Estudiantes por la mañana, soplones por la tarde

La decisión de Uribe de vincular a miles de estudiantes de la ciudad de Medellín a la red de informantes de la “seguridad democrática” es un factor que contribuye a acentuar el problema de criminalidad en Medellín, antes que a atenuarlo.

Uribe ha ofrecido una bonificación de cien mil pesos mensuales a cada estudiante que se enliste en el programa. Además aumentó el pie de fuerza en la ciudad, en un esfuerzo por reducir una tasa de homicidios que creció en 108 por ciento entre 2008 y 2009.

Convertir a los estudiantes en informantes de los organismos de seguridad deteriora aún más los lazos de confianza entre la ciudadanía, agrava la situación de vulnerabilidad de un sector de la población que ya está estigmatizado y clienteliza la seguridad pública en temporada electoral.

Las redes de informantes pueden contribuir a la reducción de la criminalidad, es cierto, pero en el proceso siembran la desconfianza entre las propias comunidades. Ya es común que en muchos lugares del país la gente se haya vuelto prevenida para comunicarse con libertad pues se sospecha la presencia de los tentáculos de los aparatos de seguridad que, como el Gran Hermano, desbordan su función de control del delito y se inmiscuyen en la vida privada de las personas tomando nota de las  preferencias políticas, los disensos, las críticas al régimen y el descontento social. Profundizar ese clima de “secretismo” y desconfianza dentro de la comunidad estudiantil, en un régimen donde la crítica es asimilable al terrorismo, termina siendo un atentado contra la libertad y contra la seguridad de los mismos estudiantes.

Pero además, se trata de una medida que refuerza una percepción existente dentro de los organismos de seguridad según la cual los jóvenes, con sus manifestaciones de independencia o rebeldía, constituyen una amenaza para el orden social. Es más fácil decir: “los jóvenes son un peligro”, porque están más involucrados en hechos de violencia, que sentarse a analizar y resolver las causas de la criminalidad, jalonada y propiciada muchas veces por actores organizados que, eventualmente, son de tipo paraestatal o estatal. Emplear sistemáticamente a los estudiantes para que se conviertan en “soplones” es una medida que pone en riesgo la integridad física y la vida del informante y del “positivo”, sea este una amenaza real o no. ¿A qué puede conducir esta práctica en el país de las limpiezas sociales, los falsos positivos, la intolerancia y los “terroristas vestidos de civil”?

En últimas, lo más cuestionable es el tipo de sociedad que se quiere moldear con esta iniciativa. El modelo uribista busca promover la seguridad y el orden como fines de la sociedad en sí mismos, aún por encima de los derechos fundamentales, la convivencia y el Estado de derecho. Busca imponer la seguridad y el orden como un fin y no como un medio.

Finalmente, resulta curioso que el gobierno busque cooptar a miles de estudiantes en Medellín mediante el pago de una bonificación-subsidio de cien mil pesos mensuales, precisamente en etapa electoral. Es decir que a la repartija de subsidios directos a través de los consejos comunales se añade ahora una nueva fuente de clientelismo. ¿Cuál puede ser el sentido de este intercambio de favores? Se me ocurre que la medida tiene como propósito político sostener a flote la agonizante nave uribista en su propio terruño, en momentos en que la criminalidad se ceba una vez más con la ciudad, y en vísperas de unas elecciones donde se pondrá a prueba la sostenibilidad de su política de seguridad.

Los estudiantes no tienen por qué cumplir funciones de soplones a sueldo, alimentando la desconfianza entre la comunidad universitaria, poniendo en peligro sus propia seguridad y la de sus compañeros, y convirtiéndose por necesidad en sostenedores de un régimen corrupto y mafioso.



