El 20 de julio celebrábamos el Grito de Independencia

El 20 de julio es para todos los colombianos una fiesta patria, una fiesta en la que celebrábamos el Grito de Independencia contra el Imperio español, ocurrido en 1810, en Santa Fe de Bogotá.

Ese día, como todos los colombianos lo aprendimos desde la educación primaria, los criollos se sublevaron contra el poder español, se suscribió un Acta con la Proclamación de Independencia del Gobierno español y se conformó una Junta Suprema de Gobierno. También sabemos que nuestra independencia definitiva de España se selló al concluir la campaña libertadora, bajo el mando de Simón Bolívar, con la batalla de Boyacá, en 1819.

Desconozco si antes en nuestra historia se ha "aprovechado" el 20 de julio para enarbolar banderas diferentes a  la conmemoración del Grito de Independencia y la firma del Acta de Independencia. Lo dudo.

Pero este año se ha hecho coincidir la celebración del 20 de julio con una mega-manifestación convocada por el gobierno nacional y los gremios de la producción para repudiar el secuestro.

No me cabe duda que el 99,99 por ciento de los colombianos rechazamos todas las formas de secuestro y criminalidad, y queremos que cada uno de los secuestrados por razones políticas o económicas que hay en el país regresen al seno de sus hogares.

Pero sigo sin comprender las razones profundas que han llevado al gobierno a aprovecharse de la celebración de nuestra principal fiesta patria, nuestra fiesta de independencia, para convertirla en un arma política contra el secuestro y contra las FARC. Porque de eso se trata en el fondo el propósito de la convocatoria.

Percibo que se quiere sustituir un símbolo patrio por otro (los antropólogos llaman a esto sincretismo cultural), en medio de una profunda histeria patriótica y nacionalista, que está insuflada por la popularidad del presidente de la república. Se quiere imponer una visión de la realidad, aplastando otras que no son funcionales al proyecto político presente.

Recordemos que en algunos círculos ultra-uribistas existe la creencia, que ha sido expresada por personajes como el asesor presidencial José Obdulio Gaviria, de que la figura de Álvaro Uribe Vélez (AUV) es históricamente igual o aún superior a la del Libertador Simón Bolivar.

Tal vez por ahí se mueven los intereses ocultos de este tipo de campañas de propaganda política y mega ejercicios de comunicación pública (¿Adivinen quién es el verdadero Goebbels? ) .

Esto ocurre, amigo lector, a solo dos años del bicentenario de la Declaración de Independencia y cuando es probable que el actual mandatario busque una nueva reelección.

Al parecer, en los altos círculos gobernantes se maneja un proyecto de "refundación de la patria" que podría estarse moviendo sobre el culto a la personalidad del nuevo Padre de la Patria, AUV (solo falta que comiencen a aparecer en los hogares de la patria estampitas de AUV al lado del Divino Niño, el Sagrado Corazón y la Virgen María).

Entiendo que en la actual coyuntura tenemos una contradicción de difícil asimilación desde el punto de vista de la opinión pública, consistente en que el Padre de la Patria (el de antes) es ni más ni menos un venezolano, Simón Bolívar, quien encarna hoy muchos símbolos que representan lo opuesto a los valores e ideología del proyecto político vigente en Colombia. Decir Bolívar, en estos momentos en Colombia, es casi como decir subversión, transgresión, revolución.

A ese punto nos han llevado Chávez y las FARC, cuando decidieron, cada uno por su lado pero de una forma convergente, usar la imagen del Libertador para impulsar sus proyectos políticos. El movimiento bolivariano se apropió exitosamente de la figura de Bolívar y es posible que la contraparte esté buscando un sustituto. No es esa una batalla de poca monta, dado el arraigo de Bolívar en el imaginario colectivo (superestructura ideológica, dirían algunos).

Hay en movimiento una operación de guerra sicológica (campaña cívico-militar, en jerga castrense) en Colombia de una dimensiones nunca antes vistas. Y todo esto ocurre sin que siquiera se produzca un cuestionamiento público, porque todos los poderes están perfectamente sincronizados. Han conseguido apuntalar el famoso binomio pueblo-fuerzas militares, y han alimentado hasta la saciedad la idea de que las fuerzas esenciales que le dan cohesión al pueblo colombiano son el nacionalismo y el patriotismo.

No es, pues, una casualidad que se quiera "aprovechar" la celebración del 20 de julio dentro de la guerra sicológica.

Si fuera una casualidad, entonces, ¿Por qué no “aprovechamos” la celebración de la Navidad para rechazar el desplazamiento forzado? ¿Por qué no “aprovechamos” el Viernes Santo para rechazar el asesinato de sindicalistas? ¿Por qué no “aprovechamos” el 12 de octubre para acabar con la corrupción? ¿ Por qué no “aprovechamos" el 7 de agosto para repudiar el narco-paramilitarismo?

