Santos, Uribe y Venezuela
Se agudiza nuevamente la crisis con Venezuela. Uribe saca un refrito para acusar a Chávez de complicidad con las FARC. Tambalea la supuesta normalización de las relaciones que parecía venir con Santos. Algunos ven en esto una prueba de que Uribe se está tirando sobre el camino del mejoramiento de las relaciones colombo-venezolanas como una vaca muerta. No estoy tan seguro de eso. Veamos el curso de los acontecimientos y lo que creo que está ocurriendo.
1. El Presidente electo Juan Manuel Santos deja ver su intención de mejorar las relaciones colombo-venezolanas. Del lado venezolano se observan señales amigables hacia el nuevo gobierno colombiano. Guiño va, guiño viene. Es evidente que de ambos lados se hace un esfuerzo por abrir un espacio para la diplomacia, dado que en el pasado Santos ha sido un duro critico de Chávez, y este también ha sido durísimo con aquél.
2. El MinDefensa Gabriel Silva (hombre muy cercano a Santos) presenta ante un reducido grupo de periodistas las pruebas de la presencia de las FARC en Venezuela y de la complicidad de algunos oficiales del vecino país con el grupo guerrillero. La información presentada por Silva ya era de conocimiento público a raíz de un documento periodístico de El Espectador de mayo pasado. Más importante aún, las denuncias sobre la presencia de las FARC en Venezuela se remontan, cuanto menos al 2001. La información no es nueva y el momento parece inoportuno.
3. El gobierno venezolano llama a su embajador en Bogotá a consultas y hace entrega de una nota diplomática de protesta a la Embajadora de Colombia en Caracas. El gobierno venezolano califica las denuncias del gobierno colombiano como una "operación mediática" que busca impedir la normalización de las relaciones bilaterales.
Qué busca Uribe con este movimiento que agudiza la crisis en las relaciones bilaterales, particularmente cuando le quedan pocas semanas para entregar el poder a Santos?
Con los elementos disponibles en este momento, parece evidente que Uribe busca condicionar la agenda de política exterior a Santos. Uribe está definiendo los términos bajo los cuales se desarrollarán las relaciones entre ambos países durante los próximos meses. Al agudizar la crisis, trayendo al debate público el espinoso asunto de la presencia de las FARC en territorio venezolano, prácticamente en vísperas de la transmisión del mando, Uribe está obligando a Santos a aceptar que la normalización de las relaciones pasa invariablemente por la solución previa de dicha situación.
El condicionamiento de la agenda podría ser el resultado de un incipiente distanciamiento entre Uribe y Santos, como lo han sugerido algunos medios de comunicación y analistas políticos a lo largo del día. Pero puede ser también parte de un arreglo concertado a través de Gabriel Silva quien, recordemos, llegó al Ministerio por recomendación de Santos, con lo cual Uribe buscaría garantizar una línea de continuidad en la matriz Venezuela-Seguridad, al tiempo que estaría lanzando con el visto bueno de Santos el nuevo tinglado de las relaciones bilaterales; este nuevo escenario, adornado con la llegada de un gobierno de "unidad nacional", conllevaría la consabida estrategia de la zanahoria y el garrote, y el involucramiento de actores como los Estados Unidos y la Unión Europea.
Entre estas dos opciones, tiendo a irme por la segunda. No veo un rompimiento en la linea política en este tema. Veo más bien un avance y posiblemente un manejo más sofisticado por parte de Santos con la ayuda de Uribe.
Creo que en este tema no hay una ruptura entre Uribe y Santos. Santos no es más ingenuo que Uribe en temas como Venezuela, la seguridad o las FARC. También creo que Santos, junto a los Estados Unidos, va a tratar de seguir ganando tiempo con el gobierno venezolano, valiéndose de la zanahoria de la normalización de las relaciones. Pero creo que en el mediano plazo lo que se vislumbra es el garrote de la ruptura definitiva con Venezuela y su eventual aislamiento internacional.
Después de la resolución de Naciones Unidas de junio pasado imponiendo sanciones a Irán y del bloqueo que comienza reforzar Estados Unidos y la Unión Europea contra ese país; después de que Chávez ha sido explícito en su alianza con el gobierno de Irán; y cuando es evidente que la administración Obama ya tiene muy claro quienes son sus amigos y sus enemigos en América Latina, veo muy difícil que los Estados Unidos esté dispuesto a darle oxígeno a Chávez facilitando una normalización de las relaciones con Colombia, y mucho menos sin contraprestación. Al contrario, lo que se observa es que cada vez son más duros los informes del Departamento de Estado sobre derechos humanos, narcotráfico, terrorismo y democracia respecto a Venezuela.
Un caso bien sustentado que muestre la presencia de las FARC en Venezuela con la complicidad de las autoridades nacionales, puede ser el elemento que le hace falta a los Estados Unidos para poner en cuarentena a nuestro vecino.
