Perdonen que no me levante

POR: REBECA PADRÓN VERGARA
 

A la señora María Paula que debe ser de apellido Cardona y por las señas que da, de Medellín, ciudad de donde es originario el presidente Uribe y en donde hablar mal del presidente o hacerle oposición es la mayor afrenta que se le pueda hacer a Colombia, al punto que, aquéllos quienes se reservan el derecho de pensar y opinar con libertad sobre los problemas del país, son tratados, sin ambages,  de terroristas o de amigos de la guerrilla o de apátridas; ya que tal es el fervor y la idolatría que enciende este presidente entres sus coterráneos. 

A esta señora María Paula pues, se le ha dado por unirse a la campaña difamatoria - orquestada desde Colombia contra la familia Betancourt. "Es lo políticamente correcto, ahora" . Ahora, entiéndanlo bien. Los enemigos de la democracia colombiana, los que dan mala imagen al país, los chiflados y todo lo demás son los miembros de esta familia, especialmente Yolanda, madre de Ingrid y Astrid, su hermana.

Astrid la poderosa que "pudo obstaculizar una marcha en la plaza del Hotel de Ville de Paris", según las acusaciones de la abogada María Paula. Quiero añadir que tal y como ella lo afirma fue repetido  en emisiones radiales, en Colombia. Pero en sus afirmaciones la citada abogada y politóloga no aporta ninguna prueba. No enseña el "Arrêt " Municipal en la que se les autorizó inicialmente la manifestación en la plaza del Hotel de Ville. Tampoco aporta ninguna prueba, así sea una declaración traída por los pelos, en la que alguien diga que oyó al alcalde o a tal funcionario decir que por no disgustar a esta familia o por que ésta lo ha pedido o exigido, la marcha  contra las FARC tendría que hacerse en Chatelet.

La señora se basa en que Astrid Betancourt en una entrevista afirmó que la marcha del 4 de febrero había sido organizada por  el gobierno. Entonces si estas afirmaciones  hacen de Astrid la enemiga del Estado colombiano, tendrán que contarnos a muchos como tales ya que estamos convencidos de lo mismo.  Por razones tan evidentes como que en un país en el que sólo la cuarta parte de sus habitantes tienen Internet, éste medio no es un factor determinante de movilizaciones masivas como las del 4 de febrero. La intervención oficial si que es determinante, como lo reconoció José Obdulio Gaviria quien no lo escondió y la insistente convocatoria  de los medios durante varios días, la participación activa en la organización por parte de ministerios, gobernaciones, alcaldías, embajadas, consulados. No sé si se necesitan más pruebas de que este evento estuvo organizado por el mismo establecimiento. Otra cosa es que la idea hubiese surgido de una o varias personas en un sitio de Internet.

Pero a esta señora lo que le importa no es la verdad sino tener el gusto de acusar a los Betancourt ya que son unos apátridas que se atreven a criticar al presidente "paisa, el mejor que han tenido los colombianos en siglos". La abogada Cardona, como apoyo a sus ataques toma como referente de admiración el libro del antiperiodista Thomet, escrito contra Ingrid Betancourt. Libro lleno de cotilleos de costurero, dictado desde Colombia por amigos de este señor, ya que él nunca ha estado en el círculo de amigos ni conocidos de esta familia y contra la cual debe estar más irritado que nunca porque a pesar de ser un compendio de mentiras e infundIos la familia no lo ha demandado por no hacerle el favor de darle publicidad a esta basura.

Al presidente de Colombia le quita el sueño y es su problema fundamental, el resolverle la situación jurídica a los casi 20 mil  paramilitares "desmovilizados". A cada momento se escruta las meninges para encontrar leyes y alternativas para que estos doctores en desmembración de personas vivas (sobretodo de campesinos y opositores), no reciban un castigo severo, con la aquiescencia de la cohorte que lo rodea. Para eso convoca al Congreso a sesiones extraordinarias, para sacar adelante un proyecto de ley que permita evacuar rápidamente un juicio penal colectivo para estos sujetos.

Sin embargo en casi seis años de gobierno nunca encontró el tiempo de promover una ley que permitiera un proceso colectivo de restitución de dominio para los cuatro millones de desplazados que erran por ciudades y pueblos de Colombia.

Solamente en el mes de enero de 2008, 123 personas fueron desplazadas.  La abogada Cardona no se indigna ante tales diferencias de trato ni ante esta falta de capacidad y voluntad de dar  soluciones al problema de la expoliación de tierras, ni se preocupa por lo que estos nuevos marginados puedan hacer en un mañana, más pronto que tarde. ¿Nuevas guerrillas, bandas delincuenciales? etc…

Tampoco parece indignarle que los "desmovilizados" continúen asesinando y desapareciendo personas o que los militares sigan amenazando y abusando de las comunidades de paz como lo denuncia el padre Javier Giraldo. No, el problema mayor de la abogada Cardona es la "fuerte influencia de la familia Betancourt" en los medios franceses lo que impide mostrar que Colombia es una democracia legítima y que el único problema de este país son las FARC. Y todo por culpa de esta bendita familia.

