¿Democracia o dictadura?
Esclarecedora la columna de Rodolfo Arango en El Espectador, titulada ¿Estado Social de Derecho o dictadura?, donde afirma:
Nos enfrentamos entonces ante una verdadera encrucijada, no ya del alma caprichosa y antidemocrática de Uribe, sino una de tipo histórico. La verdadera encrucijada que vivimos no es precisamente la que hábilmente se promueve desde el despacho presidencial entre Estado de derecho o estado de opinión. La encrucijada nacional consiste en defender la democracia y el Estado de derecho o saltar al abismo de la dictadura. El caudillo de banana republic, cual Flautista de Hamelin, conduce al país hacia el segundo destino.
La Constitución de 1991 pretendió ampliar la democracia y realizar las reformas sociales postergadas desde 1936. Pero fue ingenua ante la penetración del narcotráfico en la sociedad y la política. La emergente clase social narcoparamilitar accedió en una década al poder político regional y nacional, con un discurso de derecha y de salvación nacional, dispuesta a limpiar al país tanto de la guerrilla como del pensamiento de izquierda democrática que amenazaba su hegemonía política y el lavado de su nueva riqueza. El Estado Social de Derecho fue paulatinamente reemplazado por el Estado comunitario. Los ciudadanos tornáronse súbditos, dependientes de las dádivas del gran salvador. La trampa, el engaño y el crimen sustituyeron el respeto a las normas y los procedimientos. Ni la caída del estatuto antiterrorista ni las angustiosas defensas judiciales han podido contener el actuar criminal de chuzadores, asesinos, calumniadores, cohechadores, intimidadores, infractores internacionales y déspotas oficiales. La opción definitiva entre Estado Social de Derecho o dictadura se acerca. Esperaremos expectantes la decisión del guardián de la Constitución de 1991.No me cabe la menor duda que nos encontramos ante esa disyuntiva, como ya lo habíamos señalado en este blog el pasado mes de junio en el artículo ¿Cuál es el candidato de la democracia?, donde se afirmaba:
Colombia enfrenta una disyuntiva entre democracia o dictadura civil, que los candidatos no uribistas se están demorando en presentarle claramente al país. El mayor desafío que enfrenta la sociedad colombiana en los actuales momentos consiste, ni más ni menos, en defender la democracia y la vigencia del Estado de derecho, después de dos gobiernos consecutivos que han minado las raíces mismas de la Constitución de 1991.
Nos enfrentamos entonces ante una verdadera encrucijada, no ya del alma caprichosa y antidemocrática de Uribe, sino una de tipo histórico. La verdadera encrucijada que vivimos no es precisamente la que hábilmente se promueve desde el despacho presidencial entre Estado de derecho o estado de opinión. La encrucijada nacional consiste en defender la democracia y el Estado de derecho o saltar al abismo de la dictadura. El caudillo de banana republic, cual Flautista de Hamelin, conduce al país hacia el segundo destino.











Hola Mariano: Afortunadamente aún existen en este país de apasionados e ignorantes personajes del periodismo que dan un toque de alerta sobre desastres previsibles. Todas las persona librepensantes debemos estar de acuerdo con el diagnóstico que planteas sobre la dictadura que se quiere instaurar en este país polarizado desde el centro mismo del poder. Este pequeño dictadorzuelo de aldea, además de querer perpetuarse en la presidencia, ha estigmatizado a todo aquel que no está con sus ideas fachistas. En las actuales circunstancias, es un riesgo letal pronunciarse en público contra las políticas del gobierno. Se corre el riesgo de ser agredido por la intolerancia de quienes ponderan a pie juntillas los procedimientos del mecías. Es tan grande el temor que sentimos los antigobiernistas, que ante un eventual nuevo mandato de Uribe, es preferible abandonar el país hasta cuando pase esta etapa de oscurantismo nacional.
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