¿Cuál es el candidato de la democracia?

Colombia enfrenta una disyuntiva entre democracia y dictadura civil, que los candidatos no uribistas se están demorando en presentarle claramente al país. El mayor desafío que enfrenta la sociedad colombiana en los actuales momentos consiste, ni más ni menos, en defender la democracia y la vigencia del Estado de derecho, después de dos gobiernos consecutivos que han minado las raíces mismas de la Constitución de 1991.

Existe un acuerdo tácito entre todos los sectores políticos que reconoce un mejoramiento general en el clima de seguridad a nivel nacional. Esa es la percepción general que tiene la sociedad colombiana y no voy a entrar a debatir los detalles de la misma en este momento, aunque sí señalaré que ese clima general ha sufrido un deterioro considerable durante los últimos meses como lo muestran los indicadores de criminalidad urbana en las principales ciudades del país.

En forma paralela al desarrollo de la política de seguridad nacional durante los últimos seis años y como una condición necesaria para su implementación, el país ha asistido a un estrechamiento de su modelo democrático. Aquello que se ha dado en llamar “escándalos políticos” y que de forma continua y creciente ha copado el escenario político y mediático, no es otra cosa que el mapa de síntomas o las manifestaciones de un conflicto existente entre unas fuerzas antidemocráticas que bregan por copar la vida política y unas fuerzas democráticas marginales, pero vivas aún, que luchan por defender la Constitución de 1991.

No se trata en este momento de entrar en el obsoleto debate sobre la política de “seguridad democrática”. Se trata más bien de evidenciar cómo, lentamente, pero sin pausa, a lo largo de los últimos siete años se han venido recortando dramáticamente los límites de la práctica democrática. Para decirlo sin eufemismos: es posible que Colombia sea actualmente un país menos inseguro que hace siete años pero, evidentemente, también es un país menos democrático.

Los principales golpes a la democracia han sido la deslegitimación del poder legislativo y su pérdida de representatividad como resultado del proceso de la parapolítica; la excesiva concentración de poder en el Ejecutivo como resultado de la reelección presidencial en un marco constitucional que no estaba concebido para ello; el ataque permanente a las Altas Cortes por parte del gobierno, con lo cual se ha limitado su independencia y capacidad de acción; el espionaje político por parte del DAS a periodistas, magistrados y miembros de la oposición;  la violación sistemática de los derechos humanos por parte de la fuerza pública como parte de una política de Estado, cuya peor expresión han sido las ejecuciones por fuera de combate (“falsos positivos”); la criminalización del disenso y la crítica política por parte de las máximas autoridades del gobierno (“los terroristas vestidos de civil”); la cooptación del régimen político por parte del narco-paramilitarismo, como ha quedado en evidencia a raíz de las revelaciones de la “parapolítica”.  Y este no es un cuadro completo.

Cada uno de los anteriores eventos, y muchos otros que se quedan por fuera de esta breve reseña, han sido objeto de cuestionamientos y señalamientos por parte de la llamada oposición política legal y eventualmente de algunos sectores de la prensa tradicional. Sin embargo, ninguno de los partidos políticos que se encuentra en la oposición, ni el Polo Democrático Alternativo ni el Partido Liberal, se han jugado a fondo para señalar las cosas por su nombre e identificar el hilo conductor que une los diferentes “escándalos políticos”. Tratar cada uno de esos eventos como si fueran casos aislados le ha dado tiempo a las fuerzas antidemocráticas para acumular poder y avanzar en su proyecto totalitario hacia el establecimiento de una dictadura civil en Colombia.

El hilo conductor de los “escándalos políticos” colombianos de los últimos años es precisamente el derrumbamiento de la democracia y el Estado de derecho. Existe un plan sistemático de esas fuerzas para derrocar la Constitución de 1991  e imponer de forma sostenida un modelo político de tipo dictatorial en el país.

Por tal razón, sostengo que los líderes políticos supuestamente de la oposición, como Carlos Gaviria, Gustavo Petro, Lucho Garzón, Sergio Fajardo, Rafael Pardo, Alfonso Gómez Méndez, Anibal Gaviria o Héctor Helí Rojas, entre otros, están planteando sus campañas presidenciales sobre unas premisas falsas.