Tengo el presentimiento que la inquina dirigida contra Yolanda o Astrid tiene otro fondo. Más de una vez me he preguntado, si esta familia tuviera un padre, hermano o hijo paramilitar o si uno de sus miembros figurara en las "honorables" listas del proceso 8.000 o hubiera hurtado los dineros de las entidades de salud o de las inversiones públicas o se hubiese allanado el camino a la corporaciones públicas utilizando los eficaces servicios de los " huéspedes" de la cárcel de Itagüí,   tal vez así, tanto Ingrid como su madre y hermana tendrían suficientes méritos para ser respetados en un medio político y social en el que las virtudes están en los presupuestos del código penal.

Antes de terminar, emplazo a la señora María Paula Cardona a que presente la prueba de sus acusaciones o que se retracte. En derecho, ella es quien tiene la carga de la prueba.

A mi patria Colombiana, a nuestro Congreso pilar de la democracia, a la manera como son elegidos los representantes de esta democracia, a la admiración que la abogada antes citada les manifiesta, a la devoción que  profesa por la literatura de alcantarilla, les digo que por reparos de conciencia ¡Perdonen que no me levante!


 

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  • 2/15/2008 Jorge A Restrepo wrote:
    Cuando subió Uribe al poder yo estaba secuestrado por la guerrilla colombiana igual que Ingrid Betancur, de quien había sido su admirador y votante cuando estuvo en el congreso de la república.

    A mucho honor nací en Medellín, la tierra natal del presidente Uribe, y al igual que la mayoría de los colombianos (paisas, cachacos y costeños) estoy inmensamente agradecido con él por habernos devuelto gran parte de la libertad que habíamos perdido en los últimos años ante la guerrilla. Seguramente habrá cometido errores y excesos, pero ¿quién no los ha cometido? A las FARC no se les puede tratar con pañitos de agua tibia, ni comprarlos con espejitos como lo hicieron los españoles con nuestros indígenas.

    Habiendo sufrido el secuestro en carne propia, y habiendo visto sufrir a mi familia, he tratado de entender el porqué del "comportamiento apátrida" de la familia Betancur y he llegado a la conclusión de que se trata de una especie de "sindrome de Estocolmo", además de una "treta política".

    Conscientes tal vez de que, estando a favor del gobierno colombiano y en contra de las Farc, nunca lograrían la devolución de su querida Ingrid (la "joya de la corona", como algunos la denominan entre todos los secuestrados políticos en poder de las FARC) optaron más bien por "unirse al enemigo", por ganarse la confianza de las FARC, aparentando cada día más que, en lugar de ser unos "viles secuestradores, asesinos y narcotraficantes", se convirtieron en sus "ídolos y camaradas", en los "redentores" del pueblo colombiano en contra de la opresión estatal.

    Tal vez montaron todo este "teatro", a ver si acaso, algún día, las FARC se las devuelven viva. Sin embargo, con dicho comportamiento, lo único que han logrado los familiares de Ingrid, aparte del apoyo de algunos ilusos izquierdistas europeos (ajenos a la realidad colombiana), es la indignación y la falta de solidaridad, no sólo del gobierno de Uribe sino de la mayoría de los colombianos. Sentimientos parecidos a los despertados por Piedad Córdoba y su amigo Chávez por atacar nuestras instituciones democráticas y nuestra patria.

    Ojalá que Ingrid y los demás secuestrados puedan recuperar pronto la libertad pero nunca a costa de entregarle nuevamente el país a la subversión, so pretexto de un "acuerdo humanitario".

    Si ese hubiera sido mi caso (mi secuestro no fue político), ojalá hubiera tenido la valentía de sacrificar mi vida y morir como mártir en cautiverio por el bien de Colombia y nunca haber visto a mi madre idolatrando ¿simulándolo tal vez? a mis secuestradores, ni a Uribe entregándoles de nuevo mi patria a las FARC a cambio de mi libertad.
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    1. 2/16/2008 Editor Colombia Hoy wrote:
      Rebeca, que pena los comentarios un poco largos que hago, pero ahí van:

