De Sri Lanka a Colombia
Era cuestión de tiempo para que algún "analista" criollo se aventurara a hacer comparaciones entre la derrota del los Tigres Tamiles en Sri Lanka y el conflicto colombiano. Quien primero picó el anzuelo fue el diario El Tiempo, a través de un editorial del día de hoy, aunque lo hace de una forma simplista e incompleta.
El editorialista hace un comparación entre los dos conflictos e identifica similitudes y diferencias; y sin ocultar su ánimo belicista desliza precipitadamente una conclusión:
Pero lo que no menciona El Tiempo, o por desconocimiento o por pudor propio, es que el gobierno de Sri Lanka fue incapaz de contener el avance de los tamiles durante treinta años, mientras ellos lograban establecer una suerte de Estado incipiente, con un territorio dominado por sus propias fuerzas y una capital, con sus propios tribunales, sistema educativo, polícía, fuerza armada y aérea, etc. Y cómo consiguió el gobierno de Colombo inclinar la balanza de poder en su favor en un año y prácticamente eliminar a los tamiles? En forma similar a lo que ha ocurrido en Colombia: con la ayuda de una potencia extranjera.
Los Estados Unidos y Gran Bretaña tomaron la decisión de suspender la ayuda militar a Sri Lanka en 2007 por razones humanitarias, aun cuando los tamiles estaban en la lista de terroristas de más de 30 países. Con la decadencia del poderío estadounidense durante la administración Bush y el auge del poderío económico chino, Pekín decidió construir un mega-puerto en la isla (puerto Hambantota) con el fin de garantizar el flujo de materias primas hacia su pujante industria y un punto de reabastecimiento para su poderosa flota naval en el Oceáno Indico. El costo estimado del puerto asciende a mil millones de dólares (en 2007 se firmó el primer convenio de financiamiento por una tercera parte de este valor). Esta inversión estuvo acompañada, además, de un flujo desbordado de recursos de cooperación militar, más de mil millones de dólares solo en 2008, que incluyó la capacitación de las fuerzas militares y la entrega de modernos armamentos.
Para citar un ejemplo de la diligencia china, en 2007 los tamiles bombardearon parte de la fuerza aéra esrilanquesa, la cual rápidamente fue reeemplazada con aeronaves F7 de fabricación china.
Por si lo anterior fuera poco, China puso al servicio de Rajapaksa la maquinaria diplomática china, especialmente en la ONU, con el fin de bloquear cualquier iniciativa orientada a denunciar o sancionar las violaciones de los derechos humanos cometidas por el régimen de Colombo. Este apoyo incluyó la mediación ante los gobierno de Rusia, Irán y Pakistán, para que también ofrecieran su respaldo diplomático activo a Sri Lanka. Con Pakistán intercedió, además, para que este le vendiera armas.
Entonces la similitud entre los conflictos de Sri Lanka y Colombia va en realidad más allá de lo mencionado por el editorialista de El Tiempo. El combustible que escaló el conflicto, tanto en Sri Lanka como en Colombia, ha sido el apoyo financiero y militar de una potencia extranjera, movida por las expectativas de lucro económico derivadas de sus alianzas con la clase gobernante local. China en el caso de Sri Lanka; los Estados Unidos en el caso de Colombia.
Como aclaración, vale la pena mencionar que los tigres tamiles surgieron en 1976 como la fuerza militar de la etnia tamil de Sri Lanka con el objetivo de conseguir autonomía y eventualmente la conformación de un Estado independiente. Los tamiles fueron "transplantados" por los británicos desde la India hacia Sri Lanka en el siglo XIX para que trabajaran en las plantaciones coloniales. Los Tigres Tamiles recibían generoso apoyo económico de la diáspora, dispersa por todo el mundo. Sus métodos brutales incluyeron el empleo de hombres y mujeres bomba. Ellos se inventaron el uso de cinturones bomba y tenían un destacamento especial de suicidas. Su líder, Velupillai Prabhakaran, murió durante la ofensiva final de las fuerzas oficiales de esta misma semana. El conflicto tamil existía antes del surgimiento de los tigres tamiles y, según los expertos, no terminará con la derrota coyuntural de los Tigres Tamiles.
