Uribe se aferra a la derecha gringa
Pasó la esperada Cumbre de las Américas en Trinidad y Tobago, donde los líderes de América Latina y el Caribe se encontraron cara a cara con Barack Obama, el carismático presidente de los Estados Unidos. El presidente colombiano fue uno de quienes pudo estar por unos minutos junto al dios Febo, aunque desaprovechó la oportunidad por falta de realismo político.
Parece que Uribe no ha entendido los cambios que se están produciendo en este preciso momento en el mundo y especialmente en las relaciones interamericanas. Los minutos que tuvo al lado de Obama los gastó, según crónicas periodísticas, en dibujar una pirámide en una servilleta para ilustrar su política de gobierno. ¡Malgastó su tiempo haciendo propaganda!
Antes de sentarse a tirarle línea a Obama, Uribe debió asegurarse de entender los cambios que están ocurriendo en el mundo y en la política exterior estadounidense. Y debió entender las similitudes que tiene Colombia con los Estados Unidos.
Obama recibió un país desprestigiado internacionalmente por cuenta del unilateralismo, el guerrerismo y el abuso de poder de George W. Bush. La Colombia de Uribe sufre de un desprestigio similar. Uribe está cada vez más cuestionado fuera de Colombia por cuenta de la errática aplicación de la ley de justicia y paz; las ejecuciones extrajudiciales realizadas por las Fuerzas Militares (los “falsos positivos”), el asesinato de sindicalistas, el espionaje a miembros de las altas cortes, periodistas y miembros de la oposición; la violación del derecho internacional y la concentración de poder en sus propias manos.
La diferencia entre los Estados Unidos y Colombia, en términos de su correspondiente desprestigio internacional, está en que Obama está reconociendo ante el mundo los errores del pasado y está buscando establecer alianzas sobre un nuevo consenso. Uribe, en cambio, está atrapado en su propio discurso y en las consecuencias de sus propias acciones y omisiones de gobierno; y lo que es peor aún, está demostrando una incapacidad suicida para reinventarse.
¿Cómo debió invertir el tiempo Uribe durante su reunión con Obama? Debió reconocer los problemas existentes y buscar la cooperación de los Estados Unidos para resolverlos. Así de sencillo. No sólo porque esto es lo que más le conviene a nuestro país en este momento, sino porque de esa forma podría establecer un vínculo con el principal mensaje de Obama al resto del mundo: reconocer los problemas y buscar aliados para resolverlos. Pero Uribe en cambio tomó la decisión de mantenerse fiel a su matrimonio con el sector conservador enquistado en la administración Obama, representado por el Secretario de Defensa.
Uribe, Santos y Bermúdez han hecho una apuesta muy alta sobre la capacidad negociadora de Colombia en la agenda de seguridad y su potencial para dinamizar las relaciones con la administración Obama. La crisis de seguridad que vive México derivada del narcotráfico concentra la atención de los Estados Unidos y limita la disponibilidad de recursos para Colombia. Los recursos gringos para el Plan Colombia se están esfumando y deberán ser compensados con recursos del presupuesto nacional (en tiempos de recesión económica). La tentadora oferta de enviar tropas colombianas a Afganistán se estrella con la fama que tienen las fuerzas militares colombianas como violadoras de los derechos humanos. El generoso ofrecimiento para trasladar las funciones de la base aérea de Manta a suelo colombiano es un anzuelo que los americanos pareciera que sí se están tragando, aunque no es claro aún si será suficiente para asegurar la aprobación del TLC.
A este campo se reduce la agenda exterior de Uribe frente a Estados Unidos. El próximo gobierno colombiano, a menos que repita Uribe, tendrá que recomponer las relaciones con los gringos, con América Latina y con el resto del mundo.
Comentario final: Uribe promueve con megáfono la incorporación de Cuba al sistema interamericano en un esfuerzo cómico por evitar el aislamiento regional. Sigo creyendo que Uribe ya es historia; forma parte del pasado de Colombia pero no de su futuro.
Actualización:
Muy recomendada la lectura del artículo de Juan Gabriel Tokatlián en El País, de España, para entender los profundos cambios que están ocurriendo en las relaciones interamericanas (que alguien, por favor, les informe urgentemente a Uribe y Bermúdez que el mundo cambió!):
El ocaso de la doctrina Monroe
Parece que Uribe no ha entendido los cambios que se están produciendo en este preciso momento en el mundo y especialmente en las relaciones interamericanas. Los minutos que tuvo al lado de Obama los gastó, según crónicas periodísticas, en dibujar una pirámide en una servilleta para ilustrar su política de gobierno. ¡Malgastó su tiempo haciendo propaganda!
