Cuando se acaba la fiesta...
En Colombia padecemos una enfermedad que a veces pareciera que tiende a volverse crónica: la de mirarnos solamente el ombligo y dar la espalda a los cambios que ocurren en el mundo.
Es lo que parece ocurrir en estos precisos momentos. O para ser más exactos, lo que ha ocurrido durante los últimos meses: mientras estábamos concentrados en nuestros asuntos parroquiales se maduraba la peor crisis financiera internacional de nuestro tiempo.
Lo que comenzó como una crisis hipotecaria local en los Estados Unidos, hace casi un año, lentamente se convirtió en una crisis financiera que llevó a la bancarrota de Lehman Brothers; obligó al costoso rescate de Fannie Mae y Freddie Mac; a la venta de Bear Stearns; y a la riesgosa situación presente de la aseguradora AIG. Hoy el gobierno gringo está a la espera de que el congreso le apruebe un plan de salvamento por 700.000 millones de dólares. Una cifra descomunal, pero que puede resultar irrisoria si la crisis no se detiene.
El sistema financiero de la primera potencia mundial está al borde del colapso y amenaza con producir un terremoto financiero mundial.
En Estados Unidos y Europa los síntomas de que caminábamos hacia una crisis estaban presentes por lo menos desde principios del presente año, si no, preguntémosle a la gente en Estados Unidos o en algunos países de Europa (España, Reino Unido, Alemania, etc) lo que ha ocurrido con el valor de sus viviendas, con los precios de los artículos básicos, con el empleo y el crecimiento general de la economía.
En Colombia, mientras tanto, los ministros responsables del tema afirmaban que la economía colombiana estaba blindada frente a los síntomas de desaceleración de la economía mundial. Muchos se dieron cuenta que la fiesta había terminado cuando el DANE publicó la cifra de crecimiento del primer semestre de este año y se hizo evidente que el crecimiento del PIB durante el 2008 escasamente llegará al 4 por ciento. En ese momento se acabó la música. Luego vinieron las noticias Estados Unidos a confirmar que el problema era más serio de lo que muchos creían y el problema ingresó en la agenda de los medios de comunicación de Colombia.
En este momento nadie sabe con precisión hasta donde impactará la crisis la economía colombiana. Decía un experto mexicano que no parece creíble decir que la economía nacional esté blindada ante este golpe. A menos que el blindaje sea contra un ataque nuclear.
Qué sigue? Encarecimiento del crédito doméstico; reducción de la tasa de crecimiento; aumento de la tasa de desempleo.
Carlos Slim, el multimillonario mexicano, le recomienda hoy a su gobierno que se concentre más en proteger el empleo que en proteger el crecimiento. Y tiene razón. No hacerlo, sería ponerse nuevamente del lado de los poderosos y dejar de lado al eslabón más vulnerable de la cadena. También recomendó evitar los capitales golondrina (que probablemente llegarán próximamente como consecuencia del diferencial en las tasas de interés) y mantener la aplicación de políticas contracíclicas.
Hoy las autoridades económicas colombianas han advertido que la crisis podría llegar a costar 4 mil millones de pesos a los colombianos por cuenta del capital invertido por los fondos de pensiones en cuentas vulnerables frente a la crisis. Pues bien, a esa cuenta debe agregarse la probable reducción en el monto de las remesas desde Estados Unidos y Europa (Colombia recibió el año pasado cerca de 4.500 millones de dólares en remesas). Y la reducción general en el PIB. No son 4.000 millones de pesos!
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El gobierno colombiano, las autoridades económicas y los cacaos deberían comenzar a visualizar un plan B ante la aprobación del TLC. Si antes de la profundización de la crisis ya estaba enredado ahora parecería que las prioridades económicas del país del norte estarán centradas en otros asuntos durante los próximos meses. El gobierno que reemplace a Bush deberá concentrarse en reconstruir la economía, en medio de un ambiente que ve cada vez con mayor recelo el impacto de la globalización sobre la economía doméstica, y en medio de la incertidumbre sobre la profundización de la crisis.
Para algunos expertos, lo que aún está por verse es el tránsito de la crisis del sector financiero al sector real de la economía. Mauricio Cárdenas, por ejemplo, sostiene que
El tema está en pleno desarrollo y nadie tiene una fórmula mágica ni para resolver la crisis, ni para evaluar su impacto sobre las economías emergentes. Lo que sí es cierto es que mirándonos el ombligo no saldremos bien librados de esta coyuntura.
