El mantra de la democracia colombiana: Reelegir, reelegir, reelegir...
Por: Alejandro Arenas
Observando el panorama social, económico y político que actualmente cubre a la nación colombiana, llega uno a la conclusión que el manejo que desde el alto gobierno se hace para llevar a Colombia a un puerto seguro es lo más inseguro que uno se pueda imaginar.
La denominada Seguridad Democrática del actual gobierno es la total improvisación en todos los aspectos: en la economía se está manejando la herencia que manejó Bush desde USA, no se ve ningún desarrollo, por el contrario el empobrecimiento es mayor cada día, los dineros públicos están ocultos, nada se dice.
No hay políticas de Seguridad Social, para el empleo, para la distribución de tierras que fueron despojadas de sus dueños por los actores de la violencia, paracos, narcotraficantes y demás.
La educación y la cultura siguen siendo privilegio de las altas clases sociales, manejados a través de grupos religiosos que no ven más allá de sus narices. En educación tenemos una Ministra que desde hace doce años se apoderó del Ministerio y hace todo lo posible por degradar a los profesores e impedir que los alumnos piensen. La salud es un privilegio porque el Seguro Social no cubre ni un diez por ciento de las necesidades del pueblo.
El desarrollo económico es una utopía y está muy limitado al petróleo y las grandes empresas y unos tres o cuatro industriales.
En fin, hacia dónde vamos, cuando la gran aspiración democrática de los próximos años es reelegir, reelegir, reelegir a los mediocres que no quieren soltar el poder porque les representa su enriquecimiento y su poder absoluto sobre los humanos, como en las épocas de la Edad Media?
Observando el panorama social, económico y político que actualmente cubre a la nación colombiana, llega uno a la conclusión que el manejo que desde el alto gobierno se hace para llevar a Colombia a un puerto seguro es lo más inseguro que uno se pueda imaginar.
La denominada Seguridad Democrática del actual gobierno es la total improvisación en todos los aspectos: en la economía se está manejando la herencia que manejó Bush desde USA, no se ve ningún desarrollo, por el contrario el empobrecimiento es mayor cada día, los dineros públicos están ocultos, nada se dice.
No hay políticas de Seguridad Social, para el empleo, para la distribución de tierras que fueron despojadas de sus dueños por los actores de la violencia, paracos, narcotraficantes y demás.
La educación y la cultura siguen siendo privilegio de las altas clases sociales, manejados a través de grupos religiosos que no ven más allá de sus narices. En educación tenemos una Ministra que desde hace doce años se apoderó del Ministerio y hace todo lo posible por degradar a los profesores e impedir que los alumnos piensen. La salud es un privilegio porque el Seguro Social no cubre ni un diez por ciento de las necesidades del pueblo.
El desarrollo económico es una utopía y está muy limitado al petróleo y las grandes empresas y unos tres o cuatro industriales.
En fin, hacia dónde vamos, cuando la gran aspiración democrática de los próximos años es reelegir, reelegir, reelegir a los mediocres que no quieren soltar el poder porque les representa su enriquecimiento y su poder absoluto sobre los humanos, como en las épocas de la Edad Media?










Alejandro:
El problema está en la sociedad. Elegimos gobiernos y representantes que son corruptos. Todo tiene un precio. el pobre vende su voto por un mercado, el de la clase media por una beca o un trabajo y el de arriba por una embajada o una dirección de alguna entidad administrativa.
Se perpetúan en la corrupción porque la sociedad no está preparada políticamente para dar el salto a una verdadera democracia.
-Más democracia - Más educación, pública y de calidad - Más bienestar social. Pero hasta en eso somos brutos. El aspirar a cosas que hoy en el mundo son reconocidas tanto por derechas como por izquierdas en Colombia es ser amigo de la guerrilla.... Y vaya con la iglesia que nos gastamos... Felizmente que aún hay algunos curas como el padre Giraldo que viven el evangelio y saben que Cristo no está en los hilos dorados de las casullas cardenalicias, ni en la ostentación de los altares.
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