Se internacionaliza la crisis institucional colombiana
Por fin los partidos de la oposición han tomado la valiente decisión de denunciar internacionalmente el enquistamiento en Colombia de una organización criminal y mafiosa.
Sería oportuno que la comisión se reuna con miembros del gobierno y el congreso estadounidense, con los think tanks liberales, con las organizaciones defensoras de los derechos humanos y con los medios de comunicación en Washington, para denuciar el derrumbamiento de la democracia en Colomba. El mensaje sería aún más contundente si a esa misión se sumaran personalmente Carlos Gaviria, César Gaviria y Andrés Pastrana. Tendrán el valor civil y político de hacerlo? Esperemos que sí.
Estos mismos partidos, en estos precisos momentos, deben estar arrepentidos de haber legitimado al actual gobierno colombiano mediante su participación en la pasada reelección presidencial. De esa manera permitieron que creciera el monstruo de las mil cabezas y que la mafia y el paramilitarismo se enquistaran en el corazón del Estado colombiano.
Todavía hay muchos colombianos que quieren darle la espalda a la realidad y permanecen indiferentes ante el derrumbamiento del Estado de derecho en Colombia. Ellos deben entender que la hora de Uribe ya pasó y que la falsa promesa de seguridad no se puede realizar por encima de las instituciones democráticas y las libertades ciudadanas. Deben entender que las críticas a Uribe no son gratuitas, que son graves, fundadas y tendrán consecuencias de largo plazo para el país.
Si nos orientamos por las señales de las últimas semanas, parecería que existen condiciones maduras para impedir una nueva reelección de Uribe.
Una comisión del Senado de la República, conformada por congresistas de diferentes partidos, denunciarán ante el propio Secretario General de la OEA, José Miguel Insulza, el escándalo de las interceptaciones ilegales contra personalidades, políticos y periodistas.Los partidos políticos de la oposición al parecer han llegado a la conclusión de que es necesaria la intervención de instancias internacionales de justicia para investigar casos como el de las "chuzadas" y las ejecuciones extrajudiciales ("falsos positivos").
La Comisión Primera del Senado aprobó una proposición para que miembros de esa célula congresional, encabezados por el Liberalismo y el Polo Democrático, se desplacen a la OEA para ser escuchados sobre lo que el ex presidente Cesar Gaviria llamó la instalación de una maquinaria criminal en el DAS.
Sería oportuno que la comisión se reuna con miembros del gobierno y el congreso estadounidense, con los think tanks liberales, con las organizaciones defensoras de los derechos humanos y con los medios de comunicación en Washington, para denuciar el derrumbamiento de la democracia en Colomba. El mensaje sería aún más contundente si a esa misión se sumaran personalmente Carlos Gaviria, César Gaviria y Andrés Pastrana. Tendrán el valor civil y político de hacerlo? Esperemos que sí.
Estos mismos partidos, en estos precisos momentos, deben estar arrepentidos de haber legitimado al actual gobierno colombiano mediante su participación en la pasada reelección presidencial. De esa manera permitieron que creciera el monstruo de las mil cabezas y que la mafia y el paramilitarismo se enquistaran en el corazón del Estado colombiano.
Todavía hay muchos colombianos que quieren darle la espalda a la realidad y permanecen indiferentes ante el derrumbamiento del Estado de derecho en Colombia. Ellos deben entender que la hora de Uribe ya pasó y que la falsa promesa de seguridad no se puede realizar por encima de las instituciones democráticas y las libertades ciudadanas. Deben entender que las críticas a Uribe no son gratuitas, que son graves, fundadas y tendrán consecuencias de largo plazo para el país.
Si nos orientamos por las señales de las últimas semanas, parecería que existen condiciones maduras para impedir una nueva reelección de Uribe.










Lo que pasa es que muchos colombianos no logran entender qué es la democracia, ni a que se llama instituciones. Para ellos instituciones es lo mismo que personas nombradas y el dueño del país es el gobierno. Que cueando se elige se firma un cheque en blanco y que hay que votar por el más corrupto para que nos deje robar un poco.
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Rebeca, de acuerdo, hay una terrible ignorancia política en nuestro país que , entre otras, creo que tu ya has mencionado anteriormente. Por lo mismo se asimila a la crítica con el terrorismo, y todo el mundo queda tan tranquilo, como si fuera lo más natural del mundo. O se acepta que la estabilidad institucional sea remplazada por las encuestas de opinión y se asimilan estas al "gobierno de la mayoría". Creo que pesa mucho, especialmente en el caso de Uribe, el legado político-cultural de la hacienda y la forma como allí se establecieron las relaciones de poder.
Los investigadores sociales (politólogos, sociólogos, abogados) tomarán años para explicar satisfactoriamente lo que ha ocurrido con Uribe. Nos deben una buena explicación, más allá de los factores coyunturales.
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