Colombia y el triunfo del SI en Venezuela
El triunfo del SI en el referendo celebrado ayer en Venezuela, tiene consecuencias directas sobre Colombia.
La sumatoria de un gobierno populista en Venzuela y un gobierno liberal en los Estados Unidos refuerza un entorno desfavorable para un gobierno reaccionario en Colombia. Muchas de las ideas fundamentales que sustentan a Chávez y Obama, son contradictorias con las doctrinas de Uribe. Lo paradójico de la situación es que ni Uribe ni Chávez representan el modelo Obama en la región andina. La permanencia de Chávez refuerza la necesidad de los gringos de apoyar una salida centrista en Colombia.
La influencia del gobierno venezolano sobre la política colombiana estará menos determinada en el futuro cercano por el flujo de petrodólares que por la fuerza de la red política regional que integra junto a Brasil, Argentina y Cuba. La danza de petrodólares para financiar proyectos favorables a la revolución bolivariana llegó a su fin por cuenta de la caida de los precios del petróleo y la crisis económica mundial. Es muy diciente, por ejemplo, que el contraproyecto político liderado por Piedad Córdoba actuó recientemente de la mano de Brasil, con la misma facilidad que antes lo hizo con Venezuela.
Los líderes del regimen dominante en Colombia puede estar pensando en estos momentos que la permanencia de Chávez en el poder legitima su propio proyecto político. Para aquéllos éste constituye la principal amenaza externa para la consolidación del proyecto Neocon que aún se encuentra en curso bajo el liderazgo de AUV. Si Uribe abriga el deseo de acceder a un nuevo periodo, sin duda este se reforzó con los resultados electorales de ayer en Venezuela. Lo que deben entender es que su momento histórico ya pasó.
La dirigencia colombiana no puede seguirle apostando al deterioro del gobierno de Chávez, y menos en el actual contexto económico internacional. Un entendimiento estratégico entre los dos países es fundamental para que ambos puedan sortear la tormenta económica que se avecina.
La sumatoria de un gobierno populista en Venzuela y un gobierno liberal en los Estados Unidos refuerza un entorno desfavorable para un gobierno reaccionario en Colombia. Muchas de las ideas fundamentales que sustentan a Chávez y Obama, son contradictorias con las doctrinas de Uribe. Lo paradójico de la situación es que ni Uribe ni Chávez representan el modelo Obama en la región andina. La permanencia de Chávez refuerza la necesidad de los gringos de apoyar una salida centrista en Colombia.
La influencia del gobierno venezolano sobre la política colombiana estará menos determinada en el futuro cercano por el flujo de petrodólares que por la fuerza de la red política regional que integra junto a Brasil, Argentina y Cuba. La danza de petrodólares para financiar proyectos favorables a la revolución bolivariana llegó a su fin por cuenta de la caida de los precios del petróleo y la crisis económica mundial. Es muy diciente, por ejemplo, que el contraproyecto político liderado por Piedad Córdoba actuó recientemente de la mano de Brasil, con la misma facilidad que antes lo hizo con Venezuela.
Los líderes del regimen dominante en Colombia puede estar pensando en estos momentos que la permanencia de Chávez en el poder legitima su propio proyecto político. Para aquéllos éste constituye la principal amenaza externa para la consolidación del proyecto Neocon que aún se encuentra en curso bajo el liderazgo de AUV. Si Uribe abriga el deseo de acceder a un nuevo periodo, sin duda este se reforzó con los resultados electorales de ayer en Venezuela. Lo que deben entender es que su momento histórico ya pasó.
La dirigencia colombiana no puede seguirle apostando al deterioro del gobierno de Chávez, y menos en el actual contexto económico internacional. Un entendimiento estratégico entre los dos países es fundamental para que ambos puedan sortear la tormenta económica que se avecina.











Estimado Editor,
No descuente la capacidad de sinverguenzeria por parte de los Democratas en USA accediendo a las pewticiones Neocon vis a vis Colombia con tal de poder adelantar muchas otras prioridades Democratas.
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Sí, de acuerdo, algo de eso lo hemos mencionado en entradas recientes.
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No hay que perder de vista que los gobiernos europeos, se han pecatado como Sarkozy y Gordon Brawn, que el Estado no puede dejar sin vigilancia ni intervención los grandes negocios bancarios ni los mercados de valores que son altamente especulativos, juegan con los dineros de millones de ahorradores, como en el caso de los bancos, y que a la hora de la verdad requieren del dinero público para que el Estado no se hunda en una crisis como la actual. Temerosos de las grandes agitaciones sociales que presienten si las cosas continuan agravándose, la mayor parte de la soluciones que están aplicando y proponiendo son las de la democracia social. Más vigilancia, intervención cuando sea necesario y acompañamiento en el desempleo. ¿Será posible que en Colombia, la clase dirigente piense que es necesario ocuparse prioritariamente de la gente?
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Mi respuesta es No. No lo han hecho antes, no lo están haciendo ahora y no lo harán en el futuro, hasta que un gobierno de base realmente popular los ponga contra las cuerdas.
Dos datos: en México la clase empresarial y el gobierno concluyeron que la prioridad ante la crisis económica global es proteger el empleo. En Colombia el gobierno ha insistido en que hay que proteger la inversión. Son dos enfoques muy diferentes y eso que Calderón es tan conservador como Uribe.
Otro dato: el domingo pasado el New York Times publicó un artículo donde citan a las más altas fuentes de inteligencia de ese país y afirman que hoy la mayor amenaza externa contra la seguridad nacional no es el terrorismo sino el creciente descontento social en el resto del mundo resultado de la crisis económica.
Está por verse si la fórmula que se impondrá en las democracias más imperfectas ante esa situación será la represión o la concertación. El gobierno colombiano sigue creyendo que darle confianza a los inversionistas es desconocer una realidad que ellos conocen bien; por eso creo que durante este año 2009 hay que tener los ojos bien puestos sobre los informes económicos.
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La verdad es que no podemos permitir que Uribe siga en el poder. En las próximas elecciones presidenciales, así como en las elecciones para el Congreso de la República, no debe importar si este señor se lanza o no, todos debemos impulsar un cambio democrático en Colombia. En www.elecciones.com.co, he encontrado información útil para este propósito.
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