No más Uribe

(Por: Marcela Lleras - El Espectador) EN EL MOMENTO EN QUE SE APROBÓ en la Cámara de Representantes el referendo reeleccionista, lleno de vicios de forma y empujado con prácticas de compra de votos, hubo euforia de todos los uribistas.

Entonces, si no me equivoco, el Ministro del Interior o alguno de los “honorables” congresistas declaró: “¡Ganó la democracia!”. Inmediatamente se me vino a la cabeza la frase del coronel Plazas Vega, en la retoma del Palacio de Justicia, cuando, como un orate, entró con tanquetas Cascabel al Palacio, disparando indiscriminadamente contra guerrilleros, magistrados y empleados: “Aquí defendiendo la democracia, maestro”. Sí, defendiendo la democracia con todos los muertos que hubo, incluyendo 11 magistrados y un sinnúmero de desaparecidos, sacados de allí, torturados hasta la muerte y enterrados en fosas comunes. ¡Pobre democracia la colombiana, tan vapuleada!

Y este Gobierno la seguirá estrujando y zarandeando con el afán de Uribe de que el referendo reeleccionista pase rápido por todas las instancias, hasta que finalmente llegue a la votación.

Es que la gavilla uribista no tiene vergüenza, y ahora pretende reducir el censo electoral para que sean menos los votos necesarios para la elección de Uribe. Quieren sacar las cédulas de los muertos, lo que no está mal, pero como ha habido tantas trampas, no se nos haga raro que esos mismos muertos terminen votando para que Uribe se perpetúe en el poder.

Esta plaga de corruptos seguirá insistiendo en toda clase de maniobras y seguirá llevándose por delante al Estado Social de Derecho.

¿Qué pasa con la gente: no se da cuenta de esto? Algunos se hacen los anestesiados, porque están comiendo de la mano del Gobierno. Pero otros sí ven, o lo viven, porque cada día que pasa se empobrecen más. Hoy en Colombia hay 21 millones de pobres y 8 millones de indigentes. La brecha entre los ricos y los pobres es mayor. No se han dado cuenta de que el Ejecutivo tiene otras prioridades, como la obsesión monotemática contra las Farc, que se traduce en una guerra con el bolsillo abierto; como el enriquecimiento de los empresarios cercanos al Gobierno; como las políticas asistenciales destinadas a beneficiar a familias pobres, que retribuyen la “generosidad” del Gobierno en las urnas.

Duele ver que todo esto está pasando enfrente de nuestros ojos y, aunque sea peligroso para el que lo diga, es una obligación hacerlo. Si no es ahora, que todavía hay algún asomo de libertad de expresión, si Uribe sale reelegido, este será el paso definitivo hacia una dictadura.

Pero hay un consuelo y es que mucha gente que antes había votado por él ya no lo hará. También espero que en las siguientes instancias por donde debe pasar el referendo para su aprobación final, como la Corte Constitucional, no llegue la mano larga del Gobierno.

Se me ocurre que en vez de hacer marchas contra Chávez en Colombia —eso dejémoselo a los venezolanos— hagamos marchas, obviamente pacíficas y sin arengas oprobiosas, de “No más Uribe”.


Fuente | No más Uribe | ELESPECTADOR.COM



 

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  • 9/15/2009 Nicolas wrote:
    "Estado de Opinion"?? BAH !!!

    Demagogia es la palabra, aprendida de sus amos los gringos con sus manipulaciones mediaticas y su undermining de la educacion (feudalismo) para poder hacer y deshacer.
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    1. 9/15/2009 Editor Colombia Hoy wrote:
      Nicolás, me he estado preguntando por qué tanta bulla con el estado de opinión. En realidad Uribe se refiere a un "clima de opinión", en el sentido de una actitud favorable a sus intereses en la opinión pública, que puede movilizar políticamente a voluntad propia, que no cuestiona las decisiones del caudillo, que no está mediada por partidos políticos y que está respaldada por la fuerza armada. Aquí hay un ejemplo de un pueblo sumiso y organizado según la voluntad suprema del líder, dentro de un estado de opinión.

      Uribe es un experto en la materia porque lleva siete años ejecutando los procedimientos de "campaña permanente" que le enseñaron los gringos y que le administró su Goebbels de cabecera. Ha sido sistemático en la materia y hay que abonárselo, como cuando decide prender el ventilador para desviar la atención de uno de sus frecuentes escándalos políticos, o cuando pretende realizar una "gira muda" o una táctica de silencio para reducir su visibilidad ante los medios.  Por otro lado, es fácil para algunos desconocer que Colombia lleva siete años de guerra sicológica, cuyo principal instrumento han sido los medios de comunicación y los consejos comunales de gobierno. La opinión pública colombiana está cautiva de la verdad oficial y ha sido manipulada hasta la saciedad.  TRG, como contratista del Pentágono,  ha hecho un trabajo magnífico en Colombia, así ello haya significado sacrificar la democracia y servir a los intereses de gobernantes siniestros.

      El estado de opinión fue creado pacientemente siguiendo los lineamientos de la estrategia de comunicaciones del gobierno y haciendo uso de las más modernas tácticas de guerra sicológica.

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