Barack Obama y Colombia
Barack Obama fue electo como nuevo presidente de los Estados Unidos con la mayor votación popular demócrata desde 1964, al tiempo que el Partido Demócrata amplió sus mayorías en el Senado y la Cámara de Representantes. El discurso de Obama anoche en Chicago fue un emotivo mensaje de esperanza para el pueblo estadounidense y para el resto del mundo, en momentos en que su país pasa por una profunda crisis económica y de credibilidad internacional.
Cómo afecta esta elección a Colombia? Los análisis publicados hoy en la prensa nacional tienden a ser optimistas sobre el futuro cercano de las relaciones bilaterales. Lo que pocos de esos análisis dicen, es que se trata de un ejercicio de clarividencia que implica un alto contenido especulativo. Y eso es bueno saberlo, porque cada analista se arropa en su experiencia, sus conocimientos y su retórica, pero duda a la hora de informar al lector sobre el nivel de especulación. En fin.
La primera aclaración que debe hacerse es que una cosa es la carrera política por la elección y otra el ejercicio de gobierno. Esto significa que nadie sabe con certeza cómo será la metamorfosis de Obama candidato a Obama presidente. Pero esa metamorfosis necesariamente se producirá: por los compromisos y las realidades políticas, económico-presupuestales, y burocráticas.
Por ejemplo, si nos guiamos por Obama-candidato, su visión del actual gobierno colombiano y el futuro del TLC quedó plasmado durante el debate televisivo con John Mccain, donde señaló con firmeza el pobre historial humanitario en Colombia. Pero Obama-presidente sabrá entender que esa visión no es una ley de hierro.
Ahora sí mi especulación sobre lo que puede ocurrir con las relaciones Colombia-Estados Unidos en el primer año de gobierno de Barack Obama:
1. El fin de la doctrina Bush significará una revisión de la aproximación de la política exterior estadounidense frente a amenazas externas como el terrorismo. La retórica radical antiterrorista y los métodos abiertamente ilegales, cederán el paso a un discurso más complejo y comprensivo, y a unos métodos más ajustados al derecho internacional. Se revisará la laxitud estadounidense frente a la crisis humanitaria en Colombia, aunque se mantendrá la cooperación militar.
2. Colombia seguirá siendo importante para los Estados Unidos como país fuente en el tráfico de drogas. La administración Uribe seguirá utilizando generosamente como recursos en la negociación bilateral la erradicación de cultivos ilícitos mediante aspersión aérea con glifosato, la extradición de narcos colombianos y la política de cielos abiertos para la DEA. La hipótesis del traslado de la Base de Manta a territorio colombiano sigue sobre la mesa, y quien sabe si ese será el costo que Uribe está dispuesto a pagar para conseguir el respeto de Obama y la aprobación del TLC.
3. Es muy difícil que Bush consiga convencer al Congreso en esta etapa sobre la aprobación del TLC con Colombia, como sigue afirmando Álvaro Uribe. Las relaciones bilaterales con Colombia entrarán en una etapa de evaluación y veremos una articulación en temas como comercio, derechos humanos y lucha contra el narcotráfico. Es probable que la administración Obama prepare una lista de condiciones para el gobierno colombiano en temas humanitarios, pero Uribe tiene cartas que los gringos no pueden rechazar, como las mencionadas en el numeral anterior. La firma del TLC dependerá de esa negociación y de qué tanto quiere sacrificar Obama en el terreno de los intereses políticos y económicos por defender unos principios humanitarios en un país que ni siquiera conoce.
4. La posición que juega Colombia como socio preferencial de los Estados Unidos en América Latina, dependerá de la solución de los dilemas anteriores. Aunque la región seguirá por fuera de la lista de prioridades de política exterior, Obama aprovechará su popularidad y carisma para recomponer las relaciones exteriores de su país y América Latina no será la excepción. Obama tiene bien guardado en su memoria el cálido recibimiento que tuvo durante su reciente gira internacional y aprovechará ese capital para buscar una más fluida inserción internacional de su país. En América Latina, podría verse un reforzamiento de las relaciones políticas y económicas con México, Chile y Perú. Uribe es sinónimo de Bush y el actual gobierno colombiano deberá revisar su actitud frente a las críticas internas y externas en materia de derechos humanos si quiere dinamizar la agenda bilateral con Obama.
La gran conclusión es que Uribe no las tiene perdidas con Obama, aunque este quiera establecer una relación ideologizada. Estados Unidos y Colombia tienen muchos y muy importantes intereses comunes, entre los cuales se destacan el comercio, la inversión y el narcotráfico. A esto me refería cuando dije que Obama-candidato necesariamente sufrirá una metamorfosis hacia el Obama-presidente.