Uribe ha dado el primer paso sustantivo dentro de ese propósito. Si Uribe-Santos consiguen armar un buen caso frente a Venezuela, con la ayuda de los Estados Unidos y la Unión Europea, la situación de Chávez puede complicarse.
Creo que eso es lo que se está poniendo en marcha en este momento, aunque quedan por fuera otras variables.
Actualización 07/19/2010
El Canciller Jaime Bermúdez resume en los siguientes términos las últimas actuaciones de la administración Uribe respecto a Venezuela:
Por otra parte, el gobierno colombiano solicitó una sesión extraordinaria del Consejo Permanente de la OEA para presentar su caso sobre la presencia de las FARC en Venezuela. Bermúdez se refirió en los siguientes términos a este tema:
De la OEA saldrá probablemente una resolución donde se consigne, por una parte, la reclamación colombiana y, al mismo tiempo, la defensa venezolana. La primera parte será la materia prima de los titulares de prensa pro-colombianos. El saldo neto, puede esperarse que sea "melifluo y baboso", pero esas son las reglas del juego y así funciona normalmente la diplomacia.
El gobierno lo sabe y por eso el Canciller ya se curó en salud:
Mi opinión: El gobierno colombiano debería agotar las vías diplomáticas en el campo bilateral antes de llevar su reclamación al ámbito multilateral. Una vez agotada esa primera instancia, sí debería emprender una ofensiva multilateral ante los escenarios internacionales que tenga a su alcance.
Uribe no hizo lo primero, porque tanto él como Chávez agotaron los canales directos por dedicarse a la diplomacia de micrófono. Ahora, de la OEA y de la llegada de un nuevo interlocutor (Santos) al gobierno, pueden surgir las condiciones para empezar a hacer la tarea al derecho. Lo anterior, si lo que priman son los intereses nacionales de Colombia. De lo contrario, si lo que se imponen son los intereses de seguridad nacional de los Estados Unidos, Colombia subordinará sus intereses a los de Washington. Pienso que ocurrirá lo segundo.
Al margen: Chávez, las FARC y Uribe terminaron convirtiendo a la región andina en una mala caricatura del Oriente Medio.
1. El Presidente electo Juan Manuel Santos deja ver su intención de mejorar las relaciones colombo-venezolanas. Del lado venezolano se observan señales amigables hacia el nuevo gobierno colombiano. Guiño va, guiño viene. Es evidente que de ambos lados se hace un esfuerzo por abrir un espacio para la diplomacia, dado que en el pasado Santos ha sido un duro critico de Chávez, y este también ha sido durísimo con aquél.
2. El MinDefensa Gabriel Silva (hombre muy cercano a Santos) presenta ante un reducido grupo de periodistas las pruebas de la presencia de las FARC en Venezuela y de la complicidad de algunos oficiales del vecino país con el grupo guerrillero. La información presentada por Silva ya era de conocimiento público a raíz de un documento periodístico de El Espectador de mayo pasado. Más importante aún, las denuncias sobre la presencia de las FARC en Venezuela se remontan, cuanto menos al 2001. La información no es nueva y el momento parece inoportuno.
3. El gobierno venezolano llama a su embajador en Bogotá a consultas y hace entrega de una nota diplomática de protesta a la Embajadora de Colombia en Caracas. El gobierno venezolano califica las denuncias del gobierno colombiano como una "operación mediática" que busca impedir la normalización de las relaciones bilaterales.
Qué busca Uribe con este movimiento que agudiza la crisis en las relaciones bilaterales, particularmente cuando le quedan pocas semanas para entregar el poder a Santos?
Con los elementos disponibles en este momento, parece evidente que Uribe busca condicionar la agenda de política exterior a Santos. Uribe está definiendo los términos bajo los cuales se desarrollarán las relaciones entre ambos países durante los próximos meses. Al agudizar la crisis, trayendo al debate público el espinoso asunto de la presencia de las FARC en territorio venezolano, prácticamente en vísperas de la transmisión del mando, Uribe está obligando a Santos a aceptar que la normalización de las relaciones pasa invariablemente por la solución previa de dicha situación.
El condicionamiento de la agenda podría ser el resultado de un incipiente distanciamiento entre Uribe y Santos, como lo han sugerido algunos medios de comunicación y analistas políticos a lo largo del día. Pero puede ser también parte de un arreglo concertado a través de Gabriel Silva quien, recordemos, llegó al Ministerio por recomendación de Santos, con lo cual Uribe buscaría garantizar una línea de continuidad en la matriz Venezuela-Seguridad, al tiempo que estaría lanzando con el visto bueno de Santos el nuevo tinglado de las relaciones bilaterales; este nuevo escenario, adornado con la llegada de un gobierno de "unidad nacional", conllevaría la consabida estrategia de la zanahoria y el garrote, y el involucramiento de actores como los Estados Unidos y la Unión Europea.
Entre estas dos opciones, tiendo a irme por la segunda. No veo un rompimiento en la linea política en este tema. Veo más bien un avance y posiblemente un manejo más sofisticado por parte de Santos con la ayuda de Uribe.
