El riesgo de deflación en Colombia o cómo una “hazaña” se convierte en peligro
Las autoridades económicas colombianas nos han querido mostrar como una gran hazaña
el aumento del 2 por ciento en los precios al consumidor en 2009 y no
cesan de señalar los beneficios que esto trae a la economía nacional.
Lo que no nos han dicho es que, técnicamente hablando, la economía
colombiana puede estar transitando ya por el delicado camino de la deflación, y que este fenómeno puede ser más el resultado de una mala gestión de la recesión económica que un motivo de celebración.
¿Qué es la deflación?
La deflación se entiende como "una caída de los precios en el conjunto de la economía que se prolonga durante varios períodos (al menos dos trimestres según el Fondo Monetario Internacional). La deflación es el fenómeno económico opuesto a la inflación, e implica tasas de variación negativas del IPC. La deflación se produce cuando la oferta de bienes y servicios en una economía es superior a la demanda: el sector empresarial se ve obligado a reducir los precios para poder vender la producción y no verse obligado a acumular stocks."
Los efectos de la deflación no son positivos, como ha querido mostrar el gobierno colombiano, sino al contrario, son perniciosos y difíciles de corregir: "Un descenso de los precios deteriora los resultados empresariales, lo que implica recortes de plantilla y de inversión en bienes de equipo, lo que a su vez lleva a una disminución de la demanda que de nuevo recorta el excedente empresarial. La deflación provoca fuertes distorsiones en la actividad financiera, ya que aumenta la carga real de intereses que sufren los deudores. En efecto, los tipos de interés no pueden disminuir por debajo de cero, pero los precios están cayendo, lo que aumenta el poder adquisitivo del dinero".
¿Llegó la deflación a Colombia?
De acuerdo con cifras del DANE, el Indice de Precios al Consumidor durante 2009 fue de 2 por ciento (la meta de inflación del Banco de la República bordeaba el 5 por ciento). Detrás de esta cifra, sin embargo, se oculta una serie negativa a lo largo del segundo semestre, que podría configurar una situación deflacionaria. Miremos las cifras de mayo a diciembre de 2009:
Mayo:0.01
Junio: -0.06
Julio: -0.04
Agosto: 0.04
Septiembre: -0.11
Octubre: -0.13
Noviembre: -0.07
Diciembre: 0.08
Los índices más bajos se encuentran en las ciudades de Armenia, Rioacha, Manizales e Ibagué. Por grupos de bienes y servicios, los menores índices están en alimentos, vestuario, esparcimiento, transporte y comunicaciones.
Es evidente que aquí existe una situación que va mucho más allá de la buena noticia que ha querido presentar el gobierno nacional. En realidad lo que tenemos es un motivo de preocupación, más que de celebración.
Estas cifras muestran que la recesión económica está impactando drásticamente la demanda y el aparato productivo. La búsqueda de una inflación mínima es una meta permanente de las autoridades económicas pero, en este caso, aquella se puede estar transformando peligrosamente en deflación, como un indicador del impacto de la recesión económica y de la impotencia del Banco de la República y el Ministerio de Hacienda.
Evidentemente no estamos solos en esta "hazaña". Como resultado de la recesión económica internacional, 10 países de América Latina tuvieron en 2009 las menores tasas de inflación en décadas, entre ellos Chile (primera caída anual de la inflación en más de 70 años), Perú, México, Ecuador y Brasil. En Europa las mayores caídas se produjeron en España (0,9 por ciento) e Italia (0,8 por ciento, la inflación más baja en 50 años).
En Chile, el vicepresidente del Instituto Cenda, se mostró preocupado por la drástica caída en el nivel de precios: "Deflación existe solamente en las economías que están atravesando una crisis muy profunda, como la economía mundial en los años '30 o como la economía japonesa en el transcurso de toda la década pasada que experimentó este mismo fenómeno de deflación".
En el Ministerio de Hacienda y el Banco de la República de Colombia, mientras tanto, celebraron la noticia con champán.
En síntesis: la economía colombiana puede estar en un ciclo de deflación, lo cual debe ser motivo de preocupación más que de celebración.
Sigo creyendo que el gobierno colombiano no se ha tomado lo suficientemente en serio la recesión económica mundial.
¿Qué es la deflación?
La deflación se entiende como "una caída de los precios en el conjunto de la economía que se prolonga durante varios períodos (al menos dos trimestres según el Fondo Monetario Internacional). La deflación es el fenómeno económico opuesto a la inflación, e implica tasas de variación negativas del IPC. La deflación se produce cuando la oferta de bienes y servicios en una economía es superior a la demanda: el sector empresarial se ve obligado a reducir los precios para poder vender la producción y no verse obligado a acumular stocks."
