos.
Por otra parte, la libertad de opinión es esencial en una democracia. No debe perseguirse a quienes tienen ideas contrarias y el Estado debe vigilar que se cumpla este precepto constitucional. No debe existir el delito de opinión. Además, se debe brindar la justicia desde los altos tribunales del Estado porque todos somos iguales ante la ley. Cuando se privilegia a unos y se desconoce a otros se esta contribuyendo a desequilibrar la justicia; ese desequilibrio produce malestar en una nación golpeada por la adversidad, por el desorden, por la anarquía.
Lo de ahora en adelante debe ser el imperio de la ley y de la justicia, retribuyendo de alguna manera a los perseguidos, a los despojados de sus bienes, a los cautivos, dando trabajo a los desempleados, reconociendo que todos tenemos derecho a un lugar en la patria, esa patria que esta hecha para amparar, para hacer posible una vida mejor, para enriquecer a los más pobres y para limitar los privilegios de los que siempre han sido privilegiados.
Por eso la marcha del 4 de febrero debe ser por la libertad y la justicia en beneficio de todos los colombianos afectados por más de 60 años de luchas fratricidas.










Alejandro, estoy de acuerdo en que las marchas del 4 de febrero son una especie de despertar ciudadano.
Estoy de acuerdo en que deberían ser unas marchas por la justicia y la libertad. Y por la paz. Y contra la violencia. Y por el acuerdo humanitario. Por qué no?
El problema está en que estas marchas en realidad buscan muchas cosas, algunas inútiles y otras útiles.
Rechazar a una guerrilla desprestigiada, deslegitimada y arrinconada militarmente es inútil, como lo dice su artículo.
Es inútil pretender que la liberación de los secuestrados se desprenda de unas marchas. Las Farc tienen plumas de pato, como le escuché decir a una amiga.
Pero en cambio las marchas son útiles como un ritual social y político.
Son útiles para relegitimar un modelo de gobierno y una política de seguridad.
Y son útiles para lo que es útil sacar al pueblo a la calle: para mostrar que se tiene poder. Son una demostración de fuerza del gobierno frente a todos sus enemigos, reales y potenciales.
Saludos.
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La libertad y la vida son innegociables y quienes atentan contra ellas son criminales sean quienes sean. El secuestro, las desapariciones, las masacres etc... son delitos de lesa humanidad. ¿Por qué mi pancarta o mi camiseta no puede decir ¡basta ya de crímenes de lesa humanidad! Por qué no pudo llevar una pancarta que diga ni farc ni auc? ¿Por qué lo disponen 4 pelagatos de facebook? y me dan la orden de que si no obedezco que me quede en casa o que me haga mi manifestación otro día. Y ¿desde cuándo son ellos dueños del derecho y la libertad de opinión de las personas? Propongo para aquellas personas que no aceptan dejarse mangonear por estos jóvenes ni de los que están detrás tirando de los hilos, que les manifestamos nuestra intención de "no recibo" a sus órdenes e intolerancias. No más muertes, no más secuestros, no mas desplazamientos, no más desapariciones.
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Lilimarlen, yo estoy de acuerdo con lo que usted dice, así como con el planteamiento de Alejandro. Parte del problema está en que se ha impuesto una visión única de la política y es la visión que se dicta desde la casa de Nariño o la que sirva a sus intereses. El unanimismo empezó cuando nos vendieron la idea de que gobierno y nación son una misma cosa, y que el que estaba contra el gobierno estaba contra "la patria". Muchos, los más bullosos, se comieron el cuento. El resto o son apáticos o están amedrentados con la violencia o son marginales. Lo patético es que estos últimos son la mayoría.
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Lilian,
Es dificil tomarla en serio cuando se equivoca tan obviamente. Facebook fue creado en 2004 por un estudiante de Harvard. Dificil entender de donde vienen estas "acusaciones" de derecha. Get your facts straight.
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