9 de abril de 1948, más que una fecha histórica

El 9 de abril de 1948 sigue siendo un referente obligado de la historia política de Colombia. No lo es, como muchos tienden a pensar, porque se conmemore simplemente el asesinato del caudillo liberal Jorge Eliécer Gaitán en las calles de Bogotá a  manos de la oligarquía tradicional.

Lo realmente importante del 9 de abril de 1948 son los eventos que se desencadenan a partir de ese momento. Y, más aún, las implicaciones que ese hecho tiene sobre nuestra vida presente.  Para decirlo de una manera breve: Gaitán fue la oportunidad más próxima que han tenido los sectores marginados de llevar a la presidencia a una persona que representara genuinamente sus intereses.

Su asesinato se produce, precisamente, en momentos en que se establecía un nuevo orden mundial después de la Segunda Guerra Mundial y en el Continebte americano se conformaban férreas alianzas políticas y económicas con los Estados Unidos para garantizar la contensión del bloque comunista.

Se ha discutido mucho sobre el carácter de las ideas políticas de Gaitán. Dado su origen liberal tiende a minimizarse la influencia socialista en su ideario y por esa razón la izquierda colombiana nunca lo vio como uno de los suyos. Y dado sus ideas anti-oligárquicas, su crítica a las clases dominantes y su arraigo popular, el mismo partido liberal siempre lo vio con resistencia, salvo cuando se trataba de recordarle su nombre a las bases liberales en vísperas de elecciones. 

Era, en cualquier caso, una figura incómoda para las élites políticas tradicionales y, sin duda, un obstáculo para los planes de ordenamiento político continental.

El asesinato de Gaitán desencadenó la Violencia de Estado, de origen conservador, en contra de las bases liberales. Los cálculos aceptados tradicionalmente hablan de 200.000 muertos entre 1948 y 1957. Durante ese periodo el paramilitarismo de la época, los chulavitas, pájaros y demás, sembraron de terror y sangre la geografía colombiana. La Violencia produjo millones de desplazados que fueron expulsados de sus parcelas para alimentar los cinturones de miseria  de ciudades como Bogotá, Medellín y Cali.

El pacto de paz fue cerrado entre Alberto Lleras Camargo y Laureano Gómez en Benidorm, España, en 1956 dando origen al Frente Nacional (1958-1974). Además de sellar la paz, ese pacto les permitió a los partidos tradicionales alternarse sagradamente en el ejercicio de la presidencia y repartirse milimétricamente la burocracia oficial y el presupuesto nacional. 

Las principales consecuencias del Frente Nacional fueron la despolitización de los partidos y el entronizamiento del clientelismo en el régimen político. Al final del periodo las diferencias ideológicas entre los dos partidos prácticamente se habían borrado.

Además, el cerramiento del régimen político y del sistema de partidos abrió espacio y le dio legitimidad al auge de movimientos insurgentes, como las FARC, el ELN, el M-19, entre otros.

Sin duda, el asesinato de Gaitán marcó profundamente la vida política durante los siguientes veinte años y sus huellas están todavía vivas en la frágil democracia colombiana.

El mensaje político de reivindicación de los intereses de los marginados sigue vigente en un país donde cerca de la mitad de su población se encuentra bajo la línea de pobreza y donde se encuentra uno de los peores indicadores de distribución de la riqueza del mundo.

Desde 1948 no hemos tenido un solo presidente por fuera del modelo liberal-conservador, que represente intereses diferentes a los de las élites tradicionales asociadas al capital transnacional o, más recientemente, a la mafia.


 

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  • 4/12/2008 Rebeca wrote:
    Según parece la Cía pudo prever lo que ocurriría si mataban a Gaitán y aún así las oligarquía consideraron un riesgo menor la furia de la turbamulta que el permitir que llegara al poder un hombre con las ideas de Gaitán y al que el pueblo identificaba como suyo. ¡Es incomprensible que el 90% de los jóvenes de hoy día no conozcan la historia de Colombia tal como es en realidad, con toda su barbarie, intolerancia y desprecio de clases.
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    1. 4/12/2008 Editor Colombia Hoy wrote:
      Es interesante, como preocupante, que el método de ejercicio del poder político en Colombia no haya cambiado sustancialmente durante los últimos sesenta años: el crimen político, el desplazamiento, la censura, el paramilitarismo en sus diferentes formas, la violación de los derechos humanos, la mentira y el ocultamiento, la desinformación, siguen siendo las técnicas políticas preferidas de las élites dominantes.

      La competencia por el poder político siempre ha sido brutal, en todo el mundo y en todos los momentos de la historia, pero en el caso de Colombia adquiere la forma de un círculo vicioso donde la violencia sigue siendo una constante.  Por supuesto que hay muchas diferencias entre la Violencia de los años cincuentas y la de los noventas, pero esto no puede ocultar las continuidades. Esas continuidades son elementos característicos de la cultura política colombiana que la historia oficial tiende a ocultar. Es imposible comprender la coyuntura política si no conocemos nuestra historia.  De acuerdo, Rebeca.

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      1. 4/13/2008 juan guanus wrote:
        era adolescente cuando mataron a Gaitan,ese trauma sigue vivo, en mi y en el resto de los que sufren en Colombia, lo peor es el arraigamiento de la violencia y la corrupcion en la mentalidad de muchos colombianos,la clase dirigente tan aptamente llamada,clase bellaca,domina a sangre y fuego a los que se le oponen, y soborna a los demas.
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  • 4/13/2008 Rebeca wrote:
    Y el desplazamiento continúa, se siguen atropellando a las comunidades indígenas, se incendian sus casas y se les extravían sus registros de posesión... ¡Qué tristeza ser colombiano!
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  • 4/13/2008 Rebeca wrote:
    “Para esquivar las consultas a las comunidades indígenas, el Incoder se inventa linderos que no existen y de esta manera adjudica territorios pertenecientes a resguardos indígenas a particulares”, dice Javier Alexander Sánchez, quién agregó que, "estas tierras están siendo asignadas a empresas multinacionales para la producción o implementación de monocultivos como caucho, palma aceitera o ganadería extensiva”.

    Sánchez dijo que el pasado 20 de febrero en jurisdicción de Puerto Carreño, Vichada, llegaron al menos 20 sujetos bien armados que se transportaban en tres camionetas buscando a las autoridades indígenas de la comunidad Merey.

    Les dijeron a los indígenas que venían en representación de la empresa Ercaucho y que tenían que abandonar los terrenos lo antes posible “a las buenas o a las malas” ya que ellos poseían los títulos de los terrenos. Así quedó consagrado en la denuncia que instauraron las comunidades amenazadas ante las autoridades de Puerto Carreño.

    Un artículo publicado a finales de febrero por el semanario Llano 7 Días dice que el Incoder entregó cinco mil hectáreas que hacen parte del resguardo indígena Awalibá, en Puerto Gaitán (Meta).

    habitada desde hace más de 70 años por indígenas de la etnia Sikuani, que hacen parte del resguardo Awalibá, en Puerto Gaitán (Meta).

    Adicional a esta problemática legal, los indígenas sienten amenazado su territorio por el incendio que el pasado 27 de febrero consumió por completo las viviendas y literalmente todos los enseres de las 10 familias asentadas en este territorio ancestral
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  • 4/14/2008 juan guanus wrote:
    El parlamento europeo debe ser informado de este nuevo atropello del gobierno uribista,la senadora Pelosi tambien estaria muy interesada en saber ,lo que el uribismo, hace con los dolares dela ayuda contra el narcotrafico.
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