Elecciones presidenciales 2010: ¡Que no cunda el pánico!
La angustia y la desesperación se ha apoderado de una parte importante de las campañas derrotadas el pasado 30 de mayo, entre ellas, las de Mockus, Petro y Pardo. Santos ganó la primera vuelta presidencial por amplia ventaja, es cierto, pero ese no es el fin de la historia. El país se sorprenderá el 20 de junio cuando descubra que la diferencia entre la votación de Mockus y Santos se cerrará dramáticamente.
Santos consiguió el pasado 30 de mayo 6.758.539 votos, una cifra inferior a los 7.397.835 votos que consiguió Uribe en 2006 y superior a los 5.862.655 que había conseguido el mismo Uribe en 2002. Es evidente que Santos intentó ganar en primera vuelta, con la movilización de la maquinaria conservadora y liberal al servicio del uribismo. Y no lo consiguió, aunque en realidad prácticamente ya “raspó la olla”. Es decir, Santos prácticamente ya tocó el techo de su potencial electoral.
Entre primera y segunda vuelta Santos aumentará su caudal electoral, fundamentalmente, a partir de los votos de Vargas Lleras que se deslicen a su campaña. Y pare de contar. El resto será marginal.
El Partido Conservador, consiguió 892.323 votos, es decir, menos de los votos que había conseguido Noemí Sanín en la consulta de ese partido. Eso simplemente muestra que Arias, como ha denunciado Noemí, ya se llevó más de un millón de votos conservadores para el Partido de la U. Más interesante aún es constatar que la votación de Noemí en 2002 ascendió a 641.884 votos, lo que nos lleva a afirmar que el caudal electoral puramente noemicista se encuentra entre los 600.000 y los 800.000 votos. Los votos que recibió Noemí el domingo pasado no fueron votos conservadores, fueron votos noemicistas, que después de los enfrentamientos entre Noemí y con Santos difícilmente pasarán en su totalidad a las huestes de la U. Es decir, esos no son votos amarrados ni fácilmente endosables, razón por la cual asumo que un porcentaje importante podrían terminar en la ola verde.
Algo similar ocurre por el lado liberal. El Partido Liberal sacó 636.624 votos en 2010, muy por debajo de los 3.514.779 que consiguió Serpa en 2002 y de los 1.404.235 de 2006. Curiosamente, la votación de 2010 de Pardo, es levemente superior a los 526.298 votos que él mismo consiguió en la consulta liberal en 2006. En este caso también sospecho que los votos liberales uribistas ya se fueron para el Partido de la U durante la primera vuelta, e inclusive que muchos votos de la vertiente de “izquierda” liberal, ya se deslizaron hacia Antanas e inclusive hacia el Polo. ¿Se irá la votación conseguida por Pardo para donde Santos? Es posible que una proporción mínima lo haga, pero el componente del voto de opinión de Pardo podría votar por Mockus el 20 de junio, si este último consigue incorporar parte del discurso de Pardo en la propuesta programática de los verdes.
Por otra parte, el Polo ya ha mostrado su interés de formalizar un acuerdo programático con los verdes, por encima de la mesa, sobre la base de intereses programáticos comunes, y no sobre compromisos burocráticos. Hablamos de 1.329.521 votos del Polo, que en términos programáticos no son incompatibles que el núcleo programático de legalidad democrática promovido por Mockus.
En síntesis, sostengo que Mockus crecerá sorprendentemente entre la primera y la segunda vuelta. Aún así, las matemáticas no cuadran completamente para que alcance el triunfo y puede tener un déficit cercano al millón de nuevos votos, que deberá conseguir en escasas tres semanas.
Por eso las prioridades del momento deben ser: blindar los votos ya conseguidos, corregir los errores de estrategia y comunicación (recuperar la iniciativa, no caer en las tretas santistas, prepararse para los debates), canalizar el mayor número de votos de Noemí, Pardo y el Polo; y conseguir los votos nuevos. Muy difícil, pero no imposible.
Opino que si Mockus pierde en segunda vuelta, no recibirá una paliza, como quiere hacerse creer en este momento y, al contrario, la votación será muy cerrada entre los dos candidatos. Y eso ya sería importante en términos de la construcción de una alternativa política.
No es el momento de dejarse llevar por la angustia y el derrotismo. El cambio sí es posible, pero se necesita cierta flexibilidad tanto desde los liderazgos políticos como desde la base.
Santos consiguió el pasado 30 de mayo 6.758.539 votos, una cifra inferior a los 7.397.835 votos que consiguió Uribe en 2006 y superior a los 5.862.655 que había conseguido el mismo Uribe en 2002. Es evidente que Santos intentó ganar en primera vuelta, con la movilización de la maquinaria conservadora y liberal al servicio del uribismo. Y no lo consiguió, aunque en realidad prácticamente ya “raspó la olla”. Es decir, Santos prácticamente ya tocó el techo de su potencial electoral.
Entre primera y segunda vuelta Santos aumentará su caudal electoral, fundamentalmente, a partir de los votos de Vargas Lleras que se deslicen a su campaña. Y pare de contar. El resto será marginal.
El Partido Conservador, consiguió 892.323 votos, es decir, menos de los votos que había conseguido Noemí Sanín en la consulta de ese partido. Eso simplemente muestra que Arias, como ha denunciado Noemí, ya se llevó más de un millón de votos conservadores para el Partido de la U. Más interesante aún es constatar que la votación de Noemí en 2002 ascendió a 641.884 votos, lo que nos lleva a afirmar que el caudal electoral puramente noemicista se encuentra entre los 600.000 y los 800.000 votos. Los votos que recibió Noemí el domingo pasado no fueron votos conservadores, fueron votos noemicistas, que después de los enfrentamientos entre Noemí y con Santos difícilmente pasarán en su totalidad a las huestes de la U. Es decir, esos no son votos amarrados ni fácilmente endosables, razón por la cual asumo que un porcentaje importante podrían terminar en la ola verde.