A ello se suma el hecho de que los principales asesores en política exterior de Obama vienen de la administración Clinton. Son personajes con el polo a tierra, experimentados, pragmáticos. Tal es el caso de figuras como Denis McConough, Susan Rice y Anthony Lake. Puede ser interesante leer la opinión de McConough acerca del TLC con Colombia, para entender a que me refiero:
Esperemos que el saldo neto de la ecuación contenga, cuanto menos, elementos de humanización del conflicto colombiano. Un beneficio marginal para todos los colombianos, aunque la dependencia se fortalecerá.
Cómo afecta esta elección a Colombia? Los análisis publicados hoy en la prensa nacional tienden a ser optimistas sobre el futuro cercano de las relaciones bilaterales. Lo que pocos de esos análisis dicen, es que se trata de un ejercicio de clarividencia que implica un alto contenido especulativo. Y eso es bueno saberlo, porque cada analista se arropa en su experiencia, sus conocimientos y su retórica, pero duda a la hora de informar al lector sobre el nivel de especulación. En fin.
La primera aclaración que debe hacerse es que una cosa es la carrera política por la elección y otra el ejercicio de gobierno. Esto significa que nadie sabe con certeza cómo será la metamorfosis de Obama candidato a Obama presidente. Pero esa metamorfosis necesariamente se producirá: por los compromisos y las realidades políticas, económico-presupuestales, y burocráticas.
Por ejemplo, si nos guiamos por Obama-candidato, su visión del actual gobierno colombiano y el futuro del TLC quedó plasmado durante el debate televisivo con John Mccain, donde señaló con firmeza el pobre historial humanitario en Colombia. Pero Obama-presidente sabrá entender que esa visión no es una ley de hierro.
Ahora sí mi especulación sobre lo que puede ocurrir con las relaciones Colombia-Estados Unidos en el primer año de gobierno de Barack Obama:
1. El fin de la doctrina Bush significará una revisión de la aproximación de la política exterior estadounidense frente a amenazas externas como el terrorismo. La retórica radical antiterrorista y los métodos abiertamente ilegales, cederán el paso a un discurso más complejo y comprensivo, y a unos métodos más ajustados al derecho internacional. Se revisará la laxitud estadounidense frente a la crisis humanitaria en Colombia, aunque se mantendrá la cooperación militar.
2. Colombia seguirá siendo importante para los Estados Unidos como país fuente en el tráfico de drogas. La administración Uribe seguirá utilizando generosamente como recursos en la negociación bilateral la erradicación de cultivos ilícitos mediante aspersión aérea con glifosato, la extradición de narcos colombianos y la política de cielos abiertos para la DEA. La hipótesis del traslado de la Base de Manta a territorio colombiano sigue sobre la mesa, y quien sabe si ese será el costo que Uribe está dispuesto a pagar para conseguir el respeto de Obama y la aprobación del TLC.
3. Es muy difícil que Bush consiga convencer al Congreso en esta etapa sobre la aprobación del TLC con Colombia, como sigue afirmando Álvaro Uribe. Las relaciones bilaterales con Colombia entrarán en una etapa de evaluación y veremos una articulación en temas como comercio, derechos humanos y lucha contra el narcotráfico. Es probable que la administración Obama prepare una lista de condiciones para el gobierno colombiano en temas humanitarios, pero Uribe tiene cartas que los gringos no pueden rechazar, como las mencionadas en el numeral anterior. La firma del TLC dependerá de esa negociación y de qué tanto quiere sacrificar Obama en el terreno de los intereses políticos y económicos por defender unos principios humanitarios en un país que ni siquiera conoce.
4. La posición que juega Colombia como socio preferencial de los Estados Unidos en América Latina, dependerá de la solución de los dilemas anteriores. Aunque la región seguirá por fuera de la lista de prioridades de política exterior, Obama aprovechará su popularidad y carisma para recomponer las relaciones exteriores de su país y América Latina no será la excepción. Obama tiene bien guardado en su memoria el cálido recibimiento que tuvo durante su reciente gira internacional y aprovechará ese capital para buscar una más fluida inserción internacional de su país. En América Latina, podría verse un reforzamiento de las relaciones políticas y económicas con México, Chile y Perú. Uribe es sinónimo de Bush y el actual gobierno colombiano deberá revisar su actitud frente a las críticas internas y externas en materia de derechos humanos si quiere dinamizar la agenda bilateral con Obama.
La gran conclusión es que Uribe no las tiene perdidas con Obama, aunque este quiera establecer una relación ideologizada. Estados Unidos y Colombia tienen muchos y muy importantes intereses comunes, entre los cuales se destacan el comercio, la inversión y el narcotráfico. A esto me refería cuando dije que Obama-candidato necesariamente sufrirá una metamorfosis hacia el Obama-presidente.
A ello se suma el hecho de que los principales asesores en política exterior de Obama vienen de la administración Clinton. Son personajes con el polo a tierra, experimentados, pragmáticos. Tal es el caso de figuras como Denis McConough, Susan Rice y Anthony Lake. Puede ser interesante leer la opinión de McConough acerca del TLC con Colombia, para entender a que me refiero:
Tenemos una oportunidad en este momento de utilizar el TLC para presionar a los colombianos para que resuelvan un problema muy difícil en ese país, como es la violencia política, particularmente la violencia contra los líderes sindicales.