El editorialista hace un comparación entre los dos conflictos e identifica similitudes y diferencias; y sin ocultar su ánimo belicista desliza precipitadamente una conclusión:
Indudablemente, Sri Lanka se ha convertido desde esta semana en el ejemplo del éxito de la opción exclusivamente militar para derrotar a una guerrilla.El editorialista, probablemente de raigambre santista, menciona de soslayo que la victoria militar del presidente Mahinda Rajapaksa se produjo luego del rompimiento de un cese al fuego pactado bilateralmente y a un costo humanitario que aún está por evaluarse.
Pero lo que no menciona El Tiempo, o por desconocimiento o por pudor propio, es que el gobierno de Sri Lanka fue incapaz de contener el avance de los tamiles durante treinta años, mientras ellos lograban establecer una suerte de Estado incipiente, con un territorio dominado por sus propias fuerzas y una capital, con sus propios tribunales, sistema educativo, polícía, fuerza armada y aérea, etc. Y cómo consiguió el gobierno de Colombo inclinar la balanza de poder en su favor en un año y prácticamente eliminar a los tamiles? En forma similar a lo que ha ocurrido en Colombia: con la ayuda de una potencia extranjera.
Los Estados Unidos y Gran Bretaña tomaron la decisión de suspender la ayuda militar a Sri Lanka en 2007 por razones humanitarias, aun cuando los tamiles estaban en la lista de terroristas de más de 30 países. Con la decadencia del poderío estadounidense durante la administración Bush y el auge del poderío económico chino, Pekín decidió construir un mega-puerto en la isla (puerto Hambantota) con el fin de garantizar el flujo de materias primas hacia su pujante industria y un punto de reabastecimiento para su poderosa flota naval en el Oceáno Indico. El costo estimado del puerto asciende a mil millones de dólares (en 2007 se firmó el primer convenio de financiamiento por una tercera parte de este valor). Esta inversión estuvo acompañada, además, de un flujo desbordado de recursos de cooperación militar, más de mil millones de dólares solo en 2008, que incluyó la capacitación de las fuerzas militares y la entrega de modernos armamentos.
Para citar un ejemplo de la diligencia china, en 2007 los tamiles bombardearon parte de la fuerza aéra esrilanquesa, la cual rápidamente fue reeemplazada con aeronaves F7 de fabricación china.
Por si lo anterior fuera poco, China puso al servicio de Rajapaksa la maquinaria diplomática china, especialmente en la ONU, con el fin de bloquear cualquier iniciativa orientada a denunciar o sancionar las violaciones de los derechos humanos cometidas por el régimen de Colombo. Este apoyo incluyó la mediación ante los gobierno de Rusia, Irán y Pakistán, para que también ofrecieran su respaldo diplomático activo a Sri Lanka. Con Pakistán intercedió, además, para que este le vendiera armas.
Entonces la similitud entre los conflictos de Sri Lanka y Colombia va en realidad más allá de lo mencionado por el editorialista de El Tiempo. El combustible que escaló el conflicto, tanto en Sri Lanka como en Colombia, ha sido el apoyo financiero y militar de una potencia extranjera, movida por las expectativas de lucro económico derivadas de sus alianzas con la clase gobernante local. China en el caso de Sri Lanka; los Estados Unidos en el caso de Colombia.
Como aclaración, vale la pena mencionar que los tigres tamiles surgieron en 1976 como la fuerza militar de la etnia tamil de Sri Lanka con el objetivo de conseguir autonomía y eventualmente la conformación de un Estado independiente. Los tamiles fueron "transplantados" por los británicos desde la India hacia Sri Lanka en el siglo XIX para que trabajaran en las plantaciones coloniales. Los Tigres Tamiles recibían generoso apoyo económico de la diáspora, dispersa por todo el mundo. Sus métodos brutales incluyeron el empleo de hombres y mujeres bomba. Ellos se inventaron el uso de cinturones bomba y tenían un destacamento especial de suicidas. Su líder, Velupillai Prabhakaran, murió durante la ofensiva final de las fuerzas oficiales de esta misma semana. El conflicto tamil existía antes del surgimiento de los tigres tamiles y, según los expertos, no terminará con la derrota coyuntural de los Tigres Tamiles.










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