      1. Hay una lógica perversa que se ha impuesto desde el palacio presidencial y es aquella que reza: quien no está conmigo está contra mí. De ahí se ha creado una división ficticia entre quienes defienden al presidente, al gobierno y a la patria, y quienes son sus enemigos. De esta forma parecería que no existiera otra alternativa para interpretar la realidad. En justicia se trata de una derivación de una discusión que se dio hace años y que para muchos pareció teórica, y era aquella sobre la neutralidad frente al conflicto. A partir de allí se desencadenó lo que hemos presenciado en los últimos años: un aumento desmedido de la intolerancia y en últimas un deterioro de la cultura democrática en el país. Tenemos un presidente fuerte, pero unas instituciones débiles, entre ellas --entendiéndolas de la forma más genérica-- unas garantías bastante deficientes para el ejercicio del disenso y la oposición. El país se ufana de haber recuperado la seguridad.  Lástima que se haya hecho al costo del debilitamiento de la democracia.

      2. Sobre las Farc y la guerrilla en general? Es evidente que la lucha armada no tiene cabida en la Colombia del siglo XXI. Pero lo que un sector de la sociedad colombiana espera de sus gobernantes es una posición firme, fuera de toda duda, de repudio a la guerrilla, al paramilitarismo, al narcotráfico y a la corrupción. No una en que con una vara diferente se mida a cada uno de ellos. No una en que sea plausible repudiar a la primera, pero no al segundo. Y menos una en que levantar la voz para exigir esa simetría sea causa suficiente para ser tildado de terrorista, guerrillero de civil o anti patriota. Es necesario poner las cosas en su lugar y en este caso eso significa reconocer la importancia de la tolerancia. Se trata de cosas elementales como la libertad de pensamiento y el derecho a cuestionar a los gobernantes sin que por ello quien lo haga merezca ser llamado como dije anteriormente.

      3. No conozco a Ingrid Betancourt ni a su familia, y desconozco si tengan una agenda oculta fuera de conseguir la liberación de la secuestrada. No lo creo. Y mucho menos la veo como amiga de las Farc, entre otras razones porque tradicionalmente ha sido una familia del "establecimiento". Aunque desde muchos puntos de vista los familiares de los secuestrados también son rehenes.

      4. Soy de la teoría que desde hace unos cinco años asistimos a un pulso entre el gobierno y la guerrilla para ver sobre quien recae la presión social e internacional en el tema del acuerdo humanitario. Durante mucho tiempo la mayor presión recayó sobre el gobierno. Este ha hecho la tarea y hoy la mayor presión recae sobre las Farc. Las marchas del 4 de febrero oficializaron esa realidad.

      5. Le pondría mucha atención a la ofensiva militar en el sur del Tolima. Después de todo, tal vez sí se pueda hacer un despeje limitado en Florida y Pradera.



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  • 2/17/2008 Rebeca wrote:
    Hombre Jorge, si es justamente contra ese tipo de comentarios que he escrito mi artículo. Yolanda nunca ha defendido a las Farc. Ella se opone simple y llanamente al rescate militar. Es muy bonito decir que si yo estuviera en su situación aceptaría ser mártir. ¿Es que te parece que no ha habido ya suficientes mártires en este país? ¿De qué ha servido la muerte de los once diputados del valle? No son acaso mártires del secuestro? ¿No lo son Gilberto Echeverry y Guillermo Gaviria? ¿Consuelo Araujo y Diana Turbay? y la cantidad de mártires anónimos que caen cada semana por defender a los indígenas o por defender los derechos adquiridos o las mejoras laborales o los derechos humanos? No es un mártir Héctor Abad? ¿Cuánta sangre más necesita nuestra sed de intolerancia y de violencia?. Es a eso que le teme Yolanda. Por eso ella dice que las Farc le hacen mucho mal pero que ella prefiere una paz negociada? ¿Por qué no apoya la guerra, hay que lanzarle una jauría maldiciente para que la desprestigie y la devore?. El presidente Uribe cuando estaba en campaña fue a su casa y le prometió que tan pronto resultara elegido, lo primero que haría sería el acuerdo humanitario y todos los familiares de los secuestrados le creyeron y ¿qué paso después? Sin embargo, ella dijo que a pesar de que Uribe la había engañado ella no podía odiarlo. ¿Qué quiere que se calle? Hemos sido muy injustos con esta señora porque ella ha trabajado mucho por todos los secuestrados en Europa. Para que todos salgan vivos como Clara y Consuelo  ¿Sabía usted que Clara fue declarada ciudadana de honor en la ciudad de Orléans en el 2005 y su retrato aún está colgado en la fachada de la Alcaldía? ¿Sabe por qué se hicieron estas acciones? Para qué los verdugos respetaran sus vidas. Pero claro eso jode al gobierno porque no puede repetir la acción de rescate de Gilberto y Guillermo.
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