Lo que nos interesa en estos tratados de libre comercio es lo siguiente: establecer una clase media en esos países para que compre nuestros productos, para que compre productos de la Florida, para que compre productos de Minnesota. La idea aquí es que nosotros emplearemos este TLC para conseguir que los colombianos adopten medidas concretas para detener la violencia contra los líderes sindicales.
Esperemos que el saldo neto de la ecuación contenga, cuanto menos, elementos de humanización del conflicto colombiano. Un beneficio marginal para todos los colombianos, aunque la dependencia se fortalecerá.










el futuro de la cancerosa "guerra contra las drogas":
Election 2008
Dear Nick,
Maybe you’re delighted by yesterday's election results; maybe you’re disappointed. Either way, you hold the key to overturning our country’s punitive drug policies. Part of what makes the Drug Policy Alliance special is the fact that our members span the political spectrum and sometimes agree on nothing more than a shared commitment to ending the disastrous drug war.
While President-elect Obama is not going to make ending the drug war his #1 priority, he has said that America should start treating drug use as a health issue instead of a criminal justice issue. He supports repealing the federal syringe ban and ending the DEA's raids on medical marijuana patients. He is also co-sponsor of Senator Biden's bill to eliminate the 100-to-1 crack/powder cocaine sentencing disparity.
Moreover, many Democrats in leadership positions in Congress support drug policy reform, ranging from Speaker Nancy Pelosi to Representative Dana Rohrabacher.
In the months ahead, President-elect Obama will choose a new Drug Czar for our nation, and members of Congress will put together legislation to overhaul his agency. We have an opportunity to re-shape drug policy for a generation.
My enthusiasm is tempered, though, by the defeat of Proposition 5 in California. We knew from early polling that a substantial majority of Californians favored this major reform of the state's prisons and drug sentencing policies. But a sordid coalition of the prison guards' union, the beer distributors' association, gambling interests, fanatical anti-drug groups and craven politicians raised $3.5 million in the last few weeks of the campaign to run deceitful TV ads across the state. Ultimately we could not compete with their lies and scare tactics.
But I know from experience that there’s opportunity to be found in every defeat. We built new coalitions and found new allies, injected new perspectives into the public debate, and increased our stature and ability to shape future policies. We also won respect throughout the state and the nation for taking on the Goliath of the prison-industrial complex.
I feel energized like never before, and so do my colleagues at the Drug Policy Alliance and our many allies in the growing movement to end the drug war. I hope you do, too.
Ethan Nadelmann
Executive Director
Drug Policy Alliance
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Nicolás, gracias por la contribución. Veremos en los próximos meses si realmente se produce un cambio sustancial en la "guerra contra las drogas".
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Ya sabemos que a Obama le tocará un perído difícil y que tal vez pronto habrá personas decepcionadas. Pero lo importante es volver a poner sobre la mesa el valor de los derechos del hombre y el ciudadano. Algo debe sentir Uribe cuando le aceptó la renuncia tan facilmente al general Montoya. Esto trae cola. ¡Ya veremos.
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Uribe ya siente pasos de animal grande, aunque la capacidad de adaptación de la política de seguridad "democrática" a las previsibles demandas de Obama en la agenda humanitaria es limitada por factores doctrinarios, institucionales y burocráticos. El apabuyante déficit de democracia de la mentada política es evidente. Le queda solamente el mote de "seguridad" y le sigue faltando el de "nacional", que es a lo que se refiere en últimas la bandera de Uribe: "doctrina de seguridad nacional". Y así deberíamos llamarla.
La política de seguridad "democrática" no es otra cosa que la vieja doctrina de seguridad nacional, con empaque para el siglo XXI.
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Contrasta la actitud de un Presidente como Obama con la de Uribe,en Colombia.Mientras Obama presenta planes y propósitos donde se involucra a la mayoría de los norteamericanos-trabajadores,empleados,estudiantes,etc, con miras a un resurgimiento de la nación norteamericana en Colombia Uribe no habla sino de las Farc y de los ideólogos de las fARC,repitiéndose una y otra vez como un muñeco de cuerda y tratando de asustar con la guerra a muchos ingenuos que piensan que Uribe es la salvación del país.Lo que hay en realidad es el abandono absoluto hacia las clases más pobres del país,pero la gemte parece no darse cuenta y Uribe se repite,se repite,se repite.Podremos salir de esta monotonía estúpida de la guerra como último fin?
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I don't doubt what you're saying about Colombia [and I have no personal experience to contrast against it], but considering all that we have "going on" in that country--CIA ops, and god only knows what else--it's hard for me to see how Ecuador or Venezuela are at fault by calling bullshit on this. None of the players are angels, but with sovereignty and defined borders on the side of Ecuador and Venezuela [a principle the US undoubtedly ignores completely these days], it seems to me they have a right to object, and respond if such continues.
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