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  • 1/28/2010 Nicolas wrote:
    Que humillación nacional es tener un presidente con tendencias criminales. Lo peor es que pareciera que ni se da cuenta pero a lo mejor solo se hace el loco y sabe perfectamente lo que proponen.
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    1. 1/28/2010 Rebeca wrote:
      El presidente Uribe lo que quiere es criminalizar a la sociedad. En un país en donde hay tantas necesidades económicas, en donde tantos estudiantes pasan dificultades de todo tipo para terminar cada y cada año de estudios, hacer una propuesta de este manera es incitarlos a la delación sino que muchas veces, por obtener el precio ofrecido, entregarán a compañeros o profesores inocentes que sólo manifiestan el derecho a la libre expresión. No es suficiente los ejemplos que nos da la historia:la delación de moros o judíos como herejes en la época de Isabel la Católica y luego con la Inquisisción con el fín de apropiarse sus bienes o no pagar una deuda etc...  la delación de los judíos en la Francia ocupada, en la que tantos perdieron su vida en las cámaras de gas. La delación de los republicanos en la época franquista y como de costumbre muchas veces la acusación venía de un socio que quería quedarse con el negocio, de alguien que quería la tierra o la casa,  deudores contra acreedores. En Colombia en donde no queremos estudiar la historia ya ocurrió esto durante el gobierno de Ospina Pérez y las cárceles se llenaron de liberales y sobre todo de gaitanistas.
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      1. 1/28/2010 Editor Colombia Hoy wrote:
        Rebeca, gracias por ampliarnos el contexto.

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      2. 1/28/2010 Nicolas wrote:
        Así mismo es Rebeca, especialmente con respecto a esta frase que lanzaste:

        El presidente Uribe lo que quiere es criminalizar a la sociedad.


        Eso mismo es lo que han hecho con la guerra contra las drogas (bastardos cínicos), criminalizar a todo adicto (por ende a toda una industria) excepto si ves testimonios como los del ex-US Marshall (alguacil federal norteamericano negro y muy decente:

        http://www.youtube.com/watch?v=HmgeCeGk--I ) al que persiguieron y echaron por oponerse al hecho de que estos rednecks (blancos pobres no educados del sur, racistas e imperialistas) nada mas perseguían a los negros y los latinos no a los blancos norteamericanos que tambien usaban y distribuían droga (la CIA, a nivel industrial). Fue así como tambien montaron lo que todo estado fascista necesita: redes de informantes en la población. Millones de personas no-violentas tienen tras las rejas (minorias en su 95%; limpieza etnica) y es lo mismo que quieren usar aqui y en otras colonias de su "imperio".

        Con respecto a nuestra tragica historia, lo que hay que hacer es JUSTICIA!!!

        A proposito de esta historia, por alli lei un escrito de un academico colombiano (se me escapa el nombre) que residia en Mexico y que la puerca fascista Calderon deporto y la zorra fascista de Uribe lo encarcelo en Bogota. En el, este senor describe como cuando era nino se quedaba despierto escuchando a los mayores hablar sobre la limpieza etnica emprendida por estos bellacos, marionetas ensangrentadas de los Rockefeller y la CIA. Cuenta que el premio de los conservadores eran los fetos de personas liberales y que los sacaban y los atravesaban con sus bayonetas. Esto es verdad, no? Zorras malditas, todo esto por quedarse con el poder y seguir siendo lavaperro de plutarca en vez de lider de una patria (y con el potencial y la riqueza de Colombia !!!); apátridas genocidas.
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      3. 1/28/2010 Nicolas wrote:
        Por eso es que esto del profesor Carmona encaja, no solo con lo que pasaba en Colombia sino acá en EE.UU. tenian el mismo cuentico acerca de que había mucha gente en el mundo!! Increíble.

        Las actividades antinatalistas se iniciaron en Colombia a mediados del decenio de 1960 y han sido ejecutadas principalmente por organismos particulares, en especial por Profamilia, tras los cuales el estado ha ocultado su política antinatalista para esquivar las protestas religiosas, en particular las católicas, y para evitar entrar en 478 confrontación con la población, que, mayoritariamente, dice ser católica. El estado montó un campo de experimentación antinatalista en Colombia, con el respaldo político y económico de los Estados Unidos de América y de las agencias internacionales sanitarias, financieras y políticas (Organización Mundial de la Salud, Fundación Kellog, Fundación Rockefeller, Banco Mundial, Fondo Monetario Internacional, Naciones Unidas). No existió entre nosotros, mujeres y hombres colombianos en ejercicio de su capacidad sexual y reproductiva, lo que se llama la “libertad reproductiva o de procreación”, entendida como la “libertad concerniente a actividades y elecciones relacionadas con la procreación” (J. Robertson, citado por Brock) (32); aquí de elección poco o nada hubo, pues todo fue manipulación e imposición, aprovechando, entre otras condiciones, el analfabetismo básico y funcional, el atraso cultural, el miedo religioso y el desespero económico que agobiaba y agobia a la inmensa mayoría de colombianos.
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    2. 1/28/2010 Editor Colombia Hoy wrote:
      Claro que tiene muy claro para donde va!

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