Los empresarios deben volver sus ojos en estos momentos más hacia los analistas económicos nacionales e internacionales, y evitar sustentarse exclusivamente en el análisis económico oficial (entre más grande el bolsilllo, más calificado debería ser su asesor de cabecera). Los ciudadanos corrientes debemos preocuparnos más por leer las noticias económicas.
Es lo que parece ocurrir en estos precisos momentos. O para ser más exactos, lo que ha ocurrido durante los últimos meses: mientras estábamos concentrados en nuestros asuntos parroquiales se maduraba la peor crisis financiera internacional de nuestro tiempo.
Lo que comenzó como una crisis hipotecaria local en los Estados Unidos, hace casi un año, lentamente se convirtió en una crisis financiera que llevó a la bancarrota de Lehman Brothers; obligó al costoso rescate de Fannie Mae y Freddie Mac; a la venta de Bear Stearns; y a la riesgosa situación presente de la aseguradora AIG. Hoy el gobierno gringo está a la espera de que el congreso le apruebe un plan de salvamento por 700.000 millones de dólares. Una cifra descomunal, pero que puede resultar irrisoria si la crisis no se detiene.
El sistema financiero de la primera potencia mundial está al borde del colapso y amenaza con producir un terremoto financiero mundial.
En Estados Unidos y Europa los síntomas de que caminábamos hacia una crisis estaban presentes por lo menos desde principios del presente año, si no, preguntémosle a la gente en Estados Unidos o en algunos países de Europa (España, Reino Unido, Alemania, etc) lo que ha ocurrido con el valor de sus viviendas, con los precios de los artículos básicos, con el empleo y el crecimiento general de la economía.
En Colombia, mientras tanto, los ministros responsables del tema afirmaban que la economía colombiana estaba blindada frente a los síntomas de desaceleración de la economía mundial. Muchos se dieron cuenta que la fiesta había terminado cuando el DANE publicó la cifra de crecimiento del primer semestre de este año y se hizo evidente que el crecimiento del PIB durante el 2008 escasamente llegará al 4 por ciento. En ese momento se acabó la música. Luego vinieron las noticias Estados Unidos a confirmar que el problema era más serio de lo que muchos creían y el problema ingresó en la agenda de los medios de comunicación de Colombia.
En este momento nadie sabe con precisión hasta donde impactará la crisis la economía colombiana. Decía un experto mexicano que no parece creíble decir que la economía nacional esté blindada ante este golpe. A menos que el blindaje sea contra un ataque nuclear.
Qué sigue? Encarecimiento del crédito doméstico; reducción de la tasa de crecimiento; aumento de la tasa de desempleo.
Carlos Slim, el multimillonario mexicano, le recomienda hoy a su gobierno que se concentre más en proteger el empleo que en proteger el crecimiento. Y tiene razón. No hacerlo, sería ponerse nuevamente del lado de los poderosos y dejar de lado al eslabón más vulnerable de la cadena. También recomendó evitar los capitales golondrina (que probablemente llegarán próximamente como consecuencia del diferencial en las tasas de interés) y mantener la aplicación de políticas contracíclicas.
Hoy las autoridades económicas colombianas han advertido que la crisis podría llegar a costar 4 mil millones de pesos a los colombianos por cuenta del capital invertido por los fondos de pensiones en cuentas vulnerables frente a la crisis. Pues bien, a esa cuenta debe agregarse la probable reducción en el monto de las remesas desde Estados Unidos y Europa (Colombia recibió el año pasado cerca de 4.500 millones de dólares en remesas). Y la reducción general en el PIB. No son 4.000 millones de pesos!
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El gobierno colombiano, las autoridades económicas y los cacaos deberían comenzar a visualizar un plan B ante la aprobación del TLC. Si antes de la profundización de la crisis ya estaba enredado ahora parecería que las prioridades económicas del país del norte estarán centradas en otros asuntos durante los próximos meses. El gobierno que reemplace a Bush deberá concentrarse en reconstruir la economía, en medio de un ambiente que ve cada vez con mayor recelo el impacto de la globalización sobre la economía doméstica, y en medio de la incertidumbre sobre la profundización de la crisis.