Algo similar ocurre por el lado liberal. El Partido Liberal sacó 636.624 votos en 2010, muy por debajo de los 3.514.779 que consiguió Serpa en 2002 y de los 1.404.235 de 2006. Curiosamente, la votación de 2010 de Pardo, es levemente superior a los 526.298 votos que él mismo consiguió en la consulta liberal en 2006. En este caso también sospecho que los votos liberales uribistas ya se fueron para el Partido de la U durante la primera vuelta, e inclusive que muchos votos de la vertiente de “izquierda” liberal, ya se deslizaron hacia Antanas e inclusive hacia el Polo. ¿Se irá la votación conseguida por Pardo para donde Santos? Es posible que una proporción mínima lo haga, pero el componente del voto de opinión de Pardo podría votar por Mockus el 20 de junio, si este último consigue incorporar parte del discurso de Pardo en la propuesta programática de los verdes.
Por otra parte, el Polo ya ha mostrado su interés de formalizar un acuerdo programático con los verdes, por encima de la mesa, sobre la base de intereses programáticos comunes, y no sobre compromisos burocráticos. Hablamos de 1.329.521 votos del Polo, que en términos programáticos no son incompatibles que el núcleo programático de legalidad democrática promovido por Mockus.
En síntesis, sostengo que Mockus crecerá sorprendentemente entre la primera y la segunda vuelta. Aún así, las matemáticas no cuadran completamente para que alcance el triunfo y puede tener un déficit cercano al millón de nuevos votos, que deberá conseguir en escasas tres semanas.
Por eso las prioridades del momento deben ser: blindar los votos ya conseguidos, corregir los errores de estrategia y comunicación (recuperar la iniciativa, no caer en las tretas santistas, prepararse para los debates), canalizar el mayor número de votos de Noemí, Pardo y el Polo; y conseguir los votos nuevos. Muy difícil, pero no imposible.
Opino que si Mockus pierde en segunda vuelta, no recibirá una paliza, como quiere hacerse creer en este momento y, al contrario, la votación será muy cerrada entre los dos candidatos. Y eso ya sería importante en términos de la construcción de una alternativa política.
No es el momento de dejarse llevar por la angustia y el derrotismo. El cambio sí es posible, pero se necesita cierta flexibilidad tanto desde los liderazgos políticos como desde la base.










Si Mockus deja de lamberle a Uribe. A mí me parece que la votación en blanco crecerá. Le daré mi voto a los verdes no por Mockus sino contra Santos.
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Pareciera que Mockus va a seguir manejando ese equilibrio entre darle algunos golpes a Uribe por el lado, sin enfrentarlo completamente. Pero ahora que tendrá que ampliar el discurso, le va a costar más trabajo manejar ese equilibrio.
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A la hora en que escribo este comentario, se da por descontado que el Polo y los verdes no alcanzaron un acuerdo.
Petro ha dicho que el uribismo de Peñalosa impidió el acuerdo.
A qué juega Mockus? Mi opinión en este momento es que prefiere preservar su "pureza" y la viabilidad de lo que cree en este momento es su futuro político, antes que tender puentes para enfrentar a Santos. Prefiere quedar bien con el uribismo y ser "políticamente correcto", antes que hacer un acuerdo con el Polo.
Cuesta trabajo entender una visión del la política donde se teme hacer acuerdos con partidos políticos que han mostrado responsabilidad y coherencia. Para eso son, precisamente, los partidos en una democracia. Para representar intereses. Ni Mockus ni Peñalosa se enteraron de lo que ocurrió en el Reino Unido hace apenas dos semanas.
El cuento de que los acuerdos se hacen con los ciudadanos y no con los partidos huele a populismo.
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Y yo también he tomado la decisión de no darles mi voto. Esto me parece una burla. quien maneja el tinglado de los verdes es un Uribista. ¿Cómo se puede repudiar la corrupción y hacer discursos sobre la legalidad y al mismo tiempo ser afín de quien se ha mantenido en la presidencia por un delito de cohecho? ¿Cómo se puede ser neutral ante la violencia del Estado, de los Órganos de Inteligencia, de los ataques y persecuciones a jueces y fiscales al mismo tiempo que predica que estos son repudiables? Esta gente lo que quiere es fundar un partido nuevo como quería la Ingrid cuando la secuestraron. Lo siento, de todas maneras ganará Santos y el Polo debe prepararse no sólo para hacer oposición sino para hacer pedagogía de la Oposición.
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Queda la impresión de que Mockus no fue claro y puso a Petro a botar corriente, pero no impulsó ni una negociación ni una pedagogía interna dentro de su movimiento. También sorprende un poco que apenas pensaran en la posibilidad de las alianzas después de la primera vuelta. Se ve mucha improvisación. En el otro extremo está Santos que para el martes ya tenía amarrados a liberales y conservadores. Mockus pierde la oportunidad de mostrarle al país como se negocia y se hace un acuerdo sobre la mesa y de cara al país. No pudo.
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BRAVO CON SANTOS OJALA Y HAGA LA MISMA LABOR QUE VENIA HACIENDO URIBE.
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