Los efectos de la deflación no son positivos, como ha querido mostrar el gobierno colombiano, sino al contrario, son perniciosos y difíciles de corregir: "Un descenso de los precios deteriora los resultados empresariales, lo que implica recortes de plantilla y de inversión en bienes de equipo, lo que a su vez lleva a una disminución de la demanda que de nuevo recorta el excedente empresarial. La deflación provoca fuertes distorsiones en la actividad financiera, ya que aumenta la carga real de intereses que sufren los deudores. En efecto, los tipos de interés no pueden disminuir por debajo de cero, pero los precios están cayendo, lo que aumenta el poder adquisitivo del dinero".
¿Llegó la deflación a Colombia?
De acuerdo con cifras del DANE, el Indice de Precios al Consumidor durante 2009 fue de 2 por ciento (la meta de inflación del Banco de la República bordeaba el 5 por ciento). Detrás de esta cifra, sin embargo, se oculta una serie negativa a lo largo del segundo semestre, que podría configurar una situación deflacionaria. Miremos las cifras de mayo a diciembre de 2009:
Mayo:0.01
Junio: -0.06
Julio: -0.04
Agosto: 0.04
Septiembre: -0.11
Octubre: -0.13
Noviembre: -0.07
Diciembre: 0.08
Los índices más bajos se encuentran en las ciudades de Armenia, Rioacha, Manizales e Ibagué. Por grupos de bienes y servicios, los menores índices están en alimentos, vestuario, esparcimiento, transporte y comunicaciones.
Es evidente que aquí existe una situación que va mucho más allá de la buena noticia que ha querido presentar el gobierno nacional. En realidad lo que tenemos es un motivo de preocupación, más que de celebración.
Estas cifras muestran que la recesión económica está impactando drásticamente la demanda y el aparato productivo. La búsqueda de una inflación mínima es una meta permanente de las autoridades económicas pero, en este caso, aquella se puede estar transformando peligrosamente en deflación, como un indicador del impacto de la recesión económica y de la impotencia del Banco de la República y el Ministerio de Hacienda.
Evidentemente no estamos solos en esta "hazaña". Como resultado de la recesión económica internacional, 10 países de América Latina tuvieron en 2009 las menores tasas de inflación en décadas, entre ellos Chile (primera caída anual de la inflación en más de 70 años), Perú, México, Ecuador y Brasil. En Europa las mayores caídas se produjeron en España (0,9 por ciento) e Italia (0,8 por ciento, la inflación más baja en 50 años).
En Chile, el vicepresidente del Instituto Cenda, se mostró preocupado por la drástica caída en el nivel de precios: "Deflación existe solamente en las economías que están atravesando una crisis muy profunda, como la economía mundial en los años '30 o como la economía japonesa en el transcurso de toda la década pasada que experimentó este mismo fenómeno de deflación".
En el Ministerio de Hacienda y el Banco de la República de Colombia, mientras tanto, celebraron la noticia con champán.
En síntesis: la economía colombiana puede estar en un ciclo de deflación, lo cual debe ser motivo de preocupación más que de celebración.
Sigo creyendo que el gobierno colombiano no se ha tomado lo suficientemente en serio la recesión económica mundial.










Es una situación muy delicada la que se esta viviendo y dentro de muy poco tiempo
se pondrá mas difícil.Debido que la bolsa
de E.U. esta por caer.
O sea que no es nada para celebrar.
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La economía mundial esta pasando por tiempos muy difíciles lo cual afectara
la Bolsa Colombiana dentro de los siguientes tres meses.
No es algo para celebrar ya que esto traerá desempleo,hambre y todo lo que viene en una depresión que es lo que se avecina.
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Es que no se han dado cuenta. Los precios que no suben, la mercancía que no se vende, los créditos que se encarecen provocan un estancamiento de la economía. Y además como Venezuela ya no le compra a Colombia, los bienes de exportación inundan el mercado local, luego hay demasiadas ofertas y poca capacidad de compra. Colombia es un país de economía satélite, no la planea, no puede o no sabe planear su economía así que sólo padece la que rige en el primer mundo. Hay crisis en los Estados Unidos, en España, ellos tienen reservas para evitar un levantamiento social, Colombia no. Colombia Desprecia la defensa de su soberanía alimentaria en un espacio geográfico diverso y fértil, solicita la inversión extranjera, pero la mala, la que se lleva los recursos no renovables, la que destruye el suelo, los ríos y las montañas, la que no genera riquezas sino dependencia y miseria, la que niega la transferencia de tecnología. Y encima de ello lo celebran. ¿Seremos estúpidos?
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