Para algunos expertos, lo que aún está por verse es el tránsito de la crisis del sector financiero al sector real de la economía. Mauricio Cárdenas, por ejemplo, sostiene que
"Lo que se está viendo es una deceleración más fuerte del crecimiento económico a fin de año y comienzos del próximo, porque el crédito está muy interrumpido, no es fácil acceder al crédito en esta economía. (...) Eso se va a traducir en que los hogares se van a endeudar menos y consumir menos, y los países que proveen bienes y productos van a tener menos pedidos. Vamos a ver eso, un fenómeno más global de lo que vimos hasta ahora".
El tema está en pleno desarrollo y nadie tiene una fórmula mágica ni para resolver la crisis, ni para evaluar su impacto sobre las economías emergentes. Lo que sí es cierto es que mirándonos el ombligo no saldremos bien librados de esta coyuntura.
Los empresarios deben volver sus ojos en estos momentos más hacia los analistas económicos nacionales e internacionales, y evitar sustentarse exclusivamente en el análisis económico oficial (entre más grande el bolsilllo, más calificado debería ser su asesor de cabecera). Los ciudadanos corrientes debemos preocuparnos más por leer las noticias económicas.










En realidad los colombianos no se miran ni siquiera el ombligo. De hacerlo verían todos los problemas que se están recalentando en la Colombia profunda y menos profunda Colombia sólo le mira los pies a Uribe, por no decir otra cosa, porque según dicen las tiene de acero. Enfin.
1- ¿Cómo hace el DANE para medir el crecimiento económico si más de la mitad de los colombianos no ganan el salario mínimo? ¿Con qué dinero se crece? ¿Con el de la coca y las remesas? ¿Sobre qué se basan el DANE o el gobierno para medir el desempleo? En los países europeos en donde existe el subsidio del desempleo en cuanto una persona se queda sin trabajo o en cuanto sale de los estudios a trabajar, se inscribe en la Oficinas Estatales para el empleo, lo que le permite cobrar el subsidio y al mismo tiempo otras ofertas de empleo. Así se pueden contar si sube o baja el desempleo. Pero en Colombia ¿Cuál es el mecanismo que utilizan para medir el desempleo si no existen estas oficicinas ni subsidios para estas personas? Por llamadas telefónicas? Por eso Colombia prefiere seguir mirándose el ombligo, perdón los pies del gobierno porque lo demás es humo.
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El gobierno ha cambiado la metodología para medir el empleo y ...la pobreza. Los técnicos del gobierno confían en que las actuales metodologías son más confiables, porque resultaron funcionales a las metas que ellos mismos fijaron. Lo cierto es que ya comienzan a aparecer las voces que señalan que en Colombia no se ha tomado suficientemente en serio la crisis financiera mundial. Para ser más exactos esto está sucediendo en toda la región.
En Brasil, por ejemplo, Lula aseguró el lunes pasado que la economía de su país estaba prácticamente blindada, para reconocer dos días después que la situación era más grave de lo que había imaginado y que en realidad no tiene un plan para enfrentar la crisis. En México, la oposición le está exigiendo a Felipe Calderón un plan de emergencia para mitigar los efectos probables de la crisis. En Colombioa, en cambio, no existe un gobierno capaz de ejercer la autocrítica y la oposición está archivada en el cuarto de los trastos viejos.
Cuando se llegue el momento de apretar el cinturón veremos quienes deben hacer el sacrificio, si quienes han recibido excenciones tributarias y han visto crecer sus utilidades por cuenta de las concesiones y los contratos públicos, o quienes están en la informalidad, se encuentran desplazados o sobreviven de algúin subsidios público.
La bonanza fue bastante privatizada (no es sino revisar las cifras publicadas recientemente sobre las utilidades del sistema financiero colombiano) y es de esperar que en las vacas flacas el sacrificio lo hagan los de siempre.
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El escándalo financiero en USA esconde una grave crisis económica y esto si que es mucho más grave. Ahora bien, en cuanto a Colombia ¿ no sería tal vez mejor que tocaran fondo los de siempre porque los demás viven en él?. Esto tal vez obligaría a hacer algunas reflexiones. La soberanía alimentaria, el alineamiento con las políticas del FMI y la Banca Mundial, el sometimiento total a todos los dictamenes del Congreso americano, del pentágono, del departamento de Estado de los tribunales de justicia. Nos hemos convertido en un apéndice de ese país. ¿Cuál es el margen de maniobra que nos queda?
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