Y ahora, a marchar el 6

(Editorial del diario El Tiempo, febrero 28, 2008)

Escuchar las recientes versiones libres de los jefes paramilitares presos es razón suficiente para apoyar la marcha del 6 de marzo.

Basta oír a 'Jorge 40' confesar que Carlos Castaño ordenó asesinar a 1.000 personas en 15 días, para percibir el extremo de barbarie al que llegó la violencia paramilitar. La sociedad debe solidarizarse con sus miles de víctimas, así como lo hizo contra las Farc y con sus secuestrados.

De la marcha del 4 de febrero se dijo, desde la izquierda, que hacía el juego al Gobierno y la apoyaban paramilitares como Mancuso. De esta se ha dicho, desde el otro extremo, que es contra el Gobierno y apoyada por las Farc. El nombre de uno de los convocantes -Movimiento Nacional de Víctimas de Crímenes de Estado- y algunas consignas molestan a quienes prefieren minimizar los crímenes cometidos por agentes del Estado, o consideran que la violencia paramilitar es menos condenable que la guerrillera. Los argumentos de quienes le hicieron mala cara a la marcha de febrero son un espejo de los que se oponen a esta: quieren que se condene solo una forma de violencia, no por igual ambas. Pero no podemos caer en este falso dilema. Los ciudadanos deben rechazar a unos y otros sin preocuparse por que se les sumen algunos 'malos'. Estas protestas no pueden ser un menú a la carta para cada parroquiano.

Seguramente la marcha del 6 no será tan multitudinaria como la del 4. La coyuntura es distinta y el rechazo a los paramilitares entre la población es menor que el expresado contra las Farc, sobre todo después de que las Auc aceptaron someterse y ya no hacen los horrores de antes. Pero el hecho de que sus jefes se hayan desmovilizado no borra sus crímenes ni restaña las heridas de sus víctimas, fuera de que hay grupos 'paras' que siguen delinquiendo. Por eso, más allá del perfil politizado o antigobierno de esta convocatoria, o de su mal disimulada intención de responder a la marcha del 4 de febrero, es positivo que la ciudadanía salga a la calle el próximo jueves a protestar contra esta forma de violencia y solidarizarse con sus víctimas. Más allá, también, de los duros pronunciamientos de voceros del Gobierno y varios columnistas -incluso de este diario- contra la nueva convocatoria.

Además del rechazo a lo que ha significado el paramilitarismo, la marcha del 6 es importante como homenaje a los miles de colombianos asesinados por las autodefensas en situación de indefensión. Si la marcha de febrero fue un acto de solidaridad con las familias de los secuestrados, la de marzo debe serlo con los desplazados. El secuestro es ante todo el crimen de las Farc; el desplazamiento es resultado de los enfrentamientos entre ellas y los 'paras', y de los actos de intimidación de estos.

El Gobierno vio con complacencia la protesta del 4, y debe ver también con simpatía que los colombianos rechacen el paramilitarismo y sus formas de violencia, incluidas aquellas que el Estado ha cohonestado. Sin caer en mezquinos cálculos políticos, como los que hicieron los directivos del Polo en la primera marcha.

Los colombianos hemos sido víctimas en los últimos lustros de dos despiadadas fuentes de violencia: la guerrilla y las autodefensas. Ambas han pisoteado la dignidad humana y mal pueden invocar razones políticas para sus crímenes de lesa humanidad. Condenar una de las violencias sin hacerlo con la otra es una peligrosa actitud: tanto, que es aconsejable pasar por encima de ciertas discrepancias con tal de expresar de manera inequívoca el rechazo a ambas. Se hizo con la primera. Es hora de hacerlo con la segunda.



 

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  • 2/28/2008 Jorge A Restrepo wrote:
    Para recordar a las víctimas o recordar los excesos de grupos desmovilizados no se requieren marchas de protesta. Sería como protestar en contra del M19 o de las víctimas de la guerra de los mil días, en la cual fueron miles de niños al campo de batalla.

    Y no creo que el gobierno pueda ver con simpatía ni mucho menos apoyar una marcha contra los supuestos "crímenes de estado". Lo que debemos hacer ahora es buscar el perdón y la reconciliación de los colombianos, celebrar la desmovilización de los paras y buscar la de la guerrilla tras la liberación de TODOS los secuestrados.
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    1. 2/28/2008 Editor Colombia Hoy wrote:
      O no leyó o no entendió el editorial de El Tiempo. No solo el aspecto informativo sino el ánimo que hay tras ese respaldo a la movilización. Como tampoco leyó o entendió el de El Espectador de la semana anterior. Mi sugerencia es que hay que informarse de fuentes diversas para formarse una opinión propia.

      Hace unos días usted mismo decía que no apoyaba la manifestación porque era promovida por la guerrilla. Ahora dice que no se justifica porque recordar a las víctimas del paramilitarismo es como recordar a las de la guerra de los mil días....como dice Andrés López: deje así.

      Desde cuándo las movilizaciones sociales se hacen para que despierten la simpatía de los gobiernos? Qué despropósito!

      Mi sugerencia es muy sencilla: infórmese más y mejor. Uno puede ser gobiernista, pero hasta para eso hay que estar bien informado!

      Como siempre gracias por su comentario y por estar tan atento a los contenidos de Colombia Hoy.

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