El problema más grave que enfrenta Colombia hoy no es la crisis económica, ni la criminalidad urbana, ni el conflicto armado, ni el desempleo, ni siquiera la desigualdad social. El problema más grave que tenemos es el derrumbamiento progresivo del régimen democrático y el Estado de derecho. Y es el más grave porque sin democracia, así sea una democracia limitada como siempre ha sido la democracia colombiana, es muy difícil resolver los otros problemas, que sin duda son serios, son graves y son urgentes.

¿Algún candidato se dará la pela de hablarle claro al país? ¿Los candidatos opositores optarán por campañas light, tradicionales, convencionales, y perderán de vista que estamos ante una encrucijada histórica?

Necesitamos urgentemente un gobierno que, como primera medida y condición sine qua non para resolver los problemas del país, nos ofrezca más democracia y no menos democracia. Que resuelva los problemas del país por las vías democráticas y que el saldo neto de su gestión incluya el fortalecimiento general de la democracia. Que rescate la separación de los poderes públicos. Que se comprometa con la limpieza de la política y la lucha contra la corrupción.

Para cuando Uribe salga de la presidencia, sea en 2010 o cuando sea, Colombia estará en condiciones de iniciar una transición hacia la democracia. Entre más rápido comencemos ese proceso, mejor.

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  • 6/17/2009 Rebeca wrote:
    Si con lo que se ha puesto al descubierto, lo que hecho el DAS contra la oposición, magistrados y gentes de izquierda, este país vuelve y vota Uribe es que este pási ya no es el nuestro. Como decía Fernando Vallejo Uribe es un bellaco pero este país ya no es el nuestro.
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    1. 6/17/2009 Editor Colombia Hoy wrote:
      Partamos de la premisa que la democracia colombiana es bastante imperfecta. Aún así, la gente es movilizada hacia las urnas por los partidos políticos, y toma sus decisiones electorales por una combinación de consideraciones objetivas y subjetivas. Entre las primeras pesan mucho los patrones clientelistas y marginalmente una evaluación de propuestas o planes de gobierno.  Entre las razones subjetivas pesan mucho las percepciones que se forma el elector sobre el entorno y sobre los candidatos.

      En un país con tantas necesidades, con violencia y miedo, ha sido fácil para la clase política movilizar al electorado a punta de promesas (y muchas veces a punta de fusil), y de alimentar esperanzas o miedo. Gaviria canaliza la impotencia y el miedo (el narcoterrorismo, el asesinato de Galán); Samper canaliza las necesidades de la gente (la promesa de pagar la deuda social); Pastrana el anhelo de paz (Tirofijo con el reloj de Pastrana); Uribe la rabia y el rencor (el fracaso del Caguán).

      La mayor amenaza en este momento es el derrumbamiento de la democracia y el Estado de derecho. Pero si a un gobierno con la maquinaria política-mediática bien aceitada y a una clase política cebada en la corrupción y el abuso de poder, se le suma una oposición dispersa, sin garra, asustadiza y sin ganas de enfrentar la batalla final, lo que nos queda al frente es un cuadro desolador.

      Tal vez sea lo que Rebeca menciona. Pero también es un síntoma de que esas fuerzas antidemocráticas, la alianza de narco-paramilitares, militaristas y politiqueros, la fuerza de la corrupción y del capitalismo salvaje en su peor forma, la cultura mafiosa, se han apoderado definitivamente del país. Habría que aceptar que desde una perspectiva histórica el modelo político del Magdalena Medio (Morena, años ochenta) triunfó.



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      1. 6/17/2009 Rebeca wrote:
        ..."Cuando el presidente Betancur Cuartas visitó a la "Capital antisubversiva de Colombia" en 1985, ...En esos momentos se decía que las aguas del río Magdalena llevaban más cadáveres que peces. según los organismos de derechos humanos, entre 1982 y 1985 fueron asesinadas unas 5.000 personas en esa región. A  pesar de ello , el presidente Betancur completó su discurso: "Este Magdalena Medio en paz es la patria que el presidente Betancur quería dar a todos los colombianos...