Creo que en este tema no hay una ruptura entre Uribe y Santos. Santos no es más ingenuo que Uribe en temas como Venezuela, la seguridad o las FARC. También creo que Santos, junto a los Estados Unidos, va a tratar de seguir ganando tiempo con el gobierno venezolano, valiéndose de la zanahoria de la normalización de las relaciones. Pero creo que en el mediano plazo lo que se vislumbra es el garrote de la ruptura definitiva con Venezuela y su eventual aislamiento internacional.
Después de la resolución de Naciones Unidas de junio pasado imponiendo sanciones a Irán y del bloqueo que comienza reforzar Estados Unidos y la Unión Europea contra ese país; después de que Chávez ha sido explícito en su alianza con el gobierno de Irán; y cuando es evidente que la administración Obama ya tiene muy claro quienes son sus amigos y sus enemigos en América Latina, veo muy difícil que los Estados Unidos esté dispuesto a darle oxígeno a Chávez facilitando una normalización de las relaciones con Colombia, y mucho menos sin contraprestación. Al contrario, lo que se observa es que cada vez son más duros los informes del Departamento de Estado sobre derechos humanos, narcotráfico, terrorismo y democracia respecto a Venezuela.
Un caso bien sustentado que muestre la presencia de las FARC en Venezuela con la complicidad de las autoridades nacionales, puede ser el elemento que le hace falta a los Estados Unidos para poner en cuarentena a nuestro vecino.
Uribe ha dado el primer paso sustantivo dentro de ese propósito. Si Uribe-Santos consiguen armar un buen caso frente a Venezuela, con la ayuda de los Estados Unidos y la Unión Europea, la situación de Chávez puede complicarse.
Creo que eso es lo que se está poniendo en marcha en este momento, aunque quedan por fuera otras variables.
Actualización 07/19/2010
El Canciller Jaime Bermúdez resume en los siguientes términos las últimas actuaciones de la administración Uribe respecto a Venezuela:
“Yo creo honestamente que el costo político que estamos asumiendo, le deja al próximo gobierno, un mejor escenario para que se sepa en realidad qué es lo que pasa con el vecino país y de esa manera proceder con lo que ellos consideren procedente”.
Por otra parte, el gobierno colombiano solicitó una sesión extraordinaria del Consejo Permanente de la OEA para presentar su caso sobre la presencia de las FARC en Venezuela. Bermúdez se refirió en los siguientes términos a este tema:
“Vamos a ver como se arma la presentación pero el objetivo fundamental es llevar al consejo permanente de la OEA esta situación, hemos buscado interlocución directa, Colombia nunca ha cerrado la interlocución con Venezuela, se ha buscado todos los medios”Como puede verse, el proceso marcha en los términos planteados originalmente en la entrada. Con la celebración de los 200 años del Grito de Independencia como colofón, Uribe, Santos y los Estados Unidos se aprestan a protocolizar el linchamiento internacional de Hugo Chávez.
De la OEA saldrá probablemente una resolución donde se consigne, por una parte, la reclamación colombiana y, al mismo tiempo, la defensa venezolana. La primera parte será la materia prima de los titulares de prensa pro-colombianos. El saldo neto, puede esperarse que sea "melifluo y baboso", pero esas son las reglas del juego y así funciona normalmente la diplomacia.
El gobierno lo sabe y por eso el Canciller ya se curó en salud:
“Estamos evaluando hasta dónde y cómo vamos a hacer solicitudes específicas [en la OEA], eso lo estamos madurando hasta ahora pero también hay que ser muy conscientes de que el margen de maniobra en estos escenarios fuera más completo. Uno quisiera que fuera más eficaz y uno también se frustra como colombiano. Ustedes saben que al interior de la OEA hay países con consideraciones distintas; nosotros aspiramos a que hubiera una oposición unificada pero no somos optimistas”.
Mi opinión: El gobierno colombiano debería agotar las vías diplomáticas en el campo bilateral antes de llevar su reclamación al ámbito multilateral. Una vez agotada esa primera instancia, sí debería emprender una ofensiva multilateral ante los escenarios internacionales que tenga a su alcance.
Uribe no hizo lo primero, porque tanto él como Chávez agotaron los canales directos por dedicarse a la diplomacia de micrófono. Ahora, de la OEA y de la llegada de un nuevo interlocutor (Santos) al gobierno, pueden surgir las condiciones para empezar a hacer la tarea al derecho. Lo anterior, si lo que priman son los intereses nacionales de Colombia. De lo contrario, si lo que se imponen son los intereses de seguridad nacional de los Estados Unidos, Colombia subordinará sus intereses a los de Washington. Pienso que ocurrirá lo segundo.
Al margen: Chávez, las FARC y Uribe terminaron convirtiendo a la región andina en una mala caricatura del Oriente Medio.










Este artículo me pareció muy interesante...falta ampliarlo más con lo sucedido debeido al rompimiento de las relaciones entre colombia y venezuela.
Espero el sitio siga adelante.
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