Aquí nada es casualidad. El ciudadano corriente está completamente condicionado por una campaña permanente de desinformación orquestada desde "el curubito" y difundida a través de los grandes medios de comunicación.

ACTUALIZACIÓN

La siguiente fotografía, tomada durante la celebración del 20 de julio de 2008 y publicada por la revista Cambio, ilustra perfectamente el artículo anterior.







 

What did you think of this article?




Trackbacks
  • Trackbacks are closed for this post.
Comments
Page: 1 of 1
  • 7/18/2008 JUAN SIN FRONTERAS wrote:
    Análisis muy agudo que suscribo en sus grandes líneas. La teoría del péndulo es de aplicación en este caso. Cuando se lleva el péndulo a un extremo y se suelta, automáticamente se desplazará al otro extremo. Es exactamente lo que está pasando entre Colombia y Venezuela: dos extremos, dos visiones totalmente opuestas de un mismo péndulo u objetivo: la liberación nunca terminada de un continente entero bajo el liderazgo de un libertador. Ese Libertador, el verdadero, que todavía no ha llegado, puede ser simbolizado por el péndulo sujeto a oscilaciones suaves, equilibradas, en el medio entre los dos extremos. En este momento, este personaje mítico, soñado por todos, no está reencarnado en ninguno de los 2 presidentes que pretenden serlo. El problema está en que estos 2 hombres carecen de ideales verdaderamente democráticos y buscan permanentemente perpetuarse en su poder personalista. Solo la presión internacional impide que lo consigan. Cada uno intenta convencer de que es el único Libertador. No lo son, no pueden serlo jamás, porque representan los extremos.
    Estuve en Pantano de Vargas y allí me sobrecogió el silencio frío y brumoso y sentí la tremenda energía que allí clavaron en la tierra los 14 lanceros descalzos del Coronel Rondón con sus largas lanzas llaneras. Aquellos que se sacrificaron por el bien de su patria, sin pedir nada a cambio y que fueron la chispa que llevó a la victoria final al Libertador. Allí tienen que volver los pueblos de Colombia y Venezuela para aprender que unos pocos pueden vencer a un enemigo más numeroso, más fuerte, mejor armado e imbuirse de esa energía para obrar por la paz. Frente a esos 2 extremos dominantes de hoy, unos pocos tendrán que dar el ejemplo para unificar en lugar de dividir, para buscar el equilibrio y la armonía que está en el medio.
    La historia ha enseñado que los Libertadores salva patrias son un espejismo.
    Son los pueblos de este continente que tienen que transformarse en sus propios libertadores, siguiendo a unos guías sabios y abnegados que saben llevarlos por la senda del desarrollo equilibrado. Todos tienen que buscar la 3ª vía, la del medio, la que significa desarrollo para todos, trabajo, educación, Justicia. Ni la seguridad ficticia armada hasta los dientes, ni la pretendida igualdad empobrecida y subdesarrollada.
    Reply to this
    1. 7/18/2008 Editor Colombia Hoy wrote:
      Juan, recuerdo una canción de Alí Primera, donde en un diálogo imaginario un niño le pregunta al Libertador si él sabe por qué los presidentes y políticos van cada año a su tumba a llevarle flores. Y el niño agrega: "para asegurarse que estés bien muerto".

      En Venezuela Bolívar ha sido una figura revolucionaria desde los sesentas, mientas que en Colombia fue patrimonio exclusivo del establecimiento, inclusive de las fuerzas militares, hasta que el M-19 hizo el famoso robo de la espada. Pero me parece que ha sido solo con la fuerte reivindicación bolivariana de Chávez, que el Libertador vuelve a proyectarse continentalmente como una figura mítica libertaria. Esto produce una contradicción en la Colombia uribista.

      De acuerdo, en su propia visión Chávez es el émulo de Bolívar. No lo oculta y permanentemente quiere hacer el paralelo.

      Uribe, con el uribismo recalcitrante detrás, en cambio, aspira a ser el nuevo Padre de la Patria. El fundador de la "patria nueva", el padre de la nueva república.

      En esto, "La Fiesta del Chivo" ilumina más que muchos tratados.