        Así que tienes razón. Es el cumplimiento de una meta política,la de implantar el régimen de pacificación anticomunista del Magdalena Medio en toda Colombia. y el uribismo en este caso es el logro de hacer un partido como MORENA a nivel nacional. Hay que agregar que en este modelo del Magdalena Medio  las grandes empresas tanto nacionales como extranjeras se apoderaron de las tierras más fértiles del Magdalena Medio mientras mataban a los campesinos acusándolos de subversivos.
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        1. 6/18/2009 Editor Colombia Hoy wrote:
          Rebeca, al leer y releer tu comentario entra una gran desazón. Cuál es la salida? Cómo frenar un proyecto que viene caminando desde hace décadas? Porque eso es lo de fondo, de resto todos los escándalos que aparecen semana tras semana no son otra cosa que la evidencia que esas fuerzas antidemocráticas siguen avanzando.

          Creo que en un país como el nuestro la salida correcta está en la defensa cerrada de la Constitución de 1991.Esa Constitución es en realidad el único cambio profundo que se ha producido en el país en los últimos tiempos. Cuando la disyuntiva es entre dictadura civil o democracia, la constitución se convierte en la única tabla de salvación.  Lamentable tener que llegar a una conclusión así, cuando lo que se observa en el resto de América Latina es una avance de los proyectos de orientación socialista.

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          1. 6/18/2009 Rebeca wrote:
            ¿De la Constitución dices? Dirás lo que queda de la misma. Yo pienso que esa constitución tiene grandes fallos y por esta razón es por lo que les ha sido tan fácil convocar referendums, manejar el consejo de la judicatura, presionar fiscales y procuradores  etc... Para mí el gran fallo de la Constitución del 91 es que no obliga a la carrera judicial. ¿Cómo puede ser magistrado un hombre que es ficha política del tal o cual senador? El Consejo Superior de la Judicatura debe estar formado por juristas y como en el caso de la Corte debe representar un ascenso en la carrera judicial. La Corte Constitucional  o es un club cerrado a la manera de Francia donde se entra cuando se está al final de la carrera política y en ese caso es muy difícil que se vendan o también se fija una trayectoria a partir de la rama administrativa.. Hay que impedir que el nombramiento de jueces se haga por elecciones de las otras ramas del poder. El fiscal igual, debe ser un jurista y de carrera judicial y de la misma manera el Ministerio Público. El no haber previsto esto es lo que la ha hecho tan frágil y no llegará a los cien años como la otra.
            Igualmente en la convocación de plesbicitos: La Constitución debe fijar cuáles son los temas que por afectar de manera grave la vida de los colombianos pueden ser sometidos a referendo. Y esta el caso por ejemplo el del TLC: es algo que va a traer enormes beneficios a un grupo ecónomico determinado, por ejemplo a Ardila Lule, pero va arrastrar a la gran mayoría a una dependencia extrema ya que la alimentación que consuman los colombianos vendrá toda de afuera.  Nos hará más vulnerables, ahora sólo bastaría con amenazarnos que si no nos portamos bien nos cortaran el suministro de éste u otro alimento. Un arma fácil de sometimiento, Además toda la agricultura del primer mundo está subvencionada y tecnificada. Por todos los riesgos a los que será sometida la nación, el tratado que nadie conoce, ni siquiera los parlamentarios que lo aprobaron vergonzosamente a pupitrazo, debería ser leído y discutido en todos los foros, universidades, liceos, acciones comunales, etc... y luego sometido a referendum. 
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          2. 6/18/2009 Rebeca wrote:
            El esquema de lo que sería Colombia a partir del Magdalena Medio fue también sostenido por los USA y  por Israel. El ex coronel Bohórquez Montoya  ex comandante del Batallón Bárbula de Puerto Boyacá en 1988 fue quien acogió a los mercenarios isralíes, y luego en su defensa cuando fue destituído por la masacre de la Rochela durante un breve tiempo, alegó que éstos mercenarios habían llegado en una misión legal y además enseñaba una fotografía del entonces embajador de Estados Unidos, Anthony Gillespie, con él cuando en 1988 visitaba la capital antisubversiva de Colombia. Según sus afirmaciones el embajador vistaba asiduamente la zona. Dos semanas después de esta declaración  Bohórquez fue asesinado en Bogotá por "desconocidos". Por la misma época en que llegaron los mercenarios a Colombia, el embajador de Israel en Colombia fue visto con un enlace de De Fidel Castaño en Montería Córdoba.
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