Antes de sentarse a tirarle línea a Obama, Uribe debió asegurarse de entender los cambios que están ocurriendo en el mundo y en la política exterior estadounidense. Y debió entender las similitudes que tiene Colombia con los Estados Unidos.
Obama recibió un país desprestigiado internacionalmente por cuenta del unilateralismo, el guerrerismo y el abuso de poder de George W. Bush. La Colombia de Uribe sufre de un desprestigio similar. Uribe está cada vez más cuestionado fuera de Colombia por cuenta de la errática aplicación de la ley de justicia y paz; las ejecuciones extrajudiciales realizadas por las Fuerzas Militares (los “falsos positivos”), el asesinato de sindicalistas, el espionaje a miembros de las altas cortes, periodistas y miembros de la oposición; la violación del derecho internacional y la concentración de poder en sus propias manos.
La diferencia entre los Estados Unidos y Colombia, en términos de su correspondiente desprestigio internacional, está en que Obama está reconociendo ante el mundo los errores del pasado y está buscando establecer alianzas sobre un nuevo consenso. Uribe, en cambio, está atrapado en su propio discurso y en las consecuencias de sus propias acciones y omisiones de gobierno; y lo que es peor aún, está demostrando una incapacidad suicida para reinventarse.
¿Cómo debió invertir el tiempo Uribe durante su reunión con Obama? Debió reconocer los problemas existentes y buscar la cooperación de los Estados Unidos para resolverlos. Así de sencillo. No sólo porque esto es lo que más le conviene a nuestro país en este momento, sino porque de esa forma podría establecer un vínculo con el principal mensaje de Obama al resto del mundo: reconocer los problemas y buscar aliados para resolverlos. Pero Uribe en cambio tomó la decisión de mantenerse fiel a su matrimonio con el sector conservador enquistado en la administración Obama, representado por el Secretario de Defensa.
Uribe, Santos y Bermúdez han hecho una apuesta muy alta sobre la capacidad negociadora de Colombia en la agenda de seguridad y su potencial para dinamizar las relaciones con la administración Obama. La crisis de seguridad que vive México derivada del narcotráfico concentra la atención de los Estados Unidos y limita la disponibilidad de recursos para Colombia. Los recursos gringos para el Plan Colombia se están esfumando y deberán ser compensados con recursos del presupuesto nacional (en tiempos de recesión económica). La tentadora oferta de enviar tropas colombianas a Afganistán se estrella con la fama que tienen las fuerzas militares colombianas como violadoras de los derechos humanos. El generoso ofrecimiento para trasladar las funciones de la base aérea de Manta a suelo colombiano es un anzuelo que los americanos pareciera que sí se están tragando, aunque no es claro aún si será suficiente para asegurar la aprobación del TLC.
A este campo se reduce la agenda exterior de Uribe frente a Estados Unidos. El próximo gobierno colombiano, a menos que repita Uribe, tendrá que recomponer las relaciones con los gringos, con América Latina y con el resto del mundo.
Comentario final: Uribe promueve con megáfono la incorporación de Cuba al sistema interamericano en un esfuerzo cómico por evitar el aislamiento regional. Sigo creyendo que Uribe ya es historia; forma parte del pasado de Colombia pero no de su futuro.
Actualización:
Muy recomendada la lectura del artículo de Juan Gabriel Tokatlián en El País, de España, para entender los profundos cambios que están ocurriendo en las relaciones interamericanas (que alguien, por favor, les informe urgentemente a Uribe y Bermúdez que el mundo cambió!):
El ocaso de la doctrina Monroe










Colombia
The government seeks a US$10.4 billion credit line with the IMF, according to 20 April 2009 reports.
lavaperros bien remunerados
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Sí, Nicolás. Pero aún así, sumando la caida en la producción industrial, el gobierno colombiano insiste en que no hay recesión.
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Muy acertado el artículo pero hizo falta agregar que la sociedad colombiana tampoco ha entendido ese cambio. Es como si se hubiese quedado pasmada con una horrible tortícoles a fuerza de mirarse su horrible ombligo, florecido de corrupciones.
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Rebeca, de acuerdo!
Rezagos del embrujo paramilitar, que lentamente irá pasando...
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