      Reply to this
      1. 7/19/2008 JUAN SIN FRONTERAS wrote:
        Si es cierto, Uribe no puede llamarse el Libertador, porque sería ponerse a la altura de Chávez y parecería que estuviera compitiendo con él por el título. Además aparentemente no tiene visiones continentales de liberación o revolución porque representa el estatus quo, el mantenimiento de los privilegios, lo cual se hace lógicamente mejor a nivel de un país que de un continente, pero no me extrañaría que haya estado apoyando las oposiciones en los países donde la "izquierda" está intentando reformas profundas: Venezuela, Ecuador, Bolivia. En Venezuela está comprobado. El no se proyecta abiertamente a nivel internacional como el Padre de un nuevo modelo de poder para exportar, porque en los gobiernos a su alrededor tiene pocos amigos de su bando, pero le interesa mostrar el suyo como fuente de éxito y de bienestar para que cuando las oposiciones de los países vecinos lleguen al poder, implanten modelos parecidos. Ser el Padre de la patria nueva o la nueva república es ser el Libertador de sus males, no de sus dirigentes o de un modelo de poder. Se trata más afianzar un poder que de cambiarlo. El arte de cambiar las cosas para que nada cambie. Antes para lograr esto, en Colombia bastaba inventarse y mantener el antagonismo entre Conservadores y Liberales. Ahora con el surgimiento de una izquierda organizada, ese modelo ha quedado caduco. Tal vez lo que los 2 presidentes más se quieren apropiar de la personalidad de Bolívar es el sentido mesiánico de su papel en la historia, de su carácter imprescindible, cuando lo único seguro es que la historia prescindiría perfectamente de sus pasos por la historia. En el caso de Uribe, acabar con las Farc puede ser su gran logro, del que nadie duda ya por el carácter totalmente terrorista, mafioso y criminal de esa organización. Pero lo fundamental de cara al largo plazo será el cómo se termina con ellas y cómo se les reinserte. El recuerdo de la Unión Patriótica está allí para enseñar. Y no valen los intentos de Uribe para reescribir la historia a su antojo, afirmando que los paramilitares surgieron como respuesta a las Farc. No se les llamaba paramilitares, pero siempre han estado allí para acabar con cualquier movimiento social de corte izquierdista. Lo que impide la paz en Colombia es el afianzamiento del pensamiento paramilitar muy arraigado en parte de la sociedad e infiltrado en todos los estamentos del Estado. Lo que se pretende ahora desde el gobierno, es dar la imagen de que este peligro ya no existe, dándole la oportunidad de esconderse y de actuar desde la sombra. Será muy revelador ver si mañana para el gobierno existen solamente secuestrados de las FARC, o si se va a dar voz a los millares que están en manos de otros grupos mafiosos, entre ellos los paramilitares.
        Reply to this
        1. 7/19/2008 Editor Colombia Hoy wrote:
          Lo que quería subrayar en la nota, es que se le quiere dar una trascendencia histórica al supuesto sentido mesiánico de Uribe. Le quieren edificar un pedestal y meterlo en los textos de historia, al lado de Bolivar, Santander, Nariño o Córdova. Resulta que estamos en medio de un proceso y será el tiempo el que realmente se encargue de hacer un balance. A eso es a lo que se quieren anticipar, escribiendo la historia por adelantado, fabricando una leyenda.

          Comparto sus opiniones.

          Reply to this
  • 7/20/2008 Andres wrote:
    Quiero un país libre e independiente donde exista la Paz para todos los hombres y las mujeres.

    Que los hijos de la patria vuelvan a sus hogares con sus familias y sus amigos.

    Hoy somos Colombia, somos Independecia y somos Libertad.
    Reply to this
  • 8/24/2008 o-lu wrote:
    Muy buena entrada. Es algo que no he leido en ninguna otra parte y que a mi juicio apunta en la direccion correcta. Creacion de simbologia y preparacion del Bicentenario.

    Sin embargo creo que este articulo amerita dos precisiones:
    1. La fiesta de independencia también fue un acto politico. Es decir, su creacion. Habria que investigar desde cuando se celebra y por qué ese dia, etc (pregunta historiografica).
    2. El mito de Bolivar en Venezuela no es solo un asunto chavista. Es mucho mas antiguo (el antropologo Taussig lo ha investigado).
    Reply to this
    1. 8/24/2008 Editor Colombia Hoy wrote:
      O-lu, voy a tratar de seguirle la pista a los puntos que menciona. Gracias por el comentario.

      Reply to this
  • 7/22/2009 Eugenia wrote:
    Acertadísimo el análisis del Editor e interesantes los consecuentes comentarios. Da gusto encontrar espacios en la red de este tipo pues no sólamente incita a una identificación inmediata con su contenido sino que produce cierto optimismo al constatar que sí hay compatriotas objetivamente comprometidos con la cruda historia de nuestra maltrada patria. Son voces de aliento en medio de la árida realidad actual.
    Reply to this

Page: 1 of 1
Leave a comment

Submitted comments are subject to moderation before being displayed.

 Name (required)

 Email (will not be published) (required)

Your comment is 0 characters